11/06/2020

Televisión: ofensiva patronal contra el salario

A casi 80 días de iniciado el aislamiento social obligatorio la situación de los trabajadores y trabajadoras de televisión, tanto de las productoras y canales de aire como de las cableras, continua empeorando de la mano del atraso salarial, los despidos, las suspensiones, los sueldos en cuotas o directamente el contagio del Covid-19 ante la desidia patronal y la complicidad sindical que mira hacia otro lado.


Clasificada la actividad como esencial, los trabajadores y trabajadoras de televisión continuamos trabajando diariamente desde el inicio de la pandemia sin ningún tipo de protocolo de salud ni cobrando ningún plus adicional por prestar tareas en medio de la pandemia.


Con las paritarias vencidas en los dos sectores de la actividad y con una inflación interanual según el Indec del orden del 45,6 % a abril de 2020, el salario se sigue depreciando y ha llevado a una situación en donde prácticamente la totalidad de los salarios básicos de televisión se encuentran bajo la línea de pobreza calculada a abril de 2020 en 42.593 pesos.


Productoras y canales de aire


Actualmente, los trabajadores y trabajadoras nucleados bajo convenio ATA-Capit continúan sin el ajuste paritario que debía ser resuelto en marzo luego de que se firmara un primer aumento de un 14%. La estrategia de la directiva nacional de firmar solo una primera parte y dejar para más adelante negociar un segundo tramo resultó un rotundo fracaso y hoy estamos sufriendo las consecuencias. De septiembre de 2019 a abril de 2020 mientras que nuestro salario aumentó un 14% la canasta básica total lo hizo en un 22% (Datos Indec).


Mientras tanto, el avance patronal continúa con cientos de compañeros y compañeras que han perdido su ingreso producto del cese de actividades en algunas empresas que se vieron obligadas a detener sus producciones. En este caso, la pandemia ha descubierto la gran precarización que envuelve todo el circuito de producción audiovisual donde una parte cada vez mayor de trabajadores y trabajadoras son “eventuales” o “freelance”.


Los compañeros y compañeras afectadas no solo han quedado con cero ingresos, en muchísimos casos también se les ha caído la obra social por falta de aportes y muchísimos no han accedido a la ayuda estatal por haber facturado en el mes de abril. Ante tal situación desesperante, la directiva nacional del sindicato dispuso una ayuda de $3.000 pesos para comprar comida solo a los afiliados y elevo una queja a la cámara empresaria en forma de repudio. Apenas un número reducido de compañeros pudo acceder a esta mísera suma.


Mientras tanto, otra gran cantidad de trabajadores y trabajadoras también han visto reducido sus ingresos pese a que la mayor parte las empresas recurrió a la ayuda estatal para abonar los sueldos a través del programa de asistencia de emergencia al trabajo y a la producción (ATP). Sin embargo, solo abonaron un 50% de la totalidad de los salarios y en algunos casos adelantando a sus trabajadores dinero en carácter de préstamo.


Los comunicados de repudio por parte de la directiva nacional continúan sin que las patronales se les mueva un pelo. Por abajo, las bases mastican bronca y comienzan a debatir y organizarse, como es el caso de los trabajadores y trabajadoras de los móviles de fútbol, los eventuales o de las empresas audiovisuales que están reclamando por un subsidio de 30.000 pesos para los compañeros y compañeras de la actividad.


Las cableras


Por el lado de las cableras la situación no es mejor. El último tramo de la paritaria también está vencido y aun no se sabe qué se está negociando con la cámara empresaria.


El avance de la pandemia también dejó a los trabajadores y trabajadoras de cable en una situación de riesgo por el carácter de esencial que asumió nuestra actividad y porque debieron continuar sus tareas sin elementos de seguridad ni protocolo alguno de trabajo. No solo circulaban por la vía pública sino entrando a los hogares de los clientes.


Muchos compañeros se vieron contagiados y varias bases operativas enteras debieron ser puestas en cuarentena como ha sucedido con el depósito de Cablevisión en Lugano o las bases de Telecentro en Flores, Lomas del Mirador o Chacharita por citar algunos.


