25/07/2019

Vamos por el salario y contra el cierre de los ingenios San Juan y Santa Bárbara

El paro provincial de Fotia del martes y miércoles

Durante martes y miércoles los trabajadores azucareros organizados en Fotia (Federación Obrera Tucumana de la Industria del Azúcar) realizaron un paro en reclamo de aumento salarial. El mismo fue contundente en la mayoría de los quince ingenios que funcionan en la provincia y se expresó en bloqueos en los canchones de ingreso de camiones y concentraciones en las puertas. Esta movilización de los trabajadores se produjo pese a que la burocracia sindical azucarera decidió convocar al paro “sin asistencia de los lugares de trabajo y sin concentración”.


La notificación por parte del Ministerio de Trabajo de la Nación a última hora del lunes que pretendía decretar la conciliación obligatoria, tuvo que ser desoída por el descontento generalizado al interior de cada ingenio.


El pedido de un aumento por parte de la Federación de un 40% fue retrucado por las patronales que ofrecieron un 35%. Durante la jornada del martes, Roberto Palina (secretario general del sindicato) deslizo que se podría llegar a un acuerdo por un 40%. Cifra que no recompone el poder adquisitivo que vienen perdiendo estos años los trabajadores del sector con la más absoluta inacción de Palina y compañía.


La crisis azucarera


Este paro ha puesto nuevamente sobre la mesa una crisis que viene en continua profundización.


El macrismo desenvolvió una política que favorecía a los grupos azucareros más grandes. Sin embargo, éstos ahora extorsionan con seguir con los despidos y cierres de ingenios si no se les amplía el cupo de producción de biocombustibles que tienen asignado. Las tensiones se manifestaron inclusive en reclamos públicos del gobernador Juan Manzur contra Macri y acusaciones cruzadas entre YPF y los ingenios que tienen cupo en Tucumán.


En este marco, los alineamientos de los gobernadores peronistas con Macri, jugaron un rol relevante: el cordobés Juan Schiaretti, que aparecía mucho más cercano a la Casa Rosada que Manzur (pese a las alabanzas de este último al gobierno de Macri), ganó la pulseada por los cupos y, como parte de toda esta rosca, el precio que las petroleras pagan por el bioetanol -que es regulado por el Estado- tuvo un aumento mucho menor a los del combustible fósil. Este cuadro produjo un desencanto de las azucareras con el gobierno nacional, que las llevó a apoyar abiertamente la reelección de Manzur, hoy alineado a la fórmula Fernández-Fernández.


El verso de la reconversión


Las patronales han optado por virar hacia la producción de bioetanol para sortear los problemas de sobreproducción y la consecuente caída del precio del producto.


Las patronales azucareras pretenden que esta reconversión les permita volcar todo el excedente al bioetanol. Lógicamente esto parece condicionado por el ritmo de la crisis económica mundial y en particular por los avatares de las presiones de las petroleras y los pulpos maiceros que por ahora se van imponiendo.


La reconversión que proponen los industriales es en términos capitalistas, o sea anárquica y conduce a un agravamiento de la crisis para la clase obrera. Se llevará a cabo sobre la base de despidos, concentración y cierres de ingenios. Los "excedentes" de los que hablan no son tales si tenemos presente la enorme carencia alimenticia que sufren millones de argentinos y miles de tucumanos.


Darle valor agregado a la producción de azúcar poniendo en pie industrias alimenticias es perfectamente realizable si la base de todo el debate es poner como prioridad las necesidades de la población y no el lucro capitalista.


El cuadro de una bancarrota


La pretendida reconversión ha desatado una carrera en la que las fábricas más obsoletas (fruto de la desinversión patronal) corren el riesgo concreto de cierre. Los diferentes gobiernos han actuado en yunta con los industriales y los grandes cañeros para descargar los costos de la crisis sobre la espalda de los trabajadores y los cañeros chicos y medianos. En los últimos años, la crisis derivada de la gestión capitalista de la producción devino en el virtual cierre de dos ingenios: San Juan y Santa Bárbara.


El Ingenio San Juan tuvo una molienda de apenas siete días en 2018; hoy está en duda su continuidad, su arrendamiento ha sido judicializado y se produjo el reingreso del grupo Altamiranda, uno de los grupos empresarios responsables de su vaciamiento en los últimos años. En el sur de la provincia, el Ingenio Santa Bárbara tuvo una zafra muy corta, de apenas dos meses en 2018, en la jornada de hoy se confirmó que no habrá molienda durante 2019 y ahora su continuidad para el próximo período depende de la formalización de una probable venta.


Sin embargo, la crisis es de conjunto y no solo involucra a las plantas chicas, sino que ha afectado también a ingenios como el Concepción (la fábrica más grande de la provincia), que viene con continuos atrasos salariales y un aumento del peso de las tercerizadas entre sus más de 1200 trabajadores. Este ingenio pertenece al consorcio empresarial Luque, de la homónima cadena de supermercados; la cual amenaza con dejar a 1200 trabajadores en la calle y sobre la que se desenvuelve otro gran conflicto.


El papel de la Fotia y las tareas planteadas


El rol que está cumpliendo la burocracia de la Fotia es lamentable: el trabajo azucarero es temporario, con zafras que duran entre cinco y seis meses, es decir que el pedido de aumento del 40% (y que se daría en el marco de una conciliación obligatoria), resulta aún más miserable si se observa que los trabajadores azucareros son presa del trabajo precario y en negro en las peores condiciones durante la mitad del año.


Una vez más, de la manera más amarga para todos los obreros que sufren los despidos, se revela el auténtico rostro del régimen actual: ganancias extraordinarias sobre la base de la pobreza de la gran mayoría.


La canallada de la Fotia es aún mayor si se tiene en cuenta que se ha dejado afuera del pliego los reclamos contra el cierre del Ingenio San Juan y Santa Bárbara. Fotia, comandada por Roberto Palina -que desempeña el doble rol de secretario general de la Federación y secretario de Trabajo del gobierno de Manzur- trabaja directamente a brazo partido para reventar el conflicto en estos dos ingenios.


Ante esto, se impone como tarea del momento la puesta en marcha de un plenario provincial de delegados de base de Fotia y Feia para organizar la defensa de los puestos de trabajo sin ninguna concesión. Desde el Partido Obrero en el Frente de Izquierda Unidad apoyamos incondicionalmente las medidas que se tomen para llevar al triunfo esta huelga.


Plenario provincial de delegados de base de Fotia y Feia para discutir un plan de lucha para imponer estos reclamos. No a los despidos. No al cierre del San Juan y el Santa Bárbara. Ocupación y estatización sin indemnización de todo ingenio que cierre o despida masivamente bajo control obrero. Salario igual a la canasta familiar. Efectivo cumplimiento del convenio azucarero en el campo y las fábricas. No a las tercerizadas. Que se garantice la estiva obrera para asegurar el salario.

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