11/07/1996 | 502

Todo el apoyo a los choferes de Transportes del Oeste

Ha estallado una gran huelga en el transporte automotor. Está parado, por los trabajadores, Transportes del Oeste, una empresa que nuclea a más de 10 líneas de colectivos que recorren casi toda la zona Oeste del Gran Buenos Aires. Cubre toda la línea paralela a las estaciones del ferrocarril Sarmiento, desde la estación Primera Junta de Capital, y ramales que van desde San Miguel, Castelar, Morón, Merlo, Libertad y hasta Navarro, en las afueras del Gran Buenos Aires.


El conflicto se origina por el no pago de los sueldos y del aguinaldo a los 1.200 trabajadores, entre choferes y personal de talleres y estaciones de servicio. La empresa, un gran pulpo que recauda la friolera de 120.000 dólares diarios, viene desde hace un tiempo tratando de imponer nuevas formas de trabajo que violan el actual convenio de la UTA; de institucionalizar el trabajo en negro, desconociendo la libreta de trabajo, y de imponer la ‘tercerización’  del personal no afectado directamente a la conducción. También se ha dado una política de sucesivos atrasos en los pagos, que busca lisa y llanamente la rebaja salarial.


El conflicto


Una asamblea de 250 choferes decidió parar al ver que la empresa no pagaba el sueldo de julio y el aguinaldo. La empresa ofrecía un pago diferido del sueldo y el pago del aguinaldo en ‘cómodas’  cuotas. Rápidamente, se organizaron grupos de ‘convencimiento’  en cada una de las cabeceras, aunque la decisión ya era unánime de “parar hasta que paguen todo”. Una nueva asamblea, mucho más numerosa, ratificó el paro; se organizaron ollas populares en las cabeceras de Merlo y Morón; comisiones de finanzas para un fondo de huelga; ‘peajes’ que cuentan con una gran solidaridad de la población. El cuerpo de delegados sacó un boletín que informa paso a paso el desarrollo del conflicto y todo se resuelve por Asamblea.


Ante la magnitud de la medida, la empresa propuso que la comisión interna se hiciera cargo de la fiscalización de la totalidad de la recaudación de la empresa hasta cubrir la totalidad de lo adeudado, ‘comprometiéndose’,  a partir de julio, a establecer un ‘mecanismo’ bajo control de la comisión interna que regularía el pago de los sueldos.


El cuerpo de delegados convocó a la asamblea más numerosa que se haya dado en años en la empresa. Novecientos choferes deliberaron sobre la propuesta patronal, que había sido rechazada por el cuerpo de delegados en el Ministerio de Trabajo. La respuesta de la asamblea fue unánime: también la rechazó.


La patronal quería desentenderse de su obligación de pagar con la recaudación del mes de junio. “La plata la trajimos, la plata la llevamos”, respondían los choferes. La empresa se presenta ante el Ministerio como si aún no hubiera empezado a funcionar, esto después de años de enriquecimiento a manos llenas.


Luego de este rechazo masivo, las partes fueron citadas nuevamente para el lunes 8, ante la delegación del ministerio de trabajo, para una nueva audiencia, a la que la asamblea votó concurrir en forma masiva.


Bajo la lluvia y el frío, 400 choferes concurrieron a la citación del ministerio de trabajo en una jornada de lucha memorable. La empresa persistió en no poner la plata recaudada en junio. Se realizaron durante el día tres audiencias con el mismo resultado, con los trabajadores apoyando a sus delegados que, ante cada cuarto intermedio, bajaban a improvisadas asambleas a informar los detalles de las reuniones y a ratificar la lucha. Mientras la patronal estaba reunida con los delegados, más de un centenar de choferes recibía telegramas de despido por la huelga y otro centenar era ‘intimado’ a volver a sus tareas.


Enterados de estos telegramas, los choferes que estaban en la movilización, realizaron una marcha bajo la lluvia hasta la terminal de la empresa en Morón en repudio de la medida. A la movilización se sumaron los compañeros de la línea 501, también en conflicto por atraso en los pagos. Al cierre de esta edición, el cuerpo de delegados ratificaba la “abstención de tareas” y convocaba a una asamblea general para decidir los pasos a seguir, en un clima de gran combatividad del conjunto de los choferes.


