19/12/1996 | 524

Voceros de prensa de la UOM anunciaron, la semana pasada, que los trabajadores de Aurora-Ushuaia “firmaron un convenio para continuar con la producción de electrodomésticos bajo el sistema de autogestión”. Según Gregorio Minguito, “los trabajadores tomaron la determinación de hacerse cargo de las dos plantas en préstamo, para seguir con la producción de televisores y lavarropas” (Crónica, 12/12). Minguito dice bien: los trabajadores ‘tomaron la determinación’, lo cual no quiere decir que se haya puesto en marcha cooperativa alguna, ni en Ushuaia ni en Avellaneda.


En los dos lugares, abogados y dirigentes de la UOM, se hicieron presentes en asambleas convocadas por la UOM para hacer aprobar la constitución de la cooperativa. En Ushuaia, un compañero formuló al abogado del sindicato la pregunta clave: “¿Qué pasa si cualquiera de los acreedores de Aurora traba embargo contra las máquinas o contra la propia fábrica? ¿Qué hacemos en ese caso con la cooperativa?”. “Ese es un riesgo que vamos a tener que correr”, respondió el abogado.


La ‘constitución’ de la cooperativa es puro humo: los trabajadores de Aurora no han cobrado un peso y tampoco existe el menor indicio de que las plantas se pongan en marcha en lo inmediato. El acuerdo sí ha servido para que los compañeros de Ushuaia renuncien a la indemnización por despido como condición para integrar la cooperativa. En Avellaneda, ¿significará lo mismo?


Tanto en Avellaneda como en Ushuaia, la ‘autogestión’ fue aprobada en medio de cuestionamientos. Los trabajadores fueron colocados entre la espada y la pared, ya que la ‘autogestión’ fue presentada como la única salida frente a la perspectiva del cierre de la fábrica. La UOM logró lo que el gobierno y la patronal querían: desactivar por completo la movilización en Aurora.


Marcelo Sosa, de la UOM Ushuaia, había anunciado que “entre enero y febrero se pondrían en marcha las plantas”. Pero apenas se firmó el acuerdo entre los obreros, ‘aclaró’ que “no habrá novedades hasta marzo”.


En Avellaneda, Belén propuso reemplazar la actual concurrencia a la fábrica entre lunes y miércoles, por guardias mínimas.


Con el correr de los días, se hace evidente que los puestos de trabajo han quedado en manos de una Junta de Acreedores y de una resolución judicial. Es necesario reconvocar a los compañeros para reclamar  la inmediata reapertura de la planta, el pago de los salarios caídos, y la vigencia de los derechos indemnizatorios y de todos los derechos laborales adquiridos.