Sociedad

9/2/2023

La carrera capitalista por el control de la Inteligencia Artificial

Un desarrollo de la humanidad en manos de la barbarie deshumanizada.

Imagen generada por la IA Dall-E.

La siguiente nota fue elaborada con la participación y consulta de conceptos extraídos de la propia experiencia en la utilización de ChatGPT.

La creciente popularidad de la aplicación de Inteligencia Artificial (IA) Generativa ChatGPT, lanzada en noviembre del 2022, aceleró la carrera capitalista por el control y desarrollo de estas tecnologías, que prometen transformar y automatizar distintas tareas y trabajos intelectuales, donde el desarrollo de las fuerzas productivas no había logrado reemplazar el trabajo humano con maquinaria.

Los gigantes Microsoft y Google encabezan la contienda, donde se anotan las principales empresas tecnológicas (y no tanto) del mundo (Meta, Tesla, Amazon, etc.) e incluso las principales potencias capitalistas y sus Estados. En esta carrera se inscribe también Baidu, la gigante tecnológica que domina el mercado chino, que en las últimas horas ha dado a conocer sus planes para sacar a la luz a “ErnieBOT”, su propio chatbot.

Si bien las aplicaciones actuales de la IA tienen lugar en muchos sectores de la producción y comercialización de bienes y servicios materiales e intelectuales, las IA Generativas cuentan con la -aparente- capacidad emergente de realizar tareas intelectuales de cierta creatividad (redacción, diseño, musicalización, etc.) con una calidad similar a la del ser humano.

ChatGPT y la Inteligencia Artificial

ChatGPT es un chatbot capaz de producir textos coherentes y creativos que responden a los parámetros de consulta y/o elaboración dispuestos por el operador. Si bien este área tiene una larga tradición y desarrollo, el diferencial de ChatGPT es que su calidad es notoriamente superior, acercándose mucho al diálogo que uno pudiera tener con un humano y respondiendo coherentemente a las peticiones realizadas. Esto ha desatado el debate de las IA en el uso cotidiano creciente de la población como sustento para la producción de materiales estudiantiles y universitarios, y/o como sustituto en tareas de redacción, periodismo, educación, didáctica, etc.

“La Inteligencia Artificial Generativa (IAG) es una subrama de la inteligencia artificial que se enfoca en la generación de contenido nuevo y original a partir de modelos entrenados con datos. Ejemplos de esto incluyen la generación de imágenes, música, texto y otras formas de contenido. Estos modelos aprenden patrones y características de los datos de entrada y los utilizan para generar nuevos contenidos que parecen ser coherentes y realistas”, así define ChatGPT a la IAG.

El desarrollo de estas tecnologías supone un avance de la maquinaria sobre el trabajo intelectual humano, algo que se expresa en las inversiones capitalistas para suplir mano de obra humana, abaratar costos de producción y controlar procesos y trabajos altamente complejos (análisis de datos e información).

Competencia sin escrúpulos: despidos, precarización e inversiones millonarias

Las empresas tecnológicas que se disputan el grueso de este negocio, que se extiende a diversas industrias, consorcios y aplicaciones, vienen apostando miles de millones de dólares en la generación de IAG.

OpenAI, la startup “sin fines de lucro” creadora de ChatGPT tiene sus orígenes en la asociación de los creadores del negocio mundial de PayPal, entre ellos el millonario ultraprecarizador Elon Musk quien tuvo que desvincularse del directorio por los propios desarrollos que su empresa Tesla realiza en IA para la conducción autónoma en logística y automóviles. Otro de los partícipes, Peter Thiel, hizo negocios millonarios con la extracción masiva de datos privados de Facebook.

OpenAI se publicita como una especie de benefactora social de innovaciones tecnológicas, pero es respaldada por la inversión de Microsoft, que desde 2019 lleva invertidos 3.000 millones de dólares más la prestación de su plataforma informática Azure como respaldo. Ahora comprometieron inversiones por 10.000 millones de dólares, esperan asociar la tecnología de ChatGPT a su buscador Bing y a sus servicios de Office, además de distintas aplicaciones y desarrollos en programación (GitHub) y otras áreas. OpenAI tiene otras aplicaciones conocidas como Dall-E, que genera imágenes a partir de los comandos ingresados.

