07/01/2022

La Carbonilla: movilizamos contra un abusador de niñas

Este viernes nos movilizamos al Juzgado en Talcahuano 550.

El sábado pasado Jesús Silva abusó sexualmente de una niña de 5 años que vive al lado de su casa en La Carbonilla. Fue descubierto por la hermana de la niña, de 10 años. Desde ese día ambas se encuentran hospitalizadas y gravemente afectadas por el hecho, acompañadas por su mamá que se organiza en la asamblea del Polo Obrero de la villa.

Cuando se difundió lo sucedido, nos enteramos de que Jesús Silva había sido previamente denunciado por el abuso de otras dos niñas de 5 y 6 años en La Carbonilla en 2016. Su mamá hizo la denuncia pero la fiscalía nunca avanzó en la investigación, ni el Estado les garantizó recursos y asesoramiento legal, y por eso Silva quedó libre y volvió abusar de otra niña.

En los distintos casos, las niñas señalan a Silva como el ejecutor de esta atrocidad.

Tras hacer la denuncia este fin de semana, la familia de Silva agredió y golpeó salvajemente al padre de la niña abusada, y han lanzado una campaña furiosa contra la mamá (que sigue recluida en el hospital juntas a sus niñas) y quienes la acompañamos. Buscan sembrar intrigas, confundir y, sobre todo, encubrir.

Además de las patoteadas y el amedrentamiento, que incluye una campaña por expulsar a las niñas y su familia del barrio, acusan a la mamá de “mentirosa” o “mala madre que deja solas a las niñas”. Están queriendo desviar la denuncia contra Silva, para colocar en el banquillo a la mamá con el planteo de que “si las niñas fueron abusadas” es “porque no las cuidó”. Cuando lo que ocurre es que las mamás muchas veces no tienen conocimiento previo de lo que sucede, precisamente porque el abusador actúa de manera clandestina, a escondidas, buscan el momento de soledad.

La movilización de este viernes es el inicio de una campaña para reclamar que avance la investigación para que haya justicia, que no se libere al acusado ni se tenga que convivir con un abusador en La Carbonilla, y para que se garanticen medidas de protección a las niñas y su familia.

El flagelo del abuso sexual infantil

Esta aberración está mucho más extendida de lo que se suele creer. Un informe de la Organización Mundial de la Salud de noviembre de 2020 sostenía que uno de cada cinco menores sufre abuso sexual antes de cumplir los 17 años -en un 80% de los casos dentro del propio seno familiar. Es una de las caras más extremas de la descomposición capitalista, y la degradación y la violencia contra mujeres y niños/as. El modelo familiar autoritario y machista, basado en jerarquías opresivas que tienen en la punta de la pirámide al adulto varón, son el ámbito proclive para esta barbarie. Y es el modelo familiar que promueve el capitalismo como rueda auxiliar de sostenimiento de un régimen de explotación, que discipline, adoctrine y eduque en la humillación a los más débiles.

El abuso infantil involucra al niño/a en actividades sexuales para las que no están preparados, a las que se ven sometidos por un mayor que tiene poder sobre ellos, sin remota posibilidad de brindar consentimiento. Es un hecho sumamente agresivo y traumático para los niños/as, con graves consecuencias sobre su salud psíquica y emocional -muchas veces desbastadoras. La mayoría de las denuncias nunca llegan a concretarse en instancias judiciales, o tienen lugar tardíamente.

Sucede que el camino de la denuncia está minado por obstáculos de todo orden -que pocos logran superar. En general el abuso viene plagado de amenazas sobre la víctima que sufre la confusión, el miedo y el terror que les inflige el abusador (que es un “secreto” que no pueden contar porque pueden pasarles cosas horribles a ellos o sus seres queridos; que nadie les va a creer; que lo que sucede es un acto de amor…). A esto se suma que para que un niño o niña pueda brindar testimonio, antes el Estado debe garantizar recursos que las familias trabajadoras y pobres no tienen: abogado, atención y acompañamiento psicológico y profesional para que las niñas/os se animen a declarar sin ser revictimizados y volver a revivir el infierno que debieron padecer. Esta violencia estatal es la regla en la mayoría de los casos (como en la denuncia previa contra Silva) en un sistema judicial expulsivo y clasista que tiende a proteger siempre a los agresores. Los femicidios diarios que sufrimos en este país, con tantos casos con denuncias previas que no fueron atendidas y terminan en el desamparo de las denunciantes y la tragedia, es una foto cabal de la perversión reinante en este sistema.

Con organización y lucha, arranquemos justicia por las niñas

Al desamparo y la complicidad judicial y estatal que reina en estos casos, lo enfrentamos con organización y movilización. Por eso el Polo Obrero y el Plenario de Trabajadores nos movilizamos este viernes al Juzgado donde radica la última denuncia. Allí realizamos un acto y reclamamos ser atendidos por la jueza que interviene porque no queremos abusadores en La Carbonilla, no queremos que liberen a Silva, no queremos que expulsen a las víctimas del barrio, no queremos más niñas/os abusados. Esta movilización será el puntapié de un refuerzo de la campaña por estos reclamos.

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