05/12/2002 | 783

«Un partido que mira a las masas»

¿Qué balance hacés?


En realidad es mi primer Congreso dentro del Partido Obrero. Vinimos con otros compañeros y estamos –no sé si el término es justo– impresionados. Yo soy militante en el campo sindical (en la construcción), y en los congresos muchas veces se resolvían llevando a diez compañeros custodiándoles la espalda y con una barra bastante fuerte para imponer determinados criterios; en los que te metían palo o directamente no te dejaban entrar. Hay otros congresos que vienen amañados, que vienen acordados desde las cúpulas y no se abre el debate. Esto me hace acordar a muchas acciones de asambleas deliberativas en las obras de 400 obreros donde se debatía el problema, donde los compañeros exponían sus puntos de vista y se sacaban conclusiones y se pasaba a la acción.


Y acá he visto cómo, por ejemplo, en cuestiones internacionales, un compañero expone, otro compañero no está de acuerdo con determinados puntos, y debaten con un respeto, un determinado nivel (no el encono, el enojo, porque haya una posición contraria al compañero que expuso).


La reflexión que hacemos es la siguiente: uno avanza mucho más cuando la posición de uno está equivocada, sabe escuchar, se reflexiona en conjunto y se avanza. Esto es lo fundamental que nos llevamos de este Congreso. El grado de argumentación y fundamentación que tienen los compañeros es muy fuerte. Lo que sacamos como conclusión de acá es que es un partido muy fuerte en la faz teórica y que cada punto lo discute al milímetro, colectivamente, y entonces la posibilidad de error es ínfima. En cambio, en aquellos congresos en los que yo participaba se hacía rosca por arriba, acuerdos, y terminaban por lo general al poco tiempo con una línea equivocada.


¿Cuál es el mensaje que les llevás a los compañeros de Chaco?


La idea al ir al Chaco es explicarles a ellos, relatarles cómo un partido pequeño, un partido numéricamente chico, cuando tiene una línea política correcta y mira a las masas tiene la posiblidad real de un gran crecimiento. Es decir, en este país hasta hace cinco años estaban las organizaciones piqueteras diseminadas en todo el país, estaban desconectadas unas de otras: Tartagal del Chaco, Chaco de Cutral Co, de Córdoba, de Catamarca. La gran virtud que tuvo este partido es haber unificado todo eso a través del Polo Obrero, que empujó la conformación del Bloque Piquetero Nacional y que hoy está en el centro de la escena política. Si comparamos con las dos centrales sindicales, éstas quedaron reclamando en el plano reivindicativo. Esto es resultado de unificar a todos los sectores que estaban desconectados en una organización nacional, y haber elevado el nivel de confrontación al plano político; hoy se está pidiendo la continuidad de la lucha del 19 y 20, que echó a De la Rúa y terminó con estos dos partidos políticos que han gobernado al país.


El gran mérito es mostrar que con la línea correcta se puede llegar al triunfo, y esto lo logró el PO: vio en su momento que el movimiento de desocupados tendía a ser un factor en la política, un elemento de confrontación abierta al sistema; lo unificó nacionalmente desde su lucha reivindicativa hasta llevarlo hoy al planteo de que se vayan todos, por pan y trabajo y por una Constituyente, que es la pelea que está librando el PO en todo el país. Pero lo central de esto es haber unificado a esas masas que estaban desunidas, disociadas, por lo tanto sin energía, sin fuerzas, y hoy tienen una enorme fortaleza. El 19 y 20 es la continuidad de la pelea, y a lo mejor en navidad estemos pisando el poder, o todavía tengamos que decirles a los compañeros que hay que acumular más fuerza.

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