A quien más preocupa el éxito de OpenAI-Microsoft es al gigante Google que acaba de anunciar el lanzamiento de Bard (su propio ChatGPT) con base en una IA LaMDA, cuyo retraso se debe principalmente a los problemas inmanentes a la “educación” de las IAG con billones de líneas de texto online que integran discursos de odio, fake news o información racista y/o machista. Meta y Microsoft sufrieron los mismos percances.

OpenAI, en cambio, tercerizó la tarea de señalizar las respuestas “tóxicas” de ChatGPT en trabajadores keniatas a cambio del pago de un dólar la hora de trabajo por una tarea altamente corrosiva para la salud mental, lo que obligó a la propia empresa tercerizada a rescindir el contrato antes de tiempo.

En lo inmediato, los avances de OpenAI amenazan con el liderazgo de los motores de búsqueda en manos de Google, de donde extrae el 80% de sus ganancias. Google prepara una batería de IAG de diversa índole, como Music LM, capaz de ponerle música a las palabras o imágenes automáticamente.

Las multinacionales tecnológicas que promueven inversiones millonarias son también las que lideran el ranking de despidos de los últimos tiempos, con 150.000 trabajadores cesanteados, un tercio de ellos pertenecientes a Microsoft, Amazon, Apple, Meta y Alphabet (Google). Esto impulsa diversas burbujas especulativas, incluso, creando y suprimiendo áreas completas en periodos cortos, con decenas de miles de despidos en su camino.

Civilización y barbarie

El desarrollo de IAG implica un salto en la evolución de la tecnología que aún está dando sus primeros pasos, como lo reconocen sus propios creadores. “La IA trabaja con el razonamiento inductivo, procesando conjuntos de datos para predecir resultados, mientras que los humanos no correlacionamos conjuntos de datos: hacemos conjeturas a partir de la información del contexto y de la experiencia”, detalla Erik Larson de la Agencia de Proyectos de Investigación Avanzados de Defensa de EE.UU (Darpa) señalando los límites actuales de la IA.

Esto supone algunos inconvenientes e incompatibilidades. Algunos desarrollos de IA prevén ser utilizados por las patronales de la salud, por ejemplo, para evacuar consultas médicas, reemplazando en parte la actividad de los profesionales, con subsecuentes posibilidades de respuestas y/o diagnósticos incorrectos propios del funcionamiento de las IA.

La IA también es materia de conflicto y competencia entre las potencias capitalistas y los Estados burgueses, con un sinfín de aplicaciones desde el desarrollo de tecnologías militares de alta precisión, recolección y procesamiento de información, encriptación y desencriptación, seguridad informática, finanzas, planificación, innovaciones, producción, etc.

Aun así ha sido una herramienta imprescindible para la modelización de la estructura de 200 millones de proteínas habilitando tratamientos novedosos para enfermedades como el alzheimer o el párkinson; o en la búsqueda de vida inteligente en la vastedad del universo. Por citar un ejemplo, parte del desarrollo en tiempo récord de las vacunas contra el Covid-19 fue potenciado por el uso de técnicas de Inteligencia Artificial.

En manos de los capitalistas será un instrumento más en el ataque a las condiciones vida de los trabajadores por medio de la suplantación progresiva de mano de obra asalariada por tecnología, generando solo una porción ínfima del empleo destruido en el proceso.

En manos de los trabajadores será una herramienta para multiplicar la capacidad humana, profundizar la investigación científica, aplicar al campo complementario de la formación y educación, abordar tareas inconmensurables, planificar, crear, disfrutar y un sinfín de utilidades, algunas que podrán prosperar con sus restricciones bajo esta sociedad y otra que demandan de una transformación social profunda.