02/10/1997 | 559

El regreso de Maradona

El enésimo retorno de Diego Maradona se produjo con una cancha repleta. Se reitera, de este modo, una ‘tradición’, el regreso de los viejos ídolos del deporte. Aún pelea Sugar Leonard, a pesar de un desprendimiento de córnea, o Mano de Piedra Durán, seriamente dañado en el cerebro. También podemos hablar de George Foreman y Cassius Clay, en el boxeo, o de Magic Johnson en el básquet. De esa máquina de hacer dinero que siempre fue Diego Maradona, no se puede esperar un definitivo retiro del fútbol, aun cuando lo vuelva a anunciar oficialmente o lo sancionen por el doping positivo. Maradona recorre el mismo camino de los que rinden fabulosas ganancias para los capitalistas, que indefectiblemente lo usarán hasta que ya no quede jugo por sacar.


Adicción


Maradona es un adicto compulsivo. En los últimos años ha sido sometido a cinco pruebas oficiales de antidoping, de las cuales tres le dieron positivo. No puede dejar de consumir cocaína en ningún período. Todo su entorno lo sabe y nadie, nadie hace absolutamente nada, porque la única solución es parar de jugar y hacer un tratamiento de recuperación, lo cual requiere de cierto tiempo, ese tiempo que hoy necesitan los Cóppola, los multimedios, las empresas de ropa deportiva, Torneos y Competencias, y los Macri y su Fondo de Inversión, para hacer siderales ganancias. Maradona es, como dice un periodista de Clarín, el más preciado producto para la avaricia sin límites de los capitalistas.


Si como dicen algunos, se muere en una cancha, ésta será otra fuente de ganancias, pues estos fenómenos del deporte producen millones de dólares aun después de muertos.


La política del entorno de Maradona consistió, hasta antes del doping, en tratar de ocultar este consumo con algunas trampitas. «El terremoto del último antidoping de Maradona había tenido como origen un desacuerdo económico. Roberto Abalos, médico encargado de los controles personales del jugador, cobraba 2.000 pesos por cada estudio y existía una disputa acerca de quién se haría cargo de esa suma, Boca o el propio jugador» (Clarín, 14/9). Se prescindió de los servicios de Abalos y el entorno apeló a controles casi caseros que se venden en las farmacias y a algunos diuréticos que borran algunas sustancias. «Maradona orinó casi 100 centimetros cúbicos contra el normal de 65 que hacen los deportistas» (ídem). Ninguno de estos elementos, sin embargo, puede ocultar la precisión del espectrómetro de más de 90.000 dólares que utiliza la Facultad de Farmacia para los controles.


La AFA y la «justicia de Menem»


Como informan todos los diarios, el doping de Maradona se transformó rápidamente en un ‘problema de Estado’. Grondona, Menem y Duhalde se interesaron por ese caso y de ahí salió la estrategia que permitió que Diego volviera a salir con la camiseta diez.


La estrategia de los que dirigen a Maradona es clara. Con la anuencia de un juez de la clique del menemismo (Bonadío es militante del PJ y estrecho colaborador de Corach, uno de los jueces de la‘servilleta’ del ministro del Interior), se hizo lugar a un «no innovar» que puede hacer tirar la ‘demostración’ final del doping hasta dos o tres meses (chicanas jurídicas), lo que le permitiría a Maradona seguir jugando hasta que termine el campeonato. En este tiempo habrá un frenético intento para que la FIFA declare a la cocaína una droga social y para que los casos de control de cocaína pasen a la justicia ordinaria. Si esto pasa, tenemos Maradona para rato. Ya se puede observar que los periodistas ni siquiera hacen observaciones alrededor de cómo juega o sobre su estado físico.


Menos que nadie, su actual técnico, adaptado a las necesidades del grupo Macri, que en realidad debería estar dirigiendo un equipo de fútbol en el pabellón de presos de Villa Devoto para violadores.


Las elecciones


Un dato que revela la concomitancia entre la decisión de la justicia de Menem y la de la AFA, es que esta última, hasta ahora, siempre fue celosa de sus prerrogativas y de las de la FIFA, e incluso sancionó a aquellos países que recurrían a la justicia ordinaria.


Cuando Talleres de Córdoba, por ejemplo, quiso recurrir a la justicia por un litigio con la AFA, se lo amenazó con la expulsión, hasta que retiró su demanda.


Finalmente, no falta mucho ni para que termine este corto campeonato inventado por la AFA, y mucho menos para el 26 de octubre, y no va a ser el gobierno del futbolero Menem el que quiera pagar los platos rotos de la ira de los hincha de Boca.


Maradona no se va de la memoria de los hinchas del fútbol. Es un virtuoso, pero no hay que olvidar que en última instancia, es una marioneta de los capitalistas. Hay un manifiesto contraste entre el chico asesinado por la policía del gatillo fácil en el Docke o en Los Polvorines, por estar tomando una cerveza o fumando un porro, y la permisividad de la justicia para que Maradona pueda seguir acumulando cifras siderales de dinero, incluso a costa de su vida.


Ojalá Maradona no termine como Olmedo.

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