04/12/2003 | 828

Una provocación para quebrar la gestión obrera

¿Qué diferencia hay entre un activista y un rompehuelgas?

Desde el 24 de octubre, cuando la mayoría de los obreros de Sasetru nos desayunamos con que una fracción de seis «cooperativistas» convocaba al Estado para que metiera mano y resolviera qué orientación seguiría la fábrica, ha corrido mucha agua bajo el puente.


Rosendo Fraga, un hombre del riñón del Estado, acaba de presentar en La Nación a los verdugos como víctimas, cuando fueron ellos quienes atacaron a tiros a los trabajadores que reclamaban que se fueran de la planta los matones armados; en esas circunstancias fue baleado en el rostro y atendido en el Hospital Perón de Avellaneda José Araujo, del Polo Obrero, único herido de bala. Miente Fraga cuando dice que los heridos de bala fueron seis.


El 30 de octubre de 2003, el diario de Avellaneda La Calle, publica una nota de los punteros, donde clarifican exactamente su apetito de ascenso social: «No queremos un proletariado», dicen, y denuncia que el Polo «se ha adueñado de la planta y trae gente que no es de Avellaneda para trabajar».


Los punteros no aceptaron nunca la colaboración de profesionales solidarios de distintas universidades: de Luján (especialistas en pastas), de Lanús (Bromatología), de la UTN, de Ingeniería, de Ciencias Económicas, etc. Con referencia a un ingeniero jubilado, dicen que «vinieron los del Partido Obrero, junto con gente de la Universidad de Luján, y lo echaron (al ingeniero)». La verdad es, sin embargo, que este hombre se fue solo, esto cuando no pudo presentar un trabajo por escrito para que la dirección, que en ese entonces compartíamos con los punteros, pudiera analizarlo. Debido a todas estas diferencias los punteros «se dirigieron a las autoridades gubernamentales para exponer el caso y pidieron ante el síndico designado una asamblea general extraordinaria, con el fin de cambiar la dirección de la cooperativa» (diario La Calle ).


Para que no queden dudas de a qué intereses responden, Alicia Gutiérrez, por Canal 26, el 15/11, señaló que «tienen que intervenir en Sasetru, Kirchner y Solá; si no vamos a cortar el Puente Pueyrredón».


El 20 de noviembre, los punteros sacaron un llamamiento que circula por Internet, titulado Los Trabajadores de Sasetru denunciamos al PO, donde entre varios embustes aseguran que el PO «no quería una cooperativa de trabajo, ellos (el PO) ya habían resuelto que sería una gestión obrera con gerenciamiento», algo que no lo cree ni la Fortabat. Pero luego van al grano: «Ya cansados del manoseo y concientes que el PO intentaba desgastarnos para que abandonemos la lucha por el trabajo genuino, un grupo de compañeros decidió ir al Inaes a asesorarse en qué términos legales se podía resolver dicho conflicto, ya que se cagaban en las asambleas». O sea que admiten que fueron a reclamar la intervención del Estado.


El objetivo de los punteros de dar un golpe con el Estado, lo señalan ellos mismos: «En el Inaes (ente regulador de cooperativas) nos informan que la dirección de nuestra cooperativa estaba conformada por estos cuatro señores dejando a la presidente en un estado de exclusión dentro de la misma».


Sobre la asamblea general de fábrica del 28/10, los punteros ocultan que desde las 10 de la mañana hasta las 11:30 no ingresó nadie a la planta, ya que una comisión de poderes formada por dos de los punteros y dos del Polo, controlamos y acordamos quiénes estaban en condiciones de participar en la Asamblea y quiénes no.


La propia asamblea tuvo como primer punto del temario el de quiénes podían participar. Los punteros cuestionaron a un miembro de la cooperativa legal, perteneciente al Polo Obrero, y sin llevar esto a votación hicimos que se retirara, porque lo que valía para el Polo no era el resultado de la asamblea sino su propia dinámica de soberanía obrera.


Al retirarse los punteros, luego de que perdieron la votación, el Polo Obrero les ofrece la solución de retirar de la dirección de la fábrica a los compañeros que ellos consideraran conflictivos, a cambio de que ellos retiraran la Carta Documento donde invitan al Estado a ser parte de la dirección de la fábrica, lo que no aceptaron, porque insistían en la «asamblea extraordinaria», donde 6 personas bajo la dirección del Estado, deciden por 150. «El 13 – dicen en un comunicado – , nos notifica el Inaes que por todo lo sucedido el consejo de administración quedaba en nuestras manos» (lo cual resultó falso, ya que el 14 obtvimos un Acta firmada por el Inaes donde dicen: «no fijamos, todavía, posición alguna»).


El 27/11, cuando todos estos detalles eran públicos y notorios, el semanario del CC del PC, Propuesta, presenta en página 11 un artículo titulado «Que los trabajadores definan su destino», presentando la lucha entre el Estado y la independencia de clase como una discrepancia de métodos entre trabajadores. Como punto de clarificación, cinco ANT son testigos de cómo resolvemos en el seno de los movimientos de lucha las divergencias políticas si las hay; de la última ANT participamos y acordamos más de 30 organizaciones. Los punteros del PJ señalan al diario del CC del PC, luego de sus clásicas mentiras, otras nuevas: 1) «Nosotros no vamos a hacer la denuncia» – pero ya la han hecho frente al Inaes, órgano del Estado – ; 2) «La cooperativa es legalmente nuestra» -eso es lo que está por verse, ya que 5 de los 11 cooperativos pertenecen a la gestión obrera independiente.


Para Propuesta, «lo que aparece como una alternativa auspiciosa es que se escuche la voz de los trabajadores, tal como lo propusieron los dirigentes del Bloque Piquetero al sugerir la convocatoria a una asamblea de trabajadores en la que los trabajadores determinen soberanamente el curso a seguir».


¡Qué pena que el CC del PC no informe que, el lunes 24, los punteros, en el propio local central del PC, violentaron la reunión con el Bloque Piquetero, la pudrieron y rechazaron la asamblea que habíamos propuesto desde el Polo Obrero desde el 13 de noviembre! ¡Qué picardía que no informen que la conclusión de esa reunión con el Bloque Piquetero Nacional, en la que tuve el honor de participar, fue que los punteros estaban en franca descomposición y que la mano del Estado evidentemente guiaba a estos individuos!

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