03/01/2022

Ante la falta de luz, vecinos de Liniers y Mataderos cortan la General Paz

Profundicemos el camino de lucha y organicemos asambleas barriales contra el inminente tarifazo y por la apertura de los libros de Edesur.

El 2022 inició a toda lucha en distintos puntos de la Capital Federal. Fue el caso de Liniers y Mataderos, barrios porteños que limitan con la zona oeste del conurbano. Avenida General Paz fue el principal foco de protesta por la falta de suministro eléctrico con cortes a la altura de Rivadavia, Tonelero, Emilio Castro/Mosconi y Alberdi, aunque también se realizaron en venas internas como las inmediaciones de la Plaza Larrazabal y en las puertas de la subsede 218 de Edesur, ubicada en el barrio de Parque Avellaneda. Cabe señalar que todas estas acciones fueron autoconvocadas, en la mayoría de los casos siendo agitadas en grupos de Facebook vecinales.

Las acciones se dan después de que 7.000 familias en Liniers y 5.000 familias en Mataderos hayan tenido que pasar año nuevo sin luz (Nueva Ciudad, 1/1). Entre los manifestantes en los distintos puntos de protesta se denunció la falta de luz de hasta tres días previo al año nuevo, y la intermitencia en los cortes, algo que continúa hasta hoy.

Según Edesur y el Ente Nacional Regulador de la Electricidad (ENRE) las fallas se deben al colapso del sistema energético frente a las altas temperaturas. Con el verano recién empezando, la respuesta admite que el problema va a continuar. Las fallas en el sistema responden a la falta de inversiones, algo bastante paradójico, teniendo en cuenta que estas empresas son receptoras de subsidios millonarios. En el 2021 el gobierno le otorgó $409.018 millones a Cammesa -empresa estatal que centraliza la distribución energética- en concepto de montos no aportados por las concesionarias privadas. Se trata de un servicio manejado en todas sus formas a libro cerrado, con beneficios y subsidios que son usados a discreción y en función de los intereses y negociados de los empresarios. Pero estos fondos nunca se utilizaron para el sistema eléctrico, por eso año a año este desmejora.

Esta falta de inversión es palpable cuando vemos el funcionamiento de las cuadrillas de mantenimiento, que son manejadas por empresas tercerizadas que precarizan a sus trabajadores como denuncian los despedidos de EMA. Edesur se ahorra un dineral al degradar las condiciones laborales de quienes se dedican al mantenimiento de los tendidos, pero tampoco pone un peso para garantizar relevamientos del sistema eléctrico que permitan prevenir situaciones como las que se viven hoy.

Ahora bien, la falta de luz en año nuevo es la punta del iceberg, si tenemos en cuenta que el gobierno ya resolvió darle a las energéticas vía libre para realizar tarifazos en 2022. Se prevé que las primeras tarifas del año arranquen con subas de aproximadamente el 20%. En este sentido se vienen realizando reempradronamientos para ampliar la base de consumidores. Con esta ampliación se pretende avanzar en una “tarifa segmentada” dividiendo entre 3 categorías tarifarias. La primera con el 40% de los hogares más pobres tendrá que pagar el piso de aumentos, que como dijimos antes será del 20%. La segunda categoría incluye a los hogares de trabajadores que superan la canasta básica familiar, para ellos los aumentos serán atados al desarrollo de la inflación. Algo que no viene ocurriendo con los salarios, donde en casi todos los gremios las paritarias tienen techo y arrastran pérdidas.

En criollo, los subsidios que han servido para acrecentar las riquezas de los empresarios energéticos ahora deben destinarse al FMI, razón por la cual el gobierno habilita en 2022 que seamos los trabajadores quienes afrontemos directamente de nuestro bolsillo la tarea de mantener las ganancias para estos parásitos que lejos de mejorar el servicio lo vienen empeorando hasta niveles calamitosos.

Desde el Partido Obrero de Liniers llamamos a todxs lxs vecinxs a profundizar la lucha de manera organizada, poniendo en pie asambleas vecinales para resolver las acciones y arrancar conquistas. Es necesario sostener los cortes y las jornadas de lucha reclamando la apertura de los libros de las energéticas al control popular, para que podamos conocer en qué se gasta y en qué no, a dónde han ido a parar los subsidios millonarios de los que estos pulpos fueron beneficiarios. Es un planteo en la perspectiva de terminar con el esquema privatista que todos los gobiernos mantuvieron desde el menemismo a esta parte, al que hay que ponerle un punto final nacionalizando las empresas energéticas bajo control obrero. Una orientación que choca de fondo con un régimen supeditado al pacto de ajuste para el pago de la deuda al FMI.

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