20/10/2011 | 1199

Triunfo antiburocrático en Kraft

Por Comisión Sindical del PO Comisión Sindical

En las elecciones de Kraft venció la Lista 2, encabezada por Javier Hermosilla (PTS), por 820 votos contra 658 de la Lista 1, encabezada por Ramón Bogado y Penayo, y con mayoría del PCR -dirección durante 16 años, hasta el último conflicto. La elección ratifica a la comisión interna elegida en 2009 y constituye un serio golpe a la burocracia sindical. La lista de Hermosilla ganó en los turnos mañana y noche; en este último turno, que es precisamente el que jugó un papel de vanguardia en la huelga de 2009 contra los despidos, lo hizo por abrumadora mayoría. En el turno tarde, los ganadores perdieron por estrecho margen.

Hay en la victoria de los compañeros un golpe a la patronal que pretendió atar de manos sistemáticamente a la interna, acotando su radio de acción, con aprietes de las jefaturas para aumentar los ritmos de producción e incluso con la persecución penal y juicios por desafuero que sufren los principales dirigentes. Néstor Pitrola y Vilma Ripoll acaban de ser indagados por apoyar la gran huelga.

El dato político más relevante es que la burocracia de Daer no pudo presentar lista -o, lo que es lo mismo, decidió no presentarla ante la perspectiva de un gran papelón electoral. Se ha profundizado el repudio a la burocracia y se refleja una madurez y radicalización de los trabajadores de Kraft. En ese cuadro, elementos de la burocracia de Daer volcaron su apoyo a la Lista 1: un ex congresal de la burocracia formó parte de ella, y varios congresales de Daer llamaron a votarla abiertamente. También “hicieron campaña” por la Lista 1 muchos líderes y jefes de sector, pero sin éxito. En cualquier caso, profundizó su retroceso el sector que se plegó a la paz social de Tomada y de Kraft -con despedidos en la calle- hace dos años, y ganó la lista que había enfrentado aquella acta. El corrimiento a la izquierda de este proceso electoral es manifiesto.

Los trabajadores valoraron algunos aumentos importantes en los premios, conseguidos con paros parciales por turno, que superaron en la planta la última paritaria del gremio. En la fábrica, se registró también un proceso de mayor participación en las decisiones del cuerpo de delegados. Aunque escasearon las asambleas generales, hubo una secuencia de asambleas de sección, donde aumentó la participación de los trabajadores en relación con la vieja interna dirigida por Bogado. En ese marco, se votaron acciones de lucha como la que recientemente defendió a una compañera del atropello de un jefe.

Las tareas planteadas

La victoria alcanzada le da a la interna un mandato importante de cara a las condiciones de trabajo que imperan en la fábrica. Las conquistas en materia de premios no soslayan el aumento de los ritmos de producción, con su consecuencia en la salud de los trabajadores. A pesar de la muerte de una compañera, que sufrió un infarto luego de que la patronal la mandara a trabajar con fuertes dolores en el pecho, sigue sin haber siquiera una ambulancia en la planta. Por otro lado, la patronal retiró de la fábrica siete líneas, reubicando a más de 150 trabajadores en otros puestos, ociosos en muchos casos -o sea, preparando el terreno para despedirlos. Lo mismo sucede en otras líneas donde han retirado operarios, intentando demostrar, a fuerza de superexplotación, que sobran trabajadores en la planta. La movilidad que impone la empresa también se debe al retraso en las categorizaciones: la inmensa mayoría todavía revista como “oficial operario”, incluso compañeros con más de veinte años en la fábrica.

También ha quedado pendiente la elección de una mayor cantidad de delegados: sólo se han elegido once para los tres turnos, para una fábrica de casi tres mil trabajadores. La victoria en Kraft de una comisión interna identificada con la izquierda se inscribe en el proceso de la victoria de la 60, del gran fenómeno antiburocrático ferroviario y su victoria contra la tercerización y por la libertad de Sobrero, de la gran huelga petrolera y docente de Santa Cruz, de las luchas del subte, y refuerza la lucha por la construcción de una corriente clasista en el movimiento obrero argentino.

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