20/03/1997 | 531

Una política para la victoria de la huelga docente

Cumplida la primera semana del paro docente en Río Negro, con un nivel de acatamiento que los medios califican de ‘histórico’ (un 92% promedio en toda la provincia, diario Río Negro, 11/3), la huelga entra en una etapa de definiciones. A partir del anuncio público de la medida de lucha aprobada por UNTER, el gobierno no hizo más que ‘echar lastre’, en una descontrolada carrera ‘contra reloj’ para evitar la concreción de un paro que amenazaba, por los importantes vasos comunicantes que tienen los docentes con el conjunto de la población trabajadora, en convertirse en «una lucha de todo el pueblo».


Así, el 25% de quita salarial de mediados de febrero se había convertido en un 18% a fines de febrero y en un 10% a principios de marzo; no se efectuaría la rebaja por zona desfavorable, y el sueldo de febrero se cobraría íntegro, produciéndose la quita en marzo, abril y mayo.


Cargando con el peso de este retroceso, el gobierno convocó al gremio a «reabrir el diálogo» ante la nueva situación planteada, comprometiéndose a revisar el cierre de escuelas y cargos, suspender por 30 días la aplicación del nuevo régimen de licencias (a fin de debatirlo con el gremio) e integrar a la UNTER al Consejo de la Función Pública.


El Plenario de Secretarios Generales de seccionales que se reunió el viernes 7 de marzo para considerar la propuesta del gobierno, condicionó cualquier negociación a la previa suspensión de toda quita salarial y mantuvo la convocatoria al paro, que comenzó finalmente el 10.


No al participacionismo


El gobierno pretende quebrar la huelga cooptando a la dirección del gremialismo docente. Ha propuesto públicamente que el UNTER se incorpore al «Consejo de la Función Pública» para ‘negociar’ desde allí el régimen de licencias y revisar el cierre de escuelas y cargos. Pretende repetir la experiencia del año pasado, cuando incorpora a la «función pública» al burócrata mayor de la UPCN, Scalezzi, para quebrar el gran proceso de luchas de los estatales y docentes que se desarrolló en Río Negro. Esto sería puro participacionismo y colaboracionismo con el gobierno antiobrero. Desde su puesto en la ‘función pública’, Scalezzi ayudó a ‘estabilizar’ los ataques de un gobierno antiobrero y ‘no pudo’ siquiera impedir el actual intento de volver a reducir los salarios de los trabajadores docentes y estatales.


La UNTER debe rechazar en su próximo plenario —que se realizará el miércoles, en el marco de una marcha provincial a Viedma— todo intento de participacionismo en el Consejo de la Función Pública. La base para levantar el paro es la derogación de todo descuento salarial, del régimen de licencias y conquistas gremiales y del cierre de escuelas. La ‘discusión’ con el gobierno debe darse a través de una paritariay no transformando al sindicato en una sucursal del Estado provincial.


Pero el plenario provincial de la UNTER debe ir más allá. La directiva docente ha adoptado hasta ahora una línea de «bajo perfil de confrontación» y ha renunciado, en la práctica, a organizar la gran huelga que la situación requiere. Salvo contadas excepciones, impulsadas por el activismo, no se han realizado asambleas con los padres y la comunidad para rodear de solidaridad el conflicto.


La reciente gran marcha docente del jueves 13 fue ‘bancada’ fundamentalmente por la docencia neuquina, haciéndose pública la participación de la UNTER recién 24 horas antes. Esta situación debe revertirse. Debe transformar su lucha en «la lucha de todo el pueblo». En primer lugar, porque la reducción salarial abarca no sólo a los docentes, sino también a los estatales. Esta es la masa de trabajadores más directamente interesada en una huelga conjunta. Pero a la traición abierta de Scalezzi, de la UPCN, se suma la ‘desaparición’ de Ate, que luego de un paro realizado el 5/2 no ha vuelto a convocar a una sola medida de fuerza (¡en medio de un descuento de un cuarto del salario de los estatales!). Para ello el plenario provincial de la UNTER debe impulsar el llamado a constituir un Comité de Lucha común con los sindicatos, centros de estudiantes, vecinales, comisiones de desocupados, para marchar hacia una huelga general. Y pasar a constituir estos comités de lucha localidad por localidad. Comités que deben impulsar la huelga general junto a los docentes y tomar en sus manos las tareas prácticas de su concreción.


Las llamadas ‘multisectoriales’ con los partidos y las cámaras patronales plantean su ‘apoyo’ a los ‘reclamos’ de los docentes y pretenden usar esta lucha para negociar con un gobierno en crisis, pero no persiguen generar una gran movilización popular que los lleve a la victoria y acabe con el gobierno antiobrero.


Verani se encuentra en su momento de mayor debilidad, jaqueado por la huelga de los docentes, con su frente interno en disgregación; no podría aguantar la entrada en escena de una masiva movilización popular encolumnada tras la huelga docente. Esta semana se movilizaron más de 5.000 (!) personas en la ciudad de Río Colorado, para reclamar juicio y castigo al asesinato impune de los jóvenes Sorbellini y Laguna, cometido hace 5 años atrás. Unir todos los reclamos, comisiones de padres y estudiantes, ganar las calles. La huelga puede infligir una derrota histórica al gobierno de Verani-Scalezzi.

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