21/04/2011 | 1173

Viva la lucha de los choferes de la 60

Los socios del gobierno contra los trabajadores

Los trabajadores de la 60 están en pie de guerra. Las liquidaciones incorrectas de haberes a una parte del personal tienen un propósito claro: el desconocimiento del cuerpo de delegados y la intención de modificar las normas laborales por otras más flexibilizadoras.

El fondo político del conflicto es el copamiento de los socios del gobierno nacional de las empresas del transporte automotor. A fines del año pasado quebró la empresa Monsa, la última gran empresa a «la antigua» de patrones y accionistas, los llamados «componentes». Estas grandes empresas vienen siendo absorbidas desde hace años por dos grandes monopolios, el grupo Plaza y la Dota, que ahora se quedó con el 80% de la 60, sumando 31 empresas absorbidas en los últimos diez años.

La Dota, a su vez, se ha asociado con la empresa Brasileña Mega’Car, después que se quedaron con la fábrica «El Detalle», tradicional empresa constructora de carrocerías de colectivos.

Estas absorciones las traen «llave en mano» la UTA y la Secretaría de Transporte -o sea Schiavi, el ‘sucesor’ de Jaime. Para que las empresas que van a ser absorbidas entren en crisis alcanza con achicarles el nivel de subsidios, entonces son compradas a precio de remate por estos pulpos, que sí reciben millonarios subsidios del Estado de la mano de Schiavi. El mismo lo dice: «Uno ve toda esta inversión para mejorar el transporte para 6 millones de personas, sin hacer ‘mucha bandera’, y me parece que había que mostrarlo, porque esto ha sido puro riesgo empresario, y no es sólo la línea 60, pues vemos que, de un mes para otro, aparecen unidades nuevas en una renovación constante» (Urgente 24).

La burocracia de la UTA, antes de producirse la agonía de las empresas chicas, rápidamente les dice a los trabajadores de la empresa en crisis que ellos se encargarán de «conseguir una empresa que los absorba». La absorción va siempre a estos dos grupos. Pero junto con la absorción, la burocracia acepta los ‘métodos laborales’ de Plaza y Dota, trabajo a destajo, no respeto del descanso por vuelta y ningún delegado que no sea afín a la burocracia de la UTA. La burocracia, por un lado, es «comisionista» de estos pulpos y, por otro, entrega derechos en las condiciones de trabajo a cambio de la defensa de la fuente de trabajo. Un verdadero trabajo sucio contra los choferes.

Los choferes de la 60, como los de Ecotrans y una decena de empresas que tienen delegados independientes de la burocracia quieren ser barridos por los dos grupos para que ese lugar lo ocupen los delegados de la UTA: éste es el fondo del conflicto.

Defendemos la lucha de la 60, el reconocimiento pleno de los delegados, el pago de los salarios adeudados, el fin de los contratados, el fin del trabajo a destajo (por vueltas) en toda la UTA y la organización independiente de los choferes de la patronal y de la burocracia comisionista de la patronal.

En esta nota