16/10/2020

Vamos por un protocolo laboral de Covid específico para el subte

Por comisiones de trabajadores que garanticen su cumplimiento.
Por Corresponsal La Naranja del Subte

La Argentina ya se encuentra en el quinto lugar entre los países con más infectados de Covid-19. El número de contagios y fallecidos diarios va en aumento. Tanto Alberto Fernández, como Axel Kicillof, Horacio Rodríguez Larreta y todos los gobernadores, aplican la lógica patronal, abriendo cada vez más actividades en el peor momento de la pandemia y sin contar con protocolos laborales preventivos.

El subte, como lugar de trabajo y como medio de transporte masivo, se vuelve uno de los principales ámbitos de circulación del virus. A la fecha, según los datos del Secretariado Ejecutivo  de la AGTSyP, tenemos 224 infectados y 5 fallecidos. También se estima que el número real de contagios podrían superar los 300, teniendo en cuenta el ocultamiento de informes de Metrovías.

Además, el subte cuenta con la particularidad de ser un ambiente cerrado (bajo tierra), sin circulación y recambio de aire, agravando las condiciones de propagación. Si a esto le sumamos la presencia del asbesto, el subte se vuelve uno de los peores sitios en lo que a insalubridad se refiere, explicando en parte una de las tasas más altas de mortalidad para una población que no es de “riesgo”.

Por esto es fundamental la implementación de un protocolo laboral de bioseguridad específico para el subte, que plantee las medidas y condiciones de trabajo necesarias para minimizar los contagios en nuestro trabajo, sumado a la constitución de comisiones de trabajadores que garanticen su cumplimiento y tengan la potestad de suspender las tareas que constituyan un riesgo. Tanto Metrovías como el gobierno rechazan el tratamiento de estos protocolos porque choca de frente con su orientación aperturista y cuestiona la precariedad y la flexibilidad laboral que quieren imponernos.

Desde la Naranja del Subte tomamos los aportes hechos por distintos compañeros, como la propuesta de protocolo general y para los talleres de Christian Paletti (miembro del Secretariado Ejecutivo de AGTSyP por la oposición), y el protocolo particular para los tráficos que elaboraron delegados y miembros de la comisión de seguridad e higiene de la línea B (David Carballo, Diego Gavela, Juan Gigena y Carlos Taborda).

Cuando llevamos estos planteos a la última reunión del Secretariado Ejecutivo, la conducción del sindicato los rechazó con argumentos sin sentido. Dijeron que “los trabajadores no hacemos protocolos”, que “ya hay un protocolo nacional”, que “la responsabilidad la debe tener la empresa” o que “podemos implementar algunas medidas de hecho sin protocolo alguno para el subte en los lugares que se pueda”.

Pero acaso, frente a los accidentes y las muertes ¿los trabajadores del subte no hemos elaborado en su momento protocolos para el corte y la reposición de tensión en los talleres? Incluso ahora mismo el sindicato está discutiendo protocolos contra la violencia laboral y de género.

Por otro lado, el protocolo del Ministerio de Salud nacional sólo tiene una aplicación general. Lo que acá se omite es un protocolo laboral específico para el transporte, en nuestro caso el subte, que contemple las particularidades de cada trabajo. Es necesario el estudio de las características de cada sector, para aplicar las medidas preventivas correspondientes, estableciendo normas y procedimientos metodológicos y de bioseguridad en las tareas.

Protocolos de este tipo se aplican actualmente en otras ramas y actividades, como la construcción, sectores de la industria y hasta en el rubro gastronómico, aprobados por el propio gobierno. Aunque hay que señalar que dichos protocolos son escasos y en caso de existir, demasiado precarios y escuetos, insuficientes ante la dinámica de contagios y de apertura laboral que se está aplicando.

Más aún, si bien la responsabilidad por nuestra salud en el trabajo es de Metrovías, si no obligamos a la empresa y Sbase a cumplir con las condiciones de seguridad, quedamos a merced de las arbitrariedades y los intereses patronales.

Por último, las medidas de seguridad e higiene que se han impuesto “de hecho” han sido gracias a la organización de cada sector, en ocasiones en oposición al accionar de la misma conducción del sindicato que, como ocurrió con el primer sospechoso de Covid-19 en la línea B, pretendía que los trabajadores fuésemos a trabajar.

La respuesta de Pianelli y la mayoría del Ejecutivo muestra que están improvisando y a su vez, dejando la cuestión de la salud bajo los criterios de la empresa. Ignoran la responsabilidad que les corresponde como conducción de AGTSyP de encabezar la lucha por la salud de los trabajadores.

Se hace necesario impulsar este debate y una lucha en todo el subte por un protocolo laboral de bioseguridad contra el Covid específico para el subte y comisiones de trabajadores que aseguren su cumplimiento. Convocamos a las y los trabajadores de todo el subte a sumarse a este debate y tomar la defensa de nuestra salud y la de nuestras familias en nuestras manos. El próximo miércoles 21 de octubre realizaremos una reunión para presentar nuestra propuesta y debatirla con todos los compañeros. Los esperamos.

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