26/11/2009 | 1110

«Botnia para todos» o lo que no muestra «la TV pública»

El anuncio de un embarque que llegó al puerto de San Pedro, en el barco “Nobleza”, con 500 toneladas de pulpa de celulosa de Botnia para la papelera Celupaper, confirma totalmente la caracterización de Prensa Obrera acerca del compromiso de los capitalistas de este lado del río con la pastera finlandesa.

Botnia está escupiendo hoy más de tres mil toneladas diarias de pulpa de celulosa –más de lo previsto por ellos mismos para los primeros doce meses de producción. El destino principal de la producción es China, pero pronto va a inundar varios países de Latinoamérica. Argentina es una fuerte demandante de materia prima para papel, pero sus oferentes en el país se encuentran en pésimas condiciones tecnológicas. Los capitales papeleros chilenos, con una fuerte injerencia dentro de Argentina (Kimberley Clark, Papelera del Plata) cada día toman más ventajas debido al hundimiento tecnológico de las papeleras argentinas.

xiste una asociación entre las plantas de Celulosa en Zárate y Capitán Bermúdez con la pastera finlandesa, que ha instalado, además dentro de Celulosa de Capitán Bermúdez, una planta química (Kemira) que produce para Botnia. Hace meses que técnicos argentinos de estas plantas están haciendo cursos de capacitación en la propia Botnia. El desembarco productivo de la multinacional finlandesa en Argentina es inminente. La resolución largamente prevista del tribunal de La Haya abrirá aún más el camino de Botnia.

Las presiones crecientes para que se levante el largo bloqueo de la asamblea de Gualeguaychú, obedecen a la necesidad de abrir las compuertas a una masiva comercialización de madera de Argentina y a la entrada masiva de Botnia en Celulosa con una tecnología de punta.

Estos desarrollos ponen en su debido contexto la pelea del gobierno con Clarín y La Nación por el control de Papel Prensa (también de San Pedro), que en definitiva acabará elaborando la pasta de Botnia o directamente copada por ella, juntamente con un capitalista ‘amigo’.

Kirchner ‘reestructura’ a la ‘burguesía nacional’, para abrir camino a las multinacionales extranjeras. Lo mismo que anticipó la Presidenta cuando anunció que los medios no podrán prescindir de los pulpos de las telecomunicaciones.

Todo esto significa que se vienen cierres de papeleras, como lo anticipó el caso Massuh, y el despido de trabajadores. En estas circunstancias, planteamos la nacionalización sin pago de la industria y su reorganización y modernización bajo el control de los trabajadores. La modernización de los pulpos implica deforestación y destrucción del medio ambiente.

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