10/03/2011 | 1167

Papeleros de Coronoel Suárez: Una primera batalla ganada

Los trabajadores de Smurfit Kapa obtuvieron una primera victoria. La conciliación obligatoria finalizó con un acuerdo por el que obtienen un «ticket canasta» de 250 pesos mensuales ajustable por inflación y remunerativos, 5,2 pesos de presentismo por día enganchados a los aumentos del básico en la paritaria nacional, la incorporación a planta de ocho contratados y el cese de la persecución gremial a los delegados. La suma obtenida se acerca a los 375 pesos que reclamaba la fábrica. Quedó pendiente el pase a planta de 15 tercerizados de cuatro empresas que hacen mantenimiento y la devolución del puesto de «balancero» que fiscaliza la entrada y salida de material: la empresa se lo dió al personal de seguridad para que los trabajadores no dispongan información del destino y volumen de la producción.

En octubre pasado, la patronal había suspendido para la mayoría las horas extras y el trabajo en sábados y domingos, que se paga el triple. Con jornadas de 12 horas y trabajando los fines de semana, llegaban a 4.000 pesos. Sin esas extras, el sueldo se redujo a la mitad. En la asamblea ordinaria de memoria y balance de fines de diciembre -con presencia inusitada de compañeros- estalló el reclamo salarial. Una nueva asamblea masiva votó el trabajo a reglamento. Cesaron las extras que aún hacían unos pocos puestos -imprescindibles para la empresa- y se elevó un pliego que incluía el 20% al básico. Ante el rechazo de la patronal, una nueva asamblea votó el paro de 72 horas. No se habían cumplido ni 24, cuando el paro total obligó al Ministerio provincial a decretar la conciliación, y a la Federación a «bajar» a Suárez con el objeto de modificar el reclamo y sacar del pliego el 20% al básico, con el argumento de que eso lo discute la paritaria nacional en marzo.

Este paro fue el primero en muchos años y dejó un saldo positivo a pesar de que se conquistó menos de lo que se pedía y de que un sector se quedó con la bronca de no haber ido por más. Pero unificó a ambas fábricas: ahora, hay que preparar el terreno para intervenir activamente en la paritaria y avanzar con los reclamos contra la tercerización. El aumento del básico es fundamental. Los trabajadores de Smurfit son «famosos» en la ciudad por vivir enterrados en la fábrica, mientras su patronal de capitales asentados en Irlanda declara ganancias por 103 millones de euros en 2010.

Sólo el corset de la burocracia de la Federación impidió un triunfo mayor de un sector del proletariado de Coronel Suárez que despertó a la lucha salarial. El camino al que ya habían recorrido los municipales con su combativo sindicato a la cabeza. El gigante Vulcabrás con 4.000 obreros -jóvenes en su mayoría- superexplotados espera su turno para sacudir el sudoeste y a toda la provincia.

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