13/05/2004 | 850

Trinter hace la cama…

Pero los trabajadores no están dormidos

Trinter es una empresa que fabrica cajas de dirección para terminales (Ford, Volkswagen, etc.). En los hechos, funciona como una tercerizada de Ford; y en su condición de rehén de las terminales quiere descargar su crisis sobre las espaldas de los trabajadores.


Desde el ‘94 ha logrado imponer una reestructuración que consistió, entre otras cosas, en la disminución de la dotación de operarios de 200 a 40. Por diversos motivos, la empresa ha ido reduciendo su producción y acumulando deudas con todos sus proveedores. En el último mes, la producción fue prácticamente nula.


La patronal ha bicicleteado el pago de la última quincena. Por esto y por todo el entorno sospechoso que se observa, los operarios decidieron permanecer en la planta hasta tener una respuesta satisfactoria. Para desactivar la medida, se les pagó $150 el día jueves 28/4; pero no conformaron a nadie y la medida se prolongó hasta el día viernes.


Entonces, la empresa garantizó que traería materiales para empezar a producir, que no retiraría ninguna máquina ni elemento sin el aval de los trabajadores, y que pagaría lo adeudado el día miércoles. Con esto y varias promesas más logró que los trabajadores le concedieran una tregua.


Pero lo más probable es que esta situación de crisis se profundice.


Hoy los trabajadores exigen:


• Pago inmediato de los salarios adeudados.


• Que se garantice el pago de las quincenas en tiempo y forma.


• Ningún despido ni renuncia.


No hay duda de que estamos frente a un vaciamiento. Los escenarios probables son los siguientes: o marchamos a un cierre (quiebra u otra argucia legal mediante), o se prepara un traspaso de manos. Ha corrido la versión, aunque no hay nada sólido al respecto, de que la patronal de Trinter estaría en tratativas para la venta de la empresa a una multinacional de válvulas, que es, a su vez proveedora de Ford (y, según transcendidos, parte del mismo grupo económico).


Ambos escenarios plantean consecuencias catastróficas para los trabajadores: despidos y pérdida de condiciones laborales.


Lo que sí está claro es que los compañeros de Trinter, cuyo futuro está en juego, son los convidados de piedra de esas supuestas negociaciones. Está planteado fijar las condiciones de los trabajadores, que deben contemplar compromisos de estabilidad laboral para todo el personal, y reconocimiento de la antigüedad, el salario y el convenio.


Y si el traspaso no es más que una cortina de humo “fabricada” por los dueños, con más razón se plantea avanzar a otra etapa. Si la patronal es impotente para dar una solucion, Trinter debe pasar a ser manejada por sus propios trabajadores. Quienes sobran son los patrones, no los trabajadores. Los obreros tienen la capacidad, el conocimiento y por sobre todo el interés para poner a producir la planta. Al cierre, le oponemos la expropiación y la gestión obrera de la fábrica.


Así como ha ocurrido con otras fábricas vaciadas, se coloca a la orden del día la necesidad de ocupar la planta, custodiar las máquinas e impedir que la patronal las retire y termine de consumar el vaciamiento. La ocupación es el punto de arranque de la movilización dirigida a la defensa de la totalidad de los puestos de trabajo.

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