30/10/2020
FAMILIAS SIN TIERRA

Cómo fue la represión en Guernica

Maniobras, desalojo y cacería contra las familias sin tierra.

Daniel Peluffo, Ojo Obrero Fotografía.

El operativo represivo del gobierno de la provincia de Buenos Aires, de Axel Kicillof, en consonancia con el gobierno nacional de Alberto Fernández, comenzó varias horas antes de producido el desalojo de las tierras recuperadas de Guernica, cuando el gobierno rompió unilateralmente las negociaciones y manifestó la intención de ir a fondo en un despliegue represivo sin antecedentes inmediatos.

Luego de una intensa campaña mediática donde el ministro de Seguridad, Sergio Berni, y el ministro de Desarrollo de la Comunidad, Andrés “Cuervo” Larroque, dieron por “concluidas” las negociaciones y exhibían los preparativos de las fuerzas represivas. En las primeras horas de la madrugada del jueves 29, alrededor de las 2 horas de la mañana, comenzó el despliegue de fuerzas y los movimientos en las inmediaciones de los predios de Guernica, que continuó durante toda la noche y se reforzó hasta las 5 horas.

El desalojo

El megaoperativo represivo de Kicillof y Berni contó con más de 4.000 efectivos policiales, en un trabajo mancomunado entre distintas fuerzas, entre ellas la infantería, Grupo Halcón, Grupo de Apoyo Departamentales (GAD) y, la estrella de la jornada, la Unidad Táctica de Operaciones Inmediatas (UTOI). Esta última es una fuerza especial creada por la exgobernadora María Eugenia Vidal y reforzada ahora de la mano de Berni. El gobernador Kicillof llegó a denominarla “la columna vertebral de la transformación que estamos haciendo en la Policía”. También según informes periodísticos, contó con aportes de la policía formoseña, una provincia gobernada por apropiadores de tierras a costa de las comunidades qom.

El desalojo de las tierras de Guernica se produjo esencialmente sobre dos flancos. El primero ingresando por las afueras del barrio La Unión con unos 400 efectivos y a las 5 horas de la mañana, cuando aún no amanecía. Allí se encontraba un grupo de familias, acompañados por el Polo Obrero y otras organizaciones, que ante la avanzada policial y los disparos de balas de goma y gases tuvo que retirarse hacia el lado del barrio 20 de Julio, por uno de los laterales de las tierras

Mientras un grupo pudo desplazarse por las calles internas de la ciudad evitando retenes policiales, otro permaneció en las inmediaciones del predio, en el barrio Numancia, desde donde serían atacados más tarde por las tropas de Berni.

El segundo foco de desalojo se concentró alrededor del barrio La Lucha, con otro inmenso despliegue de cientos de efectivos que ingresaron por la zona de los eucaliptos, avanzando sobre las familias y organizaciones que permanecían allí, las cuales fueron desplazadas hacia el barrio San Martín y en gran parte se retiraron, bajo el fuego y los palazos policiales, por el ingreso de Islas Malvinas y Manuel Belgrano.

Ambas operaciones consistieron en un barrido de la gente y fueron acompañadas con el incendio de algunas casillas y el trabajo de las topadoras. Pese a la represión, los disparos y los gases, las detenciones no se produjeron en este momento sino en el lapso posterior, con las familias y organizaciones ya fuera de los predios, derrumbando la tesis de un operativo medido y controlado.

La cacería

Desalojadas las familias y las organizaciones del predio inició la segunda etapa del operativo represivo con dispositivos policiales y una fuerte presencia policial en la ciudad de Guernica.

Una primera tanda de detenciones se originó a la salida del barrio San Martín, cuando los efectivos policiales precipitaron los hechos en una corrida contra los manifestantes, a los palazos, avanzando media cuadra sobre las casas de Guernica y aprendiendo a varias personas que se retiraban.

Pasados algunos minutos, las fuerzas policiales volvieron a emprender su ataque, incursionando más profundamente en la ciudad con cientos de policías a las corridas, obligando al desplazamiento de los manifestantes, quienes se mantenían en las inmediaciones en solidaridad con las familias que seguían siendo desalojadas en otros puntos del predio.

Esa corrida terminó en una emboscada de efectivos motorizados y un carro hidrante, ya a unas seis cuadras de las tierras de Guernica, lo que terminó en una cacería por todas las calles del interior de la ciudad, donde abundaban los controles policiales y patrullas de efectivos vestidos de civil que rastrillaban la zona.

Gran parte de los manifestantes buscaron refugio en las casas de los vecinos, lo que no evitó que las fuerzas represivas intrusaran esas viviendas para detener a quienes escapaban de los aprestos policiales.

Mientras esto sucedía en las cercanías del barrio San Martín, en las afueras del barrio 20 de Julio se procedía a la cacería de los manifestantes por las calles del barrio Numancia.

Pasado un tiempo prudencial, las familias y las organizaciones fueron concentrándose en la Ruta 210 y calle 29 para desarrollar un corte, donde nuevamente los efectivos motorizados de la UTOI protagonizaron un hecho vergonzoso, amenazando con barrer un cordón de personas pasándoles por arriba con las motos.

Las declaraciones del gobernador Axel Kicillof de que el operativo «se hizo con todos los cuidados posibles para evitar situaciones de violencia» no se condice con la realidad, donde resaltaron la persecución y el ensañamiento con las familias y organizaciones solidarias. Esto llevó a que incluso los organismos de derechos humanos tuvieran que interceder para reclamar que se detenga la cacería que se prolongó durante varias cuadras por fuera de las tierras de Guernica.

Casi la totalidad de las detenciones se produjeron afuera de las tierras y algunas pocas mientras los manifestantes se retiraban del lugar, lo que muestra a las claras un objetivo aleccionador sobre las familias que en todo el país se organizan y luchan por el derecho a la tierra. Las intervenciones del ministro Larroque fueron solo la tapadera de una orientación política que desde el primer día negó reiteradas veces el reclamo de tierras para las familias sin techo. Esta brutal represión es la constatación del carácter represivo y antiobrero de este gobierno del FMI y los ajustadores.

 

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