La estrategia patronal está muy ligada a una decisión que puede tomar el propio ministerio de trabajo, de lanzar unilateralmente la “conciliación obligatoria”. La trampa de esta medida es que se pretende con los despidos presionar al cuerpo de delegados para que se levante el conflicto sin cobrar los sueldos y los aguinaldos. Los trabajadores se preparan para una lucha larga, porque está en juego su propio trabajo, su convenio y la defensa de un cuerpo de delegados que defiende sus intereses.


La dirección de la UTA


A pesar de que el conflicto es tapa de Crónica desde hace cuatro días y tiene una difusión en los principales medios del país, la dirección de UTA no ha fijado una posición pública, ni ha convocado a un plenario de delegados de la zona Oeste. Tampoco sus principales dirigentes han aparecido en el conflicto, a pesar del reclamo de los cánticos de los choferes, que preguntan “¿Palacios dónde está?, ¿Palacios dónde está?”. La UTA tiene la responsabilidad de apoyar este conflicto, de llamar a un plenario de delegados urgente de la  zona Oeste y de declarar un paro de  solidaridad con la principal empresa del gremio en esta zona, que abarca a miles de choferes del gremio.


Está en juego en este conflicto, que se oficialice por parte de las patronales el atraso en los sueldos, el no pago de los aguinaldos, la destrucción del convenio y la tercerización de las empresas. Los delegados de Transportes del Oeste han reclamado, a través de su boletín diario, un plenario urgente de delegados, pero hasta ahora no tuvo respuesta.


La solidaridad de los choferes de las demás líneas está presente en adhesiones e incluso en ayuda económica, pero es necesario que se imponga en la zona un paro de solidaridad.


El conflicto es decisivo. Si ganan los choferes, es un golpe enorme a las pretensiones de imponer el convenio Fiat-Smata para el transporte. Rodearlo de solidaridad a los choferes de TDO es clave para mantener la fuerza del mismo. Los activistas que protagonizaron luchas en las grandes líneas tienen que presionar para que salga una medida general por el triunfo en Transportes del Oeste. La 148, El Halcón, la Río de la Plata, impidieron que se quiten conquistas históricas de los trabajadores.


La lucha de los choferes es la lucha de todo el movimiento obrero.


La empresa Transportes del Oeste fue una de las más favorecidas con el llamado ‘plan Cavallo’, cuando el derrumbe del funcionamiento del ferrocarril Sarmiento, competidor directo de la línea, le permitió un gran crecimiento y absorber a otras pequeñas líneas de transporte, así como copar los lugares estratégicos de la zona Oeste. La empresa renovó unidades por cifras millonarias y entró en la privatización del ferrocarril Sarmiento con el objetivo de fusionar los recorridos de las líneas hasta las estaciones y hacer un fabuloso negocio. Pero el mismo ‘plan Cavallo’ que le dio las grandes ganancias, también le empezó a causar perjuicios, que la empresa piensa solucionar a costa de los trabajadores.


La demora del proceso de modernización del Sarmiento y los subsidios del gobierno a los nuevos dueños, ha dejado una enorme diferencia de precios entre el boleto del tren y el de los colectivos. La llamada ‘desregulación’ del transporte ha traído nuevos competidores: los colectivos ‘truchos’  y los remises también contribuyeron a restarle ganancias a la empresa. Pero, fundamentalmente, ha sido la terrible desocupación la que le ha restado miles de pasajeros. El descalabro fiscal del gobierno también ha contribuido al ‘apriete’ de la empresa en materia impositiva.


La aparición de una nueva comisión interna y de un nuevo cuerpo de delegados, que desplazó al ‘viejo elenco’ que tenía muy ‘buenas’ relaciones con la patronal, comenzó a poner las cosas en su lugar, reclamando el cumplimiento del convenio de trabajo, la desaparición del trabajo en negro, el respeto por los choferes.

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