Párrafo aparte merece la entrega de la directiva nacional, que firmó un acta con Cablevisión a espaldas de los compañeros y compañeras en la que se obliga a los técnicos a entrar en los hogares de los clientes y que merece nuestro más enorme rechazo y que fuera denunciada oportunamente desde La Naranja.


La situación es peor para los trabajadores y trabajadoras de las empresas tercerizadas que son utilizadas por las grandes compañías y que prestan sus funciones en condiciones de insalubridad total, sin elementos de seguridad, sin protocolo alguno, fuera del convenio de la actividad y que fueron el back up de las grandes compañías para hacer frente al aumento de la demanda que tuvieron durante al pandemia.


Una vez más, los trabajadores y trabajadoras somos los que ponemos el cuerpo para que las empresas embolsen sus millones.


El teletrabajo


El inicio de la pandemia dio lugar a un crecimiento generalizado del teletrabajo que agravó aun más la situación que venimos describiendo, ya que además es ahora el trabajador quien debe asumir los costos del proceso productivo ya sea a través del pago de la energía eléctrica consumida o el teléfono o los datos, por citar algunos ejemplos.


A esto se le debe sumar, en muchos casos, una intensificación de los ritmos del trabajo cuando no el aumento de la jornada laboral que redunda en una mayor explotación de la fuerza de trabajo.


Frente a esta situación, los trabajadores y trabajadoras de televisión no solo debemos exigir el pago de un extra para solventar estos gastos sino también el derecho a la desconexión y el respeto de la jornada laboral convenida, urgente en estos tiempos de conectividad permanente y donde el virus altero los ritmos y formas del trabajo.


Salida


La situación del carácter vencido de nuestra paritaria, pese a su lado negativo, nos ha dejado ante la posibilidad de poder unificar nuevamente las paritarias de circuito cerrado y productoras y canales de aire. Semejante posibilidad no solo otorgaría un mayor poder de presión al gremio sino que avanzaría en recomponer el colectivo de trabajadores y trabajadoras de televisión cada vez más atomizado.


La lucha por el salario y por nuestra salud nos obliga a reagruparnos para poder llevar adelante consecuentemente nuestros reclamos. La directiva nacional del sindicato ha abdicado hace rato de luchar por nuestros derechos y lo confirma la cruda realidad que enfrentamos los trabajadores y trabajadoras de la actividad.


La necesidad de poner en pie un reagrupamiento antiburocrático que luche por la recuperación de nuestro gremio se plantea objetivamente y desde La Naranja militamos incansablemente para llevarlo adelante.


En momentos donde la clase capitalista intenta descargar la crisis sobre las espadas de los trabajadores y trabajadoras de la mano de despidos masivos, suspensiones, precarización y reforma laboral incluida, con la complicidad de toda la burocracia sindical y los partidos políticos patronales, el reagrupamiento de los trabajadores es elemental.


En ese sentido, desde la Naranja de Televisión en la Coordinadora Sindical Clasista–PO llamamos a los compañeros y compañeras de televisión a participar de la movilización que desde nuestras agrupaciones impulsamos dentro del Plenario Sindical Combativo a realizarse este 16 de junio al centro político en reclamo de todas nuestras exigencias y para que la crisis la paguen los capitalistas.


No al ingreso en los domicilios a menos que sean tareas esenciales. Defensa de los convenios 131/75 y 223/75. Pase a planta de los “contratados” bajo Convenio Colectivo de Trabajo 131/75 y JD. Sostenimiento de la cobertura de salud para todos los compañeros y compañeras. Apertura de los libros de las empresas, canales o productoras que declaren estar en crisis o pretendan despedir o rebajar los salarios (exijamos que se cumpla el artículo 8 del DNU 297/2020). ¡No a la rebaja salarial! ¡No al pago en cuotas! Defendamos el poder adquisitivo del salario: apertura de la paritaria y, hasta que esto no suceda, ajuste automático del mismo por la inflación del Indec.


Por la organización independiente de los trabajadores.




 

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