13/04/2020

Teletrabajo y precarización: los “call centers” migran a casas sin recursos o flexibilizan la cuarentena

Por Corresponsal Agrupación de Teleoperadores en la Coordinadora Sindical Clasista

En el contexto de la pandemia, los centros de llamadas o “call centers” que tercerizan la atención telefónica de decenas empresas establecieron el teletrabajo o Home Office (“oficina en casa”) para mantener la superexplotación laboral. 


Lejos de ser una panacea, el mal funcionamiento de los recursos técnicos en los hogares de lxs operadores suele implicar un aumento de la carga horaria (que no es computada) por programas que no abren o funcionan muy lento. Por otro lado, la casa no es una oficina y la mayoría de las veces carece del espacio, luz, soporte humano, sillas ergonómicas, etc. Además de obligar a lxs operadorxs a pagar por la conectividad y también en muchos casos a usar sus propias PC o notebooks, exponiendo el recurso propio al achaque de la labor diaria. 


Junto a ello, los que no pueden conectarse desde la casa están siendo obligados en varias empresas a ir a los lugares de trabajo, poniendo en riesgo su salud, bajo amenaza de no cobrar el salario o directamente del despido. 


Las métricas


Uno de los grandes elementos del trabajo precarizado de los call es de las “métricas”, condicionando el cobro de pequeños bonos salariales (que no van al básico) al cumplimiento de diversos “objetivos” que van desde la cantidad y duración de las llamadas atendidas hasta las ventas, las resoluciones o derivaciones realizadas. De esta manera, las métricas funcionan para aplicar recortes salariales encubiertos, bajo el argumento de que no se cumplió el objetivo. Ello cuando, además, la “performance” o “productividad” de cada operador se somete a escrutinios puntillosos y engañosos, haciendo muchas veces imposible llegar a objetivos diversos (que a su vez se van modificando).


En el contexto de la pandemia esto se agrava, porque los problemas técnicos, la situación de estrés y la propia crisis general hacen imposible llegar a los objetivos. En los call center más chicos directamente ni se comprometen a garantizar las fuentes laborales y se subordina la continuidad al cumplimiento de objetivos inalcanzables. 


Licencias por maternidad y violencia de género


La modalidad Home Office no respeta la licencia de las madres, de las compañeras que tienen hijxs en edad escolar, de los que están enfermos o son parte de los grupos de riesgo. Las empresas exigen que al trabajar en casa se puede atender en cualquier circunstancia. En estas condiciones, las madres deben hacerse cargo de las tareas de cuidado de los hijxs y el hogar al mismo tiempo que del trabajo, sufriendo una doble explotación en simultáneo. 


Tampoco se garantizan las licencias por violencia de género, algo que viene recrudeciéndose en el marco del aislamiento. 


Incumplimiento de la cuarentena, tercerización y sueldos a la baja


La mayoría de los trabajadores de call center trabajamos para grandes empresas y bancos, pero estamos encuadrados en el convenio del Sindicato de Empleados de Comercio, un convenio preferido por las patronales para tercerizar y precarizar evadiendo los salarios y convenios de la actividad de telefónicos, sindicato de televisión o bancarios. Sin embargo, tanto para obligar a asistir a los empleados a los lugares de trabajo en las primeras semanas de la cuarentena, como ahora para reclamar la flexibilización de la misma, las patronales esgrimen el argumento de que somos trabajadorxs de telecomunicaciones (un servicio declarado esencial, al igual que los medios de comunicación o la actividad bancaria). Pero en los recibos de sueldo seguimos figurando como “administrativos B” del convenio de comercio; por lo que cobramos solo el proporcional de las 6 horas de la jornada laboral de 8, a pesar de que se trata de una tarea insalubre.


Lxs trabajadorxs de Call Centers debemos exigir el pleno cumplimiento de la cuarentena y la prohibición de despidos y suspensiones, y que en caso de migrar a modalidad Home Office, las empresas deben entregar las herramientas de trabajo y financiar el acceso a internet. Asimismo, reclamar las licencias pagas por maternidad y cuidado de los hijos en edad escolar a padres y madres o por cualquier situación de violencia de género. Durante la cuarentena y la pandemia el sistema de métricas debería ser suspendido, cobrando el promedio de los bonos y el salario que venimos cobrando, actualizado por la inflación del Indec. Nos sumamos al reclamo de un bono de emergencia de 20.000 pesos extensible a todos los empleados de comercio que está siendo reclamado por los trabajadores de los supermercados. No a la tercerización y precarización laboral. Defendamos la salud, el salario y los puestos de trabajo. 


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