12/04/2006 | 941

Tercerizados: Volver al convenio

Pasado y presente de esta lucha

Las luchas por la recuperación de las conquistas perdidas en el Subterráneo y sus posteriores victorias son un proceso que debe ser entendido globalmente.


 


En el año 1994, con la privatización, los trabajadores del Subte perdieron el Convenio Colectivo del año 1975. Perdieron la jornada de 6 horas y pasaron a 8 horas; fueron despedidos 3.500 trabajadores de los 4.700 que había, y con el nuevo Convenio, con 1.500 trabajadores, nos aplicaron la polivalencia y la flexibilidad laboral, que dejaron el terreno listo para la tercerización de los servicios.


 


Hay que rescatar que después de semejante derrota ya a principios del año 1995 comenzaron las luchas contra los despidos y por la constitución de una organización sindical que no fuera de la burocracia de la UTA. Pero solamente a partir del año 1997 pudimos detener, hasta el momento, los despidos en el Subte. Y esta fue la batalla que empezó a disputarle a Metrovías el mando de los lugares de trabajo.


 


Luego vinieron las luchas contra la flexibilidad laboral, las luchas por recuperar los cuerpos de delegados, por las 6 horas, por los salarios, etc. Pero antes ya habían comenzado las luchas contra las tercerizaciones, y fue desde el Taller Rancagua que se impulsó la primera Asamblea General contra las tercerizaciones, que pese a ser boicoteada por la UTA y la mayoría del Cuerpo de Delegados de aquel entonces, logró reunir a 220 trabajadores que estaban dispuestos a detener la fragmentación que finalmente se consumó en todas las empresas tercerizadas que hoy conocemos.


 


Volver al convenio


 


¿Qué pasó entre aquella histórica asamblea que fue derrotada a finales del año 1995 y el triunfo de Taym en el año 2005? Nos abocamos a cambiar a los delegados entregadores y reorganizar al conjunto de nuestros compañeros.


 


Es decir, todos los compañeros de las empresas tercerizadas estaban dentro del Convenio Colectivo de Trabajo del año 1975 (ya estaban dentro del convenio de la UTA con Subterráneos de Buenos Aires).


 


A la UTA no hay que pedirle que nos deje entrar. A la UTA hay que decirle que vamos a volver porque somos parte de los 3.500 despedidos de 1994 y que estábamos presentes en las luchas de los talleres contra las tercerizaciones, en la Asamblea General del año 1995.


 


Las luchas de los compañeros tercerizados tuvo diferentes instancias; una de ellas fue la incorporación al CCT de los trabajadores de CAF y Alsthom, los que fueron encuadrados en el año 1999, y hoy ya los trabajadores de CAF tienen a su propio delegado que participa en el Cuerpo de Delegados. El episodio más destacado, el de Plaza Miserere enfrentando a la policía y el posterior paro conjunto con los trabajadores de Metrovías, pone sobre la mesa la necesidad de una resolución de conjunto para obtener su regreso al CCT.


 


Los compañeros de las comisiones internas ya elegidas en las diferentes empresas deben participar con voz y voto dentro del Cuerpo de Delegados como el compañero de CAF.


 


Los luchadores clasistas no necesitamos de la “chapa” que dan el sindicato y el Ministerio de Trabajo para ser reconocidos como tales, nos basta con la legitimación de los compañeros porque entendemos, como lo plantea nuestro proyecto de CCT, la necesidad de ampliar del Cuerpo de Delegados. Esto no quita que debemos reclamar para los ya convencionados, la convocatoria a elecciones que formalicen su representación ante la empresa y el Estado.


 


Cómo seguir


 


La burocracia sindical se complota para detener este reclamo de los trabajadores de las empresas tercerizadas enviando al Comité Arbitral de la CGT la decisión de a qué sindicato pertenecen dichos trabajadores, como si ellos no hubieran sido cómplices de esta atomizacion de los trabajadores al permitir las tercerizaciones.


 


Sobre la base de los mandatos del Taller Rancagua, la Línea B y el Taller Constitución, “Parar en caso de despido o represión”, ésta es la construcción que nos debemos y a la brevedad. Es decir, las cinco líneas, el Premetro y el resto de los talleres.


 


Nos queda cerrar este ciclo global recuperando a los 3.500 despedidos del año 1994.


 


Tenemos que superar estos mandatos y, en una Asamblea General, votar un plan de lucha para la definitiva incorporación de todas las empresas tercerizadas al CCT.

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