Sindicales
31/7/2017
Vidal recontrata empresas corruptas
Seguir
En General Madariaga, Esuco S.A., la empresa a cargo de la construcción del tramo de la autovía de la ruta 56 hacia General Conesa, ha sido beneficiada por Cambiemos y el voto doble del presidente del HCD, en manos del Frente Renovador, con una baja de impuestos en la extracción de tierras para relleno de los terrenos sobre los que se asienta la ruta y para el futuro parque industrial que configura un “ahorro” que ronda los 20 millones de pesos. Junto a esto, el intendente Santoro (Cambiemos /UCR) ha puesto la bolsa de trabajo local a disposición de la empresa y a la UOCRA, que actúa como agente de contratación.
No es este un caso aislado. Vidal reflota la obra pública con las mismas compañías herederas de la patria contratista de la década “ganada”, salpicadas por la corrupción, el escándalo y la vida de un compañero de la construcción, Darío Ávalos.
La empresa estatal Aubasa (Autopistas de Buenos Aires) entró, en agosto del 2016, en reemplazo de la concesionaria Aumar (Autovías del Mar), a quién se la dejó ir sin que rindiera cuentas. El consorcio empresarial Aumar manejaba las rutas 2, 11 y otras asociadas. Vidal dijo que “estatizaba” considerando la falta de obras, mantenimiento, el deterioro de la traza y las importantes demoras que se registran cada verano.
Aumar estaba conformado por las empresas América (grupo Eurnekian), Esuco (Carlos Wagner), Cristóbal López, Benito Roggio y la firma CPC SA. Ahora, el Estado terceriza los trabajos en las autovías con los mismos concesionarios desplazados. Se trata de un plan de obras millonarios, que incluiría trabajos de bacheo, señalización, repavimentación y hasta la construcción de un segundo carril en un tramo de la ruta 11.
"Las empresas son las que son, no hay otras", dijo un funcionario de Cambiemos. Esas empresas son las que participaron en la red de la obra pública del kirchnerismo y se asociaron con Lázaro Báez o aceptaron subcontratar a su firma, Austral Construcciones. Las que vivaron y aplaudieron a López y a De Vido cada año en la convención anual de la Cámara de la Construcción.
La semejanza con la continuidad de los negocios de los pulpos energéticos, hidrocarburíferos o de los Obederetch en el soterramiento del Sarmiento es total.
Subsidiadas por el Estado nacional durante años, se metieron la mayor parte de esos subsidios en sus bolsillos sin haber realizado mantenimiento ni inversiones. Durante la gestión de Daniel Scioli, Aumar firmó una concesión por 30 años. Pero tras el traspaso dejaron de tener los derechos legales. Ahora se los premia con todo tipo de obras y rebajas de impuestos.
Desde el Partido Obrero en el Frente de Izquierda repudiamos la decisión de beneficiar a Esuco con la baja de impuestos y que se les entreguen obras a empresas probadamente ineficientes, sobrefacturadoras y que no han terminado las obras. Que se abran los libros Esuco y Aumar bajo control obrero. Exigimos que los trabajadores estén en blanco, con condiciones de higiene y seguridad controladas por los trabajadores. Por un plan de obras públicas integral estatal con control de los trabajadores y vecinos.

