Sociedad

24/11/2023

Cuneo Libarona, un enemigo de los derechos de las mujeres y las infancias

El ministro de Justicia de Milei integraba el “observatorio de las víctimas de falsas denuncias”.

Integrante del colectivo contra la violencia en las infancias.

Cúneo Libarona.

El Dr. Cuneo Libarona será el nuevo ministro de Justicia. Recientemente fue retirado su nombre del portal web del “observatorio de las víctimas de falsas denuncias”, una organización que se dedica a restar valor a las denuncias de las mujeres contra violentos y abusadores.

Esta entidad se orienta a intervenir y a asesorar en procesos judiciales en los cuales se investigan situaciones de violencia de género y situaciones donde pudieron resultar víctimas personas menores de edad. Junto a profesionales, abogados y psicólogos, entre quienes se cuenta la reconocida abogada defensora de abusadores Patricia Anzoátegui, elaboran y recopilan argumentos que resignifican los episodios de violencia denunciados por las mujeres para explicarlos como supuestas “tensiones emergentes de relaciones de pareja de las cuales los niños resultan víctimas”: una inversión de términos donde las víctimas se vuelven los victimarios. Esta organización a su vez participa de movilizaciones en conjunto con integrantes de instituciones eclesiásticas en defensa de los hombres, de la familia, de dios y la patria.

Falsedad ideológica

Sostienen que la mujer cuenta con una sobreprotección jurídica que le permite realizar falsas denuncias y que las mismas fácilmente sean tomadas por ciertas. La mujer es presentada como una manipuladora de sus hijos y una mentirosa dispuesta a todo para deshacerse de su pareja con tal de quedarse con la tutela de lxs niñxs.

Se enmarcan en una corriente de pensamiento que sostiene que la violencia contra las mujeres en las relaciones de pareja no existe porque estarían siempre “fundadas en el afecto”. Detrás de ello ocultan la defensa rabiosa de un modelo familiar fundado en jerarquías que pretende hacer incuestionable la autoridad del adulto varón, como núcleo que disciplina a una sociedad en el sometimiento y los abusos.

En esta lógica, las mediaciones en la Justicia civil en cuestiones de régimen de visitas y cuidados de los hijos se interpretan como instancias donde el Estado interviene para intentar distender las discusiones y problemas parentales que nunca pueden ir más lejos de eso, y de los cuales en general siempre parten del concepto de que la principal causante de discordia es la mujer, quien se vale de “un mundo a su favor para obtener ventajas permanentes frente al hombre”. Es nada menos que el libreto que ahora descaradamente repite Lemoine para reclamar la “renuncia a la paternidad” y el abandono de las madres a su propia suerte.

Dinámica real del proceso de justicia en el campo de violencia contra la mujer y la niñez

No son pocas las veces que las mujeres declaran estar presentándose por segunda o tercera vez ante el Estado dado que en ocasiones anteriores no la volvieron a llamar. En ocasiones la policía les ofreció previamente un botón antipánico que no impidió que el denunciado las vuelva a agredir o se lleve a sus hijos contra su voluntad.

Cuando vuelven a denunciar, se dedican a “tranquilizarlas” y disuadirlas de la peligrosidad de su situación. Tal es la perversión del sistema. Y esto les ocurre a quienes logran denunciar, una situación muy difícil cuando se viven amenazas, coacciones y la dependencia económica para la subsistencia de sus hijxs. La pobreza y la precarización que vive la mayoría de las mujeres en este país solo agrava el cuadro.

Con posterioridad, lxs niñxs deben declarar en cámara gesell. Mientras el hombre denunciado declara en sede judicial libremente frente a un trabajador judicial, el o la niña es sometidx a todo tipo de pruebas, su testimonio valorado bajo los parámetros de la ciencia de la psicología del testimonio, en base a lo cual se elabora un informe psicológico sobre el niño, y, no en pocas ocasiones, también la mujer acaba siendo a su vez objeto de valoraciones en torno al estado de su salud mental.

Aun así, muchas veces la Justicia considera que no resulta suficiente la evidencia, que el niñx podría estar “fabulando”, “siendo influenciado por la madre”, o, ante las dificultades del niñx para relatar los hechos debido a la situación traumática vivida, terminan imponiendo el principio de inocencia sobre el acusado, o se archiva la causa.

Huelga agregar que la enorme mayoría de los violentos y abusadores atraviesan el proceso judicial en libertad, aún si se decide elevar la causa a juicio oral. La mayoría de estos hechos acaban con una pena dejada en suspenso y con los abusadores y violentos en libertad. A menudo se demora años en llegar a juicio, como ocurrió con Luna, que terminó en una infame absolución para su abusador más de 10 años después.

Luchemos por infancias libres de violencia

A partir del Ni Una Menos del 3 de junio de 2015, las denuncias de violencia de género comenzaron a amplificarse. Ocurre que las mujeres de las ciudades y de los pueblos de nuestro país comenzaron a sentir que existía un movimiento de organización y de lucha de carácter nacional en el que podían respaldarse. Así se generó un nuevo escenario en el cual era posible que quienes antes preferían callar, encontraran en la fuerza de masas de las mujeres un respaldo para apoyarse y luchar por que se sepa la verdad y se haga justicia.

El kirchnerismo y los sectores del gobierno quisieron vender la tesis de que el Estado apoyado en toda su legislación puede intervenir en defensa de las mujeres. Una estafa que refutó la realidad.

Lejos de todo eso, si algo permitirá defender a las infancias de toda forma de opresión y violencia será precisamente la organización independiente de las mujeres y el cuestionamiento profundo al Estado capitalista, para abrir paso a un futuro, con un orden social diferente, libre de violencias de todo tipo, donde la humanidad pueda disfrutar y las infancias no sean un momento de dolor, sufrimiento y tormento sino un momento para el pleno y sano desarrollo de la humanidad.

Hoy salimos a las calles nuevamente para gritar ¡abusos en las infancias nunca más!