Sociedad
17/7/2026
CABA
20 años de abandono estatal en el Barrio Ramón Carrillo: la lucha vecinal por las cloacas y el ajuste de Jorge Macri
Un petitorio vecinal propone conectar la red cloacal al Sistema Riachuelo, buscando saldar una deuda histórica.
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El barrio Ramón Carrillo, ubicado en Villa Soldati, Ciudad de Buenos Aires, tiene una historia de luchas y reivindicaciones aún no cumplidas. Fue creado en 1991 para recibir a los habitantes del demolido Albergue Warnes y, en la actualidad, abarca un continuo urbanístico junto con los barrios Lacarra, Los Piletones, La Esperanza, Los Pinos, Las Palomas, Fátima y el Asentamiento La Veredita, donde viven aproximadamente 27 mil personas. En plena Ciudad de Buenos Aires, muchos no cuentan con cloacas ni gas natural. El sistema eléctrico muchas veces colapsa dejando sin energía al barrio. Incluso los establecimientos educacionales de la zona pierden varios días de clases por la falta de inversión en infraestructura.
Entrevistamos a Iván, militante de la CTA y vecino del barrio, quien nos contó cómo desde el año 2004, con la sanción de la Ley de la Ciudad N° 1333, una legislación que ordenaba explícitamente resolver la infraestructura integral de la zona en un plazo improrrogable de 365 días, nunca se cumplió. En su lugar, sobrevino una larga cadena de prórrogas que obligó a la comunidad a reconvertir su demanda. "Llegamos a la Ley 1333 que hablaba de la infraestructura en general del barrio... Eso se fue prorrogando porque no se cumplía", relata este referente vecinal de la zona. Con el transcurrir del tiempo, la demanda inicial de servicios básicos se entrelazó con una crisis ambiental ineludible.
Ante la inacción gubernamental recurrieron a la vía judicial. Tras años de litigio, se interpuso un amparo colectivo que culminó entre 2010 y 2012 con una sentencia definitiva a favor de los vecinos. La Justicia porteña ordenó entonces el cumplimiento estricto de las leyes de infraestructura y declaró formalmente la emergencia ambiental en el territorio.
A lo largo de estos años se registraron pocos avances: la instalación de luminarias públicas en épocas en que la comisión vecinal original funcionaba plenamente, y obras pluviales menores. En cuanto a los servicios de red, el balance sigue siendo marcadamente deficitario. Únicamente un tercio del barrio Carrillo cuenta con conexiones de gas natural, un tendido remanente de gestiones previas a la ley de 2004, iniciadas por la primera organización de vecinos y ejecutadas solo de forma parcial por las comisiones electas posteriores.
Actualmente, la urgencia más crítica que moviliza al barrio es la red de cloacas. Presentaron un petitorio firmado por los vecinos ante la Jefatura de Gobierno, el Ministerio de Desarrollo y el IVC. Técnicamente, para poder conectar los hogares del Carrillo a una red cloacal segura, lo primero que se debe garantizar es el desagote seguro de los efluentes. En su momento, el Estado porteño diseñó y construyó una estación de bombeo para este fin. No obstante, el crónico retraso en la finalización de las obras complementarias provocó que la planta naciera virtualmente muerta. Cumpliendo casi 20 años de abandono técnico, el sistema de bombeo ha quedado obsoleto.
La alternativa formalizada por los vecinos asesorados por especialistas está al alcance de la mano. Durante los años de incumplimiento estatal, se ejecutó una obra de gran envergadura: la denominada Obra Complementaria 4, la cual conecta de manera directa los desechos cloacales con el moderno Sistema Riachuelo (el megaemisor que traslada los desechos tratados a 12 kilómetros dentro del Río de la Plata). La ventaja del Sistema Riachuelo radica en que su funcionamiento es por gravedad física (aprovechando la pendiente), prescindiendo por completo de estaciones de bombeo. El reclamo vecinal es sumamente concreto: se solicita utilizar la cámara de la estación de bombeo inactiva de Av. Riestra y Larraya para tender un caño de conexión directo hacia la Obra Complementaria 4, cuyo trazo cruza por Av. Mariano Acosta e ingresa por Riestra hasta el Club Pintitas.
Esta solución técnica para la cuenca del Cildañez ayudaría a paliar la crisis; sin embargo, el gobierno de Jorge Macri considera que no existe ninguna Emergencia de Infraestructura en la zona sur, ya que derogó, en conjunto con los libertarios, con su Ley Hojarasca, todo financiamiento para las obras necesarias para los vecinos. El discurso del "desarrollo del sur" de esta gestión solo se realiza en favor de la especulación inmobiliaria y de los empresarios amigos que hacen sus eventos en el Parque de la Ciudad y el Autódromo.




