02/09/2012 | 1237

¡Disparen sobre Assange!

Assange ha tocado la herida de guerra americana. Se lo acusa de promover la primavera árabe al publicar cientos de miles de cables diplomáticos secretos y militares, y de poner en riesgo los intereses de los países imperialistas. Este periodista estuvo entre las cien personas más influyentes del mundo, según la revista Time; y fue nombrado como el segundo hombre del año por sus lectores. Cayó “en desgracia" cuando un tribunal sueco pidió su extradición de Gran Bretaña por agresiones sexuales de dudosa veracidad. Tuvo que pedir asilo político en la Embajada ecuatoriana; ante la amenaza de la policía de entrar por la fuerza en la Embajada de Ecuador, los países de la OEA reafirmaron la jurisdicción nacional de las embajadas, con la abstención de Estados Unidos, Canadá y Trinidad Tobago.


Assange, de héroe periodístico -por sus trabajos en las masacres en Kenia- a asilado político, habría podido declarar en suelo británico, como lo han hecho otros acusados en similares circunstancias. Sin embargo, hay un empecinamiento de que Assange sea deportado a Suecia. Luego, podría afrontar cargos de las cortes estadounidenses por la publicación de los cables secretos y ser extraditado de Suecia a Estados Unidos.


Las persecuciones empezaron hace tres años, cuando fue descubierto el supuesto contacto de Assange en las filas del ejército americano: el soldado Bradley Manning, analista en seguridad.


Se sabe que Bradley entregó videos sobre matanzas a civiles y a dos periodistas de Reuters en Irak, y se supone que fue quien entregó los cientos de miles de cables a Wikileaks, el sitio fundado por Assange.


¿Qué representa para los imperialistas el periodista Assange y el soldado Manning?


Un whistleblower entre nosotros


Bradley es un whistleblower -soplón, en inglés-; es decir, un soldado que denuncia un ilícito en el ejército. Esta figura está regulada por ley en Estados Unidos y puede aplicarse también a empleados que denuncian a su empresa o a entidades públicas. La denominación surge de la guerra civil americana, cuando se promovía y premiaba a aquellos militares o civiles que supieran de ilícitos de los proveedores al ejército de la Unión, el cual dio origen al moderno ejército americano.


Los fines y la composición del ejército americano han cambiado. Los soldados que denuncien actos ilícitos dentro de su ejército son perseguidos y encarcelados, incluso violando las disposiciones internacionales y militares.


Según Juan Méndez (1), reportero especial de la ONU, se violó el artículo 13 de la Convención contra la tortura al encarcelar a Bradley en condiciones de confinamiento solitario por once meses (desde junio de 2010 a abril de 2011, donde Bradley estuvo en una celda de 1,80 por 2,40 metros, 23 de las 24 horas del día). Estos y otros actos de abuso se justificaron con el argumento de que se trataba de evitar de que Bradley se suicidara. Sin embargo, psiquiatras del ejército dijeron que Bradley no representaba un daño para sí mismo y que este tratamiento inhumano le estaba produciendo daño psicológico.


Más de 300 profesores de leyes se pronunciaron en una carta diciendo que la administración no ha proveído evidencia de que Manning pueda infligirse daño alguno"y que "sólo hay un razonable motivo: este tratamiento busca acabar con los Whistleblowers o forzar a Manning a implicar a Julian Assange en una conspiración, o ambos" (2). Los 675 mil reclutas del ejército de Estados Unidos han sido advertidos.


La historia se revierte


El ejército de la Unión que fomentaba los whistleblowers en sus filas, también reclutaba esclavos con la promesa de libertad. La fórmula era otorgar derechos a cambio de formar un ejército que extendiera los intereses políticos y económicos de la naciente burguesía americana. Este proceder se realizó en todos los ejércitos nacionales que luchaban por sus independencias. Sin ir más lejos, el ejército de San Martín tenía una tropa mayoritaria de esclavos que adquirían la libertad luego de cinco años de servicio. Los ejércitos nacionales tenían en sus entrañas la futura sociedad civil. Jugaban un doble rol: como garantes de los derechos civiles adquiridos por la revolución y como garantes del nuevo poder político y económico.


Ciento once años después de la finalización de la guerra de secesión, estos intereses están en conflicto. El ejército de conscriptos americano se retiró derrotado de Vietnam. Desengañado el pueblo americano, y con decenas de miles de soldados americanos muertos, los sucesivos gobiernos transformaron el ejército regular en un ejército rentado.


La guerra de Irak abrió una nueva etapa en su desarrollo, cuando incorporó empresas contratistas de mercenarios en sus filas. Hoy existen cientos de miles de soldados tercerizados que responden a empresas con contratos del Pentágono, como es el caso de la famosa Black Water (3).


Son varias las ventajas que el gobierno americano obtiene: las bajas no se contabilizan como pérdidas humanas y estas empresas no están reguladas por las leyes americanas. Black Water tiene decenas de miles de ex marines trabajando como mercenarios en Irak y en Afganistán.


Han participado de miles de fusilamientos a civiles en el Medio Oriente. Trabajan como grupos de tareas o como escuadrones de la muerte, financiados legalmente por el Pentágono. Es decir, participan de la economía estadounidense como cualquier empresa. Y, por qué no, en un futuro podrían cotizar en la bolsa.


Intereses comunes


El ejército promueve la educación y otorga ayuda económica a los soldados norteamericanos conscriptos (www.goarmy.com). Sin embargo, el analista de seguridad Bradley leía durante catorce horas diarias, por varios años, los verdaderos intereses que se dirimían. Llegó a expresar en un chat a un amigo que los cables evidenciaban la explotación que los países del primer mundo realizaban sobre los países del tercer mundo. Leyó las acciones de Black Water en el campo de batalla y se desengañó.


Estos cables exponen dos intereses que hoy se encuentran abiertamente en conflicto: los derechos civiles que dice defender el ejército y los intereses privados.


La esfera privada imperialista está atacando el tejido público en medio de la mayor crisis económica mundial de la historia del capital. Este ataque comienza en el mundo del trabajo, sigue con el trabajo tercerizado y también ocurre dentro de las filas del ejército, para continuar extendiendo la explotación. Bradley posiblemente seleccionó a Assange para entregar los cables porque comprendió que el mayor aliado de un soldado es la sociedad civil y sus voceros, el periodismo. La persecusión y el encarcelamiento de Manning y de Assange con la privatización del ejército busca quebrar esta relación. Esta historia tiene su correlato con el caso Sacco y Vanzetti. La injusticia de sus encierros tiene un claro mensaje político a nivel mundial: revertir los derechos civiles a un estadio anterior.


La doble alianza entre un periodista y un soldado requiere de un nuevo actor: los pueblos que hoy se manifiestan en las calles por la crisis económica. Esta triple alianza será fundamental: obreros, soldados y… periodistas.


 


Notas


1. "Bradley Manning defense files motion to dismiss charges over pre-trial abuse". www.wsws.org.


2. Idem.


3. Black Water cambió su nombre por Academi luego de que se conocieron los sistemáticos asesinatos en Irak.

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