17/02/2021
Despidos

Tandil: los trabajadores de Loimar no aflojan

Una lucha clave para el movimiento obrero de la zona y la defensa de los convenios colectivos.

Luego de dieciséis meses con la planta de cerámicas Loimar cerrada por un lock-out patronal, el intendente de Tandil Miguel Ángel Lunghi (cercano a Cambiemos) convocó a una instancia medidora entre las partes. En la reunión no se avanzó nada, porque no asistieron ni funcionarios del Ministerio de Trabajo ni representantes de la propia patronal -se presentó “Tandil Ceram”, un fideicomiso que se hace cargo de la parte gerencial de la empresa. No hay aún respuesta satisfactoria al reclamo de incorporación de los 35 trabajadores, el pago de los sueldos no abonados durante todos estos meses y la indemnización al 100%.

Es otra instancia improcedente, como lo fue la reunión que mantuvieron semanas atrás en la sede de Trabajo en La Plata. Pero la organización de los trabajadores, con su asamblea y cuerpo de delegados, sigue firme dando pelea en defensa de los puestos de trabajo y de sus condiciones laborales. Es por eso que sigue montada la guardia en la puerta de la fábrica, frente a la tentativa de la patronal de convocar a carneros a trabajar.

Loimar es una lucha estratégica para todo el movimiento obrero de la zona. Lo que está en juego es este conflicto es la ofensiva patronal sobre los convenios colectivos de trabajo para flexibilizar y superexplotar a los trabajadores. En este caso, la empresa ya contrató a una decena de empelados “por tres meses”, con salarios por fuera de convenio. Los obreros de Loimar llevan una pelea enorme por el reconocimiento del convenio de su actividad y el pase a planta permanente, que la patronal no respetaba. Por eso procedió a despedir los obreros más organizados y combativos de la planta.

El Estado y la burocracia del sindicato ceramista buscaron aislar, dividir y desgastar la lucha de Loimar. La Federación Ceramista no ha convocado a ningún plan de lucha, ni por los sueldos que fueron rebajados durante la cuarentena en todo sector, ni por los despidos y cierres de plantas.

El Ministerio de Trabajo del gobierno de Axel Kicillof (al cual adhiere la conducción de la Focra) es cómplice de los ataques antiobreros. En todo este período no intervino con medida alguna, ni para garantizar los ingresos a los trabajadores que no cobran hace meses, ni presiones reales a la empresas, ni siquiera dictó conciliación obligatoria frente a los despidos -de los cuales una parte es contra delegados con inmunidad gremial.

La solidez y permanencia de esta lucha obedece a la conciencia de la asamblea de la planta, y la convicción de que la lucha colectiva es la única garantiza de que no descarguen la crisis sobre las espaldas de los obreros. Desde la Coordinadora Sindical Clasista y el Polo Obrero seguiremos apoyando esta pelea hasta ganar. Planteamos además que la federación debería convocar a un paro en toda la provincia para derrotar los despidos.

Abajo la reforma laboral. Viva la lucha de Loimar.

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