30/04/2015 | 1361

VUELVE EL «CONVENIO FIAT-SMATA»: La burocracia reinventa a Cavallo

Por Gaspar S.


Para las patronales automotrices, las crisis son una oportunidad fenomenal para aumentar la productividad, principalmente, con vistas a un futuro ciclo de ascenso. Es un objetivo estratégico que no significa otra cosa que reducir los salarios, aumentar los ritmos de producción y la jornada laboral. Sobre esta base, Nissan y Renault firmaron un convenio a la baja, de común acuerdo con el Smata y con la venia del Estado, para producir en la planta de Córdoba el modelo de Nissan NP 3000, su pick-up símbolo.


 


El Smata justificó la entrega con un argumento tan viejo como la industria: la defensa de los puestos de trabajo, «en 2016, el 60 por ciento de los empleados se iba a tener que ir», dijo Dragún, secretario general del Smata Córdoba, y fue más allá al decir que la propuesta de la rebaja salarial del 15 por ciento «la ofrecimos nosotros», y todo esto para «facilitar la inversión». Para esto, reivindicó el convenio Fiat del '96, que fue el ensayo general de la flexibilización laboral menemista y que tenía como uno de sus principales objetivos la eliminación de las negociaciones colectivas de trabajo -o sea una de las grandes conquistas del movimiento obrero argentino. «Para Domingo Cavallo y su equipo de colaboradores, el caso Fiat es el puntapié inicial para reformular las ley de negociaciones colectivas al adaptar todos los convenios de acuerdo con la necesidades de cada empresa», decía Clarín en ese entonces (4/4/96).


El Smata reinventa a Cavallo*.


 


 


«Modelo Industrial»,  modelo de crisis…


 


 


A la caída de las ventas internas, que se desarrollan desde el año pasado, hay que sumarle que el principal mercado para la industria argentina, Brasil, dejó de consumir los volúmenes de los años anteriores como resultado de una fuerte devaluación del real y de la recesión. Ante esta situación, las patronales bajaron brutalmente las proyecciones de producción que tenían para 2015. Exigen, por un lado, una mayor devaluación del peso (baja de salarios), y libertad para despedir y suspender según las necesidades.


 


Volkswagen, que cerró el año 2014 con la pérdida de más de 600 puestos de trabajo, entre prejubilaciones, retiros voluntarios y despidos, y tuvo suspensiones durante todo ese año, bajó más de un 20% las unidades a producir durante este año, que arrancó con despidos «con causa». Ford, que en 2014 no tuvo grandes inconvenientes, acaba de despedir a más treinta trabajadores y sostiene que todavía sobran otros 300. Mercedes Benz, que había anunciado que tomaría 900 operarios para producir un nuevo modelo, frenó todo hasta nuevo aviso. Toyota, el «ejemplo» de la industria, flexibiliza cada vez más las condiciones de trabajo. La cantidad de operarios con patologías laborales en esta planta es sideral, y muchos son obligados a «arreglar» por presión de la patronal.


 


 


La pérdida del salario


 


 


El régimen de reajustes trimestrales, que lleva cinco años, equiparó el salario de los trabajadores de las terminales al de un empleado de comercio. El acumulado del año pasado fue de menos de un 30%, cuando la inflación alcanzó un 40%, si sumamos el impuesto a las ganancias el reajuste no llegó a un 20%. O sea, una pérdida de más de 20 puntos. Para este trimestre, el Smata arregló con las patronales automotrices un 5,3%, lo que da una proyección anual de 26,2%, cuando los analistas más conservadores no estiman menos de un 30% de inflación anual.


 


Los salarios debajo de la inflación garantizan a las patronales mantener y ampliar la tasa de ganancia.


 


En otro sentido, este método tuvo como principal objetivo eliminar las asambleas en donde se aprobaban las paritarias, que aunque regimentadas, eran un factor de deliberación, presión y confrontación de la base con la dirección. Esta fue una cuestión estratégica para el Smata, ya que de este modo le permitió incrementar el control en las fábricas al eliminar por completo cualquier intervención autónoma de de los trabajadores y, de esta manera, frenar la tendencia hacia la izquierda que se desarrollaba en todo el gremio.


 


 


Un programa


 


Desde La Naranja Mecánica planteamos: 


 


• Prohibición de despidos y suspensiones. 


• Reparto de las horas de trabajo sin afectar el salario.


• Paritarios electos en asamblea para discutir una verdadera composicional salarial.


• Que las patronales se hagan cargo del impuesto a las ganancias hasta su abolición.


• Que la crisis de la industria la paguen las patronales.


 


 


 


 


* El análisis del convenio Fiat-Smata del '96 puede leerse en Trabajadores, tercerización y burocracia sindical, de Christian Rath, Editorial Biblos, 2011.


 

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