05/10/2021

El telón de fondo de la caída del grupo Facebook en el mundo

La monopolización de la comunicación digital.

En la tarde de ayer se produjo una caída a nivel global de Facebook, Instagram y WhatsApp. Las redes del grupo de Mark Zuckerberg experimentaron un apagón de más de siete horas que puso al revés no solo el mundillo digital, sino que con él tuvo lugar también un enorme impacto económico en todo el mundo. Las personas afectadas fueron más de 3.500 millones, que se vieron privadas de sus vías de comunicación o herramientas de trabajo habituales, en buena parte para trabajadores informales que sobreviven vendiendo productos en la red. A su vez, la sobrecarga de tráfico web generada por la caída de este gigante repercutió en que se comiencen a reportar fallas en otros sitios.

A su paso, Facebook provocó también la caída de sitios como Is It Down Right Now, que se dedican a monitorear en tiempo real las fallas o caídas de los principales sitios de la red. Y es que el enorme tráfico provocado por miles de millones de usuarios que buscaban una respuesta sobre la situación del pulpo de la comunicación digital ocasionó el colapso. A su turno, cerca de las 17:00 en Argentina, la aplicación de mensajería Telegram comenzó a presentar fallas producto de las descargas masivas que tuvo en unas pocas horas. Lo propio ocurrió con Twitter, cuando varios usuarios comenzaron a reportar fallas ocasionadas por la masividad en que los mismos acudían como alternativa.

La caída bursátil del grupo Facebook en Wall Street se calcula de entre un 5% y un 6%. Zuckerberg vio reducida su fortuna en 7 mil millones de dólares, y cayó en el ranking de las personas más ricas del mundo al quinto lugar, por debajo de Bill Gates. El episodio de este lunes fue el más comprometido de su historia desde 2008, cuando el servidor cayó por un día entero. Pero en aquel entonces Facebook se trataba simplemente de una red social; hoy es un verdadero conglomerado que acapara a tres herramientas digitales de las más indispensables de la actualidad. El hecho de que la caída de los servidores de un único grupo haya sacudido la comunicación en el mundo entero grafica el nivel de concentración que ostenta este pulpo de la comunicación digital.

A su vez, se produjo tan solo días después del testimonio de Frances Haugen, una exempleada del dominio que denunció ante la Justicia y el parlamento yanqui varios puntos muy polémicos. En primer lugar, que tras la derrota de Donald Trump en las últimas elecciones, Facebook desmanteló mecanismos de resguardo para evitar informaciones falsas. Esta red social puntualmente se caracterizó por ser un blanco fácil de difusión de “fake news” plagadas de mensajes de odio y violencia, por lo que Haugen los inculpa, incluso, de tener responsabilidades en el asalto fascista al Capitolio.

No obstante, Mark Zuckerberg fue en su momento denunciado por intentar sobornar a jueces electorales para torcer el resultado a favor de Joe Biden. El motivo sería que una mayor libertad para el flujo de informaciones, sin “filtrar” noticias falsas, representaba una mayor ganancia en publicidades.

Otro de los puntos sensibles es la filtración de informaciones. Mientras se desarrollaba el apagón, el portal Privacy Affairs aseguraba que actualmente hay un foro de hackers donde se venden los datos privados de al menos 1.500 millones de usuarios. Ya en 2018 había estallado en Inglaterra el “Facebook gate”, un escándalo tras el cual se constató que el pulpo de Zuckerberg le vendía información a la consultora privada Cambridge Analytica para que, justamente, estas le enviaran a los usuarios fake news y anuncios personalizados. La misma era contratada principalmente por partidos políticos, y fue utilizada en el país, por ejemplo, por el expresidente Macri.

Por otro lado, desde septiembre Facebook viene enfrentando acusaciones por los contenidos que reproduce el algoritmo de Instagram, que siendo la red social más popular entre la juventud contribuye a propagar trastornos alimenticios y afectar la salud mental de jóvenes por la constante difusión de cuerpos estereotipados. El monopolio hizo un estudio propio que arrojó que el 32% de las adolescentes que utilizan Instagram se siente disconforme con su cuerpo a partir de ello.

Estos sucesos prueban, una vez más, que las extraordinarias aptitudes y desarrollos que logró la humanidad, como la comunicación digital a solo un click de distancia desde cualquier punto del mundo, en manos de los capitalistas son un factor de concentración monopólica, violación a la privacidad, daños a la salud mental y emocional de la juventud, y sobre todo están condicionadas a la crisis de un régimen social en descomposición. El apagón del día de ayer reafirma que es imperioso luchar por un mundo sin explotados ni explotadores, donde los beneficios de la comunicación digital sean un patrimonio común que realmente contribuya a mejorar las condiciones de vida de la humanidad.

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