Sindicales

8/4/2019

Vigiladores: por un plan de lucha

Agrupación El Mangrullo

Según datos del Indec,  la inflación de febrero fue del 3,8% y alcanzó el 51,3% interanual en el período febrero 2018-2019. A su vez, la inflación para el primer trimestre alcanzó el 10%. La mayoría de los economistas ya coinciden en que la inflación será superior al 30% en el 2019. Los salarios quedaron en promedio veinte puntos por debajo de la inflación en 2018.


Estos datos no son ajenos para los vigiladores ya que si analizamos el 2018, en enero tuvimos un aumento del salario del 5% correspondiente a la segunda cuota del acuerdo 2017, en agosto cobramos un 15,8% de la primera cuota del acuerdo 2018, más un 4,5% de recomposición. Tenemos  así que de enero a diciembre del  2018 los sueldos subieron un 25,2% contra un 48% de inflación,  dejando atrasados en un 22,8% nuestros salarios. 


Una pérdida extremadamente importante para el magro salario de un guardia de seguridad privada. 


Pero esto no termina aquí. Producto de la segunda cuota del acuerdo 2018, que se cobró en febrero del 2019, de un 5% más un reajuste del 15,8% en ese mismo mes, tenemos que a marzo de este año recibimos un aumento del 20,8%, contra una inflación trimestral del 10%, pero sin recuperar la fuerte pérdida de 2018.


En resumen, en el periodo enero 2018-marzo 2019, el salario de un personal de seguridad privada perdió un 12% del poder adquisitivo. Si se toman las proyecciones más benévolas, que estiman en un 30% la inflación para todo el  2019, tenemos que para no perder más poder adquisitivo necesitaríamos unas paritarias que lleven nuestro salario en mano un 32% más arriba. 


Este análisis es solo para comprender lo que necesitamos para no perder contra la inflación, pero sabemos que desde hace mucho tiempo estamos por debajo de la línea de la pobreza y solo realizando turnos de 12 hs  con un franco semanal,  o sea superando las 300 hs mensuales,  podríamos superar esa línea de la pobreza. 


En medio de los despidos masivos y la pulverización del salario por parte del gobierno, ni la CGT ni las CTAs quieren llamar a un plan de lucha,  intentando dar aire a los partidos patronales para que  lleguen a las elecciones. Esto a costillas de los trabajadores inmersos en la desocupación, la miseria y el hambre. 


Debemos superar a la burocracia sindical, por medio de asambleas en los lugares de trabajo, plenarios de delegados y un paro activo de 36hs en la perspectiva de una huelga general para quebrar el ajuste. La enorme columna del sindicalismo combativo que marchó a Plaza de Mayo el 4 de abril demuestra el camino. 


Los trabajadores de la seguridad privada necesitamos una herramienta para organizar la lucha. La agrupación clasista El Mangrullo se pone al servicio del desarrollo de esa herramienta.