30/10/2020

Reprimen a trabajadores municipales en Córdoba

Intentan imponer por la fuerza, una paritaria de hambre.

El repudio de los municipales a la propuesta salarial vergonzosa del intendente Martín LLaryora dio lugar  a una manifestación masiva en el día de hoy viernes 30 a partir de la convocatoria de diferentes reparticiones que convergieron en el Palacio municipal 6 de Julio. Las áreas administrativas y educación partieron desde la sede gremial, mientras que las áreas operativas  se trasladaron desde el Alto (en Barrio Observatorio, sede de estas reparticiones).

Fue en la zona de las áreas operativas donde tuvo lugar una situación gravísima, ya que mientras la delegada de Alumbrado Público, Érika Suvlajko, y otros cinco compañeros estaban cerrando el portón de acceso a la repartición para disponerse a marchar, la policía, que se encontraba apostada en Laprida y Paraguay en una camioneta, comenzó a disparar perdigones y balas de goma, sin que mediara ninguna acción por parte de los trabajadores. Eso derivó en que Érika pidiera ayuda. Fue atendida y tras una tomografía computada se conoció que tiene comprometida la visión del ojo izquierdo.

Mientras tanto, en el centro de la ciudad, los cánticos y las bombas de estruendo dieron paso a una represión violenta por parte de los uniformados que rodeaban la sede municipal, tras conocerse la situación del Alto. Se produjo una enorme tensión y enfrentamiento que  derivó en una brutal represión policial, con el resultado de varios trabajadores detenidos.

La manifestación de los trabajadores fue convocada luego de que Llaryora ofreciera migajas para recomponer el salario. Se trata de una oferta del 10% en negro en el salario de octubre y del 9,2% en diciembre, que contrasta con las mediciones nacionales de inflación a septiembre -superan los 22 puntos-que la llevarían a no menos del 38% hasta fin de año. Sin embargo, el ejecutivo ofrece menos de la mitad. Como señaláramos en una nota, la paritaria municipal 2019 venció en enero. Llevamos 10 meses sin actualización y bajo el ataque más brutal que una patronal haya infligido a nuestro salario (actual y también al diferido) con recortes de jornada, despidos, sumas no remunerativas que profundizan el desfinanciamiento de la Caja de Jubilaciones y al Apross. Efectivamente,  como advertimos, la oferta fue la pretensión de apagar un incendio con nafta.

Estamos frente a una ofensiva represiva del intendente que se asocia a un cuadro más general: la crisis económica se agudiza, el ajuste es necesario para garantizar los compromisos de deuda; y la flexibilización del salario y de los convenios es condición para la refinanciación pendiente. Muestra de esta línea represiva fueron los encarcelamientos –al inicio de la cuarentena- de los municipales de Jesús María, las imputaciones sobre municipales de Córdoba y de la UTA, los desalojos violentos sobre vecinos que tomaron tierras en la zona sur de la ciudad, en respuesta a la necesidad de vivienda frente a una carestía impresionante. También lo es el violento desalojo del asentamiento de Guernica.

 

¿Cómo seguimos?

La bronca contenida y la bronca expresada reclama un direccionamiento: debemos retomar la iniciativa como sindicato para organizar un plan de lucha. Y el ámbito para que este plan vea la luz es el cuerpo de delegados y la asamblea general. La necesaria unidad del conjunto de las reparticiones para golpear como un solo puño se debe lograr sobre la base de un programa de independencia respecto de este ejecutivo ajustador y represor, que defienda el salario y permita recomponerlo en todos sus términos.

Por un aumento no inferior al 40% -que es el de la inflación esperable- y la defensa de la cláusula gatillo para indexar el salario por inflación. Todo el salario en blanco. Restitución de la séptima hora. Rechazo a todo ataque a las condiciones laborales, al salario y las jubilaciones. ¡Basta de ajuste, de represión!

 

 

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