Sindicales
10/8/2006|958
SOIP: Nadie se hace cargo del fraude
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A una semana de las elecciones del Soip, no existe escrutinio definitivo y la Junta Electoral se disolvió.
Las seis listas intervinientes presentaron impugnaciones sobre 20 mesas que abrieron antes del horario y cerraron varias horas antes de la hora estipulada, privando así de votar a unos 150 afiliados, que con su voto hubieran transformado el resultado provisorio (sólo difundido por Prensa Obrera).
La negativa del Ministerio de Trabajo (que actuó durante toda la jornada del fraude) a contar voto a voto frente a todos los apoderados, delata la voluntad de evadir la responsabilidad que efectivamente le cabe en semejantes irregularidades.
Está en marcha la denuncia pública de este fraude, acciones jurídicas acompañadas por la firma de los afiliados a quienes se les impidió el derecho a votar, y movilizaciones hasta el Ministerio y el Soip.
Se trata de una pelea política muy dura. La patronal y el Ministerio no quieren dejar un antecedente de revocabilidad de la burocracia sindical, que siempre aplica distintos niveles de fraude.
Pero vamos a dar batalla hasta las últimas consecuencias.
Vamos a denunciar la existencia de un frente esclavista comandado por la cámara pesquera, el Ministerio y la camarilla del Soip, encabezada por su abogado Nagenson, funcionario del Ministerio durante la dictadura, que secuestró delegados y activistas del Soip. Hoy este frente esclavista lo dirige el secretario de Pesca y líder de la camara, Fortunato, dirigente del para-policial CNU en los ‘70.
Vamos a denunciar que los que reprimen salvajemente a los obreros que se rebelan contra el trabajo en negro y el fraude laboral son los mismos que impulsan y convalidan el fraude sindical.
Estas denuncias que refuerzan la campaña de la Bordó contra el trabajo en negro, los convenios flexibles y la miseria salarial, van a seguir constituyendo la fuerza que aglutine cada vez más delegados y activistas para dar una lucha organizada.
Desde el oficialismo no se observa la menor muestra de festejo. Debe influir en ello no sólo la falta de certeza sobre los resultados, sino también que un 75% del electorado votó en su contra y que la Bordó, su principal adversario, se ha posicionado como la líder de los activistas y delegados combativos.

