11/09/2020

Córdoba: más que nunca es necesario un plan de viviendas

La ola de ocupaciones de tierras por parte de miles de familias sin vivienda en todo el país es el emergente de un problema que lleva décadas y que en cada crisis se profundiza. Sin embargo, la gravedad de la situación no ha encontrado otra respuesta que no sea la represión por parte del Estado. Así las cosas, la carencia habitacional alcanza a casi 4 millones de familias y va en aumento.

Al ritmo de la crisis, los costos de la construcción de viviendas son inalcanzables para una familia trabajadora. En agosto, el precio del metro cuadrado de construcción rozaba los $50.000, según el Colegio de Arquitectos de Córdoba. Es decir que para construir una vivienda de 130 m2 de tres habitaciones, como las casas de los antiguos programas de vivienda en la Argentina (de los sindicatos y desde el propio Estado), hoy costaría casi $6,5 millones. Esta cifra es sin tomar en cuenta el terreno, que producto de la especulación inmobiliaria es prácticamente imposible de conseguir.

Además, el costo de un lote con servicios de 10×30 m, 5 metros mayor que un lote social en la ciudad de Córdoba, en el mejor de los casos, insumiría $1.500.000. Lo que para una familia trabajadora es inaccesible.

Si tomamos en cuenta el salario mínimo que está en los $16.875 y una vivienda con terreno incluido $8.000.000, necesitaríamos 475 salarios mínimos para adquirir una vivienda, es decir, 39,5 años dedicando un salario mínimo al pago de la vivienda.

Hay que tener en cuenta que más del 40% de la población trabaja en negro y que la línea de la pobreza está por los $42.000, y la línea de la indigencia se encuentra en los $17.000. Además, el 60% de la población ocupada ganaba sueldos de $29.000 al término del primer trimestre del año.

Con las cifras señaladas, hay una gran cantidad de familias trabajadoras que no solo no pueden destinar un salario mínimo para el pago de una vivienda, sino que también tenemos que ese 60% no alcanza a cubrir la canasta básica alimentaria. Si a eso le sumamos las personas que no alcanzan el promedio salarial de los $29.000, vemos que el problema habitacional está lejos de una solución.

Para dar solución al problema habitacional es necesario un plan de construcción de viviendas, construídas por trabajadores con salarios de convenio e igual a la canasta familiar. Un programa de urbanizaciones, loteos y Banco de Tierra. Es decir, una salida que no están dispuestos a dar quienes gobiernan para los especuladores inmobiliarios. Es necesaria una salida de las y los trabajadores al problema del trabajo y la vivienda.

En ese sentido, desde el Polo Obrero venimos realizando toda una campaña bajo la consigna «Tierra para los trabajadores, no para los especuladores». Se trata de un abordaje estratégico del punto, puesto que el uso y distribución de la tierra es un debate central. En ese sentido, las tomas de tierra han sido la única manera de alcanzar un terreno para levantar una casa. Es el ejemplo de Cabildo, en donde hay en marcha un barrio obrero con todos los servicios.

Desde la banca del FIT hemos presentado iniciativas parlamentarias para acompañar la acción directa para hacer efectivo el derecho a la tierra y la vivienda.