Sindicales

17/8/2000|677

Una maniobra que no es ninguna salida

Los actuales dirigentes de la CTA impulsan la junta de firmas por un seguro de 380 pesos a los jefes de familia desocupados.


Estos dirigentes actúan como si la Alianza hubiera asumido ayer, como si no hubiera metido el impuestazo, la reforma laboral y la rebaja de sueldos a los estatales. Es una ‘propuesta’ dirigida a pactar con el gobierno.


Por eso piden solamente 380 pesos, cuando la canasta familiar está en 1.500 pesos y el mínimo de subsistencia por lo menos en 600 pesos. Por eso piden el subsidio sólo para los jefes de hogar, y no para todos los desocupados, cuando bajo un mismo techo viven muchas veces varios trabajadores sin empleo.


Un hecho muy grave es que para financiar este subsidio, la cúpula de la CTA pretende eliminar asignaciones familiares, planes Trabajar y otros planes de ayuda social. Se acomodan ante la presión del gobierno, que quiere ahorrarse la plata de esos planes como parte del ajuste.


Todo el proyecto del degennarismo está adaptado a los reclamos de la Unión Industrial (la organización de los patrones), que pide "un fondo de ingreso mensual para los jefes de familia". Es que los empresarios temen que "la crisis económica devenga en social y ambas lleven a una crisis política" (Página/12, 20/6). Vale decir que los grandes patrones están asustados de las protestas y estallidos populares que se vienen... y los dirigentes de la CTA, también.


Las firmas de la conducción de la CTA son un callejón sin salida... que empalma con los planes del poder, de los patrones y del Banco Mundial.


Después de los paros, todas las dirigencias se han llamado a una tregua, con la cual permiten de hecho que se consoliden las medidas antipopulares del poder. Mientras tanto nos entretienen con ‘concertaciones’ o ‘juntadas de firmas’ para ‘enfriar’ la lucha.


El Plenario verificó la necesidad de continuar la lucha hasta la derogación del ajuste, el logro del salario mínimo para trabajadores, desocupados y jubilados de 600 pesos y el aumento general de los salarios para todos.


Este será el verdadero ‘shock redistributivo’ y no el que proponen la Unión Industrial y las CGT de Daer y Moyano, así como la CTA.


Extraído del Boletín Intersindical Nº 3, julio del 2000, Río Gallegos.