21/12/2015 | 21

Victoria por puntos en el primer round


Siderca debió dar marcha atrás, al menos parcialmente, con el despido de 189 trabajadores y, por el momento, con su intento de dejar afuera cerca de 1.500 trabajadores entre tercerizados, contratados diversos, discapacitados, jubilables y aquellos que se fueron por los llamados «acuerdos voluntarios».


Rocca había recibido con euforia la devaluación, como el resto de los decretos de Macri. Con una masa salarial muy reducida por los despidos y suspensiones, apunta ahora a conquistas esenciales. Redujo un 15% los sueldos de supervisor para arriba y pretendía un acta de suspensiones al 60%, al tiempo que declaraba que sobraban 500 trabajadores.


La reacción


El jueves 17, en el turno mañana, decenas de compañeros no pudieron entrar, y les anunciaron verbalmente que estaban despedidos.


Al mediodía se concentraron centenares en el cambio de turno. La comisión interna informó de una audiencia en el Ministerio y llamó a esperar. La gente se iba impacientando. Cuando un grupo de delegados oficialistas trató de amedrentar a los gritos a un militante que repartía un volante del PO llamando a asamblea general para votar un paro, planteando que el paro era para que echen a todos, estalló la indignación: «que baje Furlán», «dónde está la directiva». Se realizó una asamblea que votó marchar en ese momento al sindicato a reclamar una acción por los despidos. En la UOM, cerrada, no los atendió nadie, y una nueva asamblea votó concentrarse a las 20, en el cambio de turno siguiente.


Asamblea y la gran marcha


La concentración, con obreros del turno noche y mañana, deliberó y resolvió marchar con los de la tarde al centro de la ciudad. Centenares de compañeros, a pie y en caravana de autos marcharon a la plaza donde se realizó una gran asamblea. La Interna y la mayoría de los delegados, ausentes.


La repercusión en la ciudad era tal que se hizo presente el intendente Abella, del PRO. Se desechó acompañar a la directiva a la audiencia en el ministerio al día siguiente: «hay que mantenerse en puerta de fábrica y movilizados acá».


Una nueva marcha cosechó el respaldo de la población; los trabajadores de la Anses salieron a aplaudir, lo mismo los maestros de escuelas y la población desde las casas y balcones. Se acordó concentrarse en el sindicato, donde estaba previsto un congreso de delegados. La situación tomaba alcance nacional: en conferencia de prensa la gobernadora Vidal anunciaba la reincorporación, pero en tercerizadas del grupo Techint, y llegaban noticias del acuerdo: suspensiones al 80% y reincorporación de todos a planta pero en un «área de servicios» (pool) a disposición de tareas generales que la empresa considere -en general, degradando el trabajo. Esta modalidad es un factor de desmoralización del compañero: percibe un salario menor, lo que suele impulsarlo a irse.


A las 18 de ese 17 de diciembre, el congreso de delegados permitió el ingreso de afiliados, pero no de los expulsados del gremio, presentes en la movilización. La perorata de Furlán fue seguida por los reclamos de los compañeros reclamando la vuelta al sector de los despedidos. Había un cuadro de cierto alivio por las reincorporaciones y bronca por la derivación al «pool». Los compañeros para ingresar debían firmar un papel aceptando la nueva modalidad de trabajo, de lo contrario quedaban afuera.


Cómo seguirla


Estamos frente a un triunfo de una movilización que surgió de una autoconvocatoria y fue saboteada por la UOM. El resultado, la reedición de un acta de suspensiones al 80% y la reincorporación de los compañeros mientras dure el acta (seis meses prorrogable a otros seis) es un logro que tiene la mancha de la aceptación del traslado al «pool» por parte de la directiva y la posibilidad de que queden afuera en medio o un año.


La confianza en las propias fuerzas ha pegado un salto, así como la claridad sobre el rol desmovilizador y divisionista de la directiva del sindicato. En menos de un mes, la renovación de delegados ha mostrado sus límites, salvo excepciones.


En varios sectores están corriendo petitorios para que vuelvan los compañeros a sus tareas en forma definitiva, contra la flexibilización que deja su ausencia. Esto debe ser extendido a todos los sectores y turnos reclamando asambleas para consolidar el reclamo.


La acción disolvente del sindicato debe ser neutralizada con la exigencia a los delegados de que sean portavoces de los reclamos del sector y no peones de esa acción divisionista. 




Que la UOM nacional lance un plan de lucha contra los despidos, que tenemos en centenares de establecimientos en todo el país, y en defensa del salario. Que la crisis la paguen los patrones.

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Vamos con todo a la movilización nacional este miércoles 21. La concentración será en el Obelisco a partir de las 11 de la mañana.