21/03/2002 | 746

Triunfaron los municipales de San Lorenzo

Crónica de un conflicto ganado
en base a un informe global de Edgardo Quiroga

El mes pasado, ante el pago parcial de sueldos, los trabajadores municipales de San Lorenzo fueron al paro hasta que a las 48 horas les abonaron la totalidad de los haberes; pero quedaron alertados de que ese atraso se repetiría en el futuro.

 

Se confirmó este pronóstico el 7 de marzo, con la promesa de pagarle el viernes 8, 200 pesos a cada empleado y el resto sin fecha fija, es decir «de acuerdo a la recaudación».

 

Una asamblea el martes 5, se anticipó votando el paro indeterminado con movilización, ratificando el pliego que en febrero había firmado en un Acta el Ejecutivo: pago de los sueldos, incorporación de 150 contratados en tandas de 10 compañeros por mes (otro tanto de contratados son «ñoquis» que no están sindicalizados) y la devolución de un adicional que cobran los docentes del Centro Cultural, que es un «fondo de garantía remunerativa» del 50% sobre el básico.

 

Así, arrancaron el paro con abandono del trabajo a las 11:00 horas del viernes 8, con movilización y posteriormente instalando piquetes en los ingresos a las distintas reparticiones; sobre todo frente al palacio Muni cipal, el que contaba desde la noche anterior con fuerte custodia policial en su interior y, en la madrugada, con grupos de tropas especiales en el ingreso principal y laterales.

 

Entraron a trabajar una veintena de empleados y ñoquis, los que en su mayoría a media mañana abandonaron las oficinas, porque les resultó insoportable la presión que se ejercía mediante la agitación en el piquete central.

 

El lunes 11, ambas partes redoblaron los esfuerzos. El intendente trató de agrupar a los carneros y movilizar a todos los ñoquis, reuniéndolos en la Jefatura de Policía, para trasladarlos en un camión policial hasta el cordón de seguridad que se montó en la entrada principal del palacio.

 

Por el lado del Sitram, se garantizó la presencia de mayor cantidad de compañeros en el piquete, con bombos, cacerolas y bombas de estruendo.

 

La moral de los municipales aumentaba, y se le iban agotando las maniobras al Ejecutivo.

 

La «batucada», con quema de neumáticos y olla instalada frente al palacio municipal, se transformó en ensordecedora; hasta la policía tuvo que taponarse los oídos.

 

El martes 12, el hijo del intendente interino que es empleado, fue a romper la huelga en el Centro Cultural prometiendo que se les devolvería el 50% de adicional, lo que fue rechazado por los docentes que se indignaron por la burda maniobra.

 

Ese mismo día realizamos al mediodía un pujante acto con los municipales en lucha y parte de la columna norte que bajaba desde Córdoba, Trabajadores Desocupados en Lucha en el Polo Obrero San Lorenzo y docentes de Tribuna Docente San Lorenzo, en la tradicional esquina de los bancos, donde fueron oradores Carlos Suárez, del Polo Obrero Córdoba; Nina Peloso, del MIJD; Néstor Pitrola, de la conducción nacional del Polo Obrero, y Edgardo Quiroga, secretario general del Sitram y de la CGT San Lorenzo.

 

El jueves 14, el intendente interino, Pedro Nicolorich, intentó desesperadamente obtener algún resultado a su favor, saliendo a la puerta para invitar a un grupo de administrativos jerárquicos a ingresar, obte niendo un rotundo rechazo.

 

El triunfó ya estaba garantizado y fue así que el jueves por la tarde se firmó un acta dando satisfacción a todos los reclamos.

 

Se abonó la totalidad de los sueldos y se formó una comisión tripartita: el Ejecutivo, el Concejo Deliberante (mayoría a favor del Sitram) y el Sindicato para garantizar el cumplimiento del resto del acuerdo: 1) en el lapso de 120 días la efectivización de los 150 contratados defendidos por el Sindicato (el anterior acuerdo implicaba esperar 15 meses para pasar a planta permanente a todos); 2) devolución del 50% de adicional a los docentes del Centro Cultural; y 3) en 120 días aumentar un 25% el salario de las categorías que van de la 8 a la 15 y en un 15% a las que van de la 16 a la 23.

 

Este rotundo paso delante de los municipales en momentos en que se derrumban las finanzas de los municipios y comunas; es importantísimo, ya que no solamente se logró cobrar la totalidad del sueldo (hay más de 100 municipios-comunas que están atrasados dos y tres meses en promedio en el pago de sueldos), sino que se logra un comienzo de recomposición salarial que es un ariete moralizador para todos los empleados provinciales que sufren rebajas y una inflación en ascenso que va pulverizando el poder adquisitivo de sus sueldos.

 

(18/3)

 

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