05/11/2021

La mitad de los hogares urbanos no accede a los tres servicios esenciales

La crisis habitacional y las condiciones de vida empeoran conforme avanza el ajuste sobre los trabajadores.

El Indec acaba de publicar un informe que destaca, entre otras cosas, que la mitad de los hogares urbanos del país no accede a los tres servicios esenciales (agua, gas por red y cloacas). Esto pone de manifiesto las carencias y la precariedad de las condiciones de vida de la población, cuando el gobierno y la oposición patronal van a fondo en el ajuste, de la mano del FMI.

Se trata del informe de Condiciones de Vida que publica semestralmente el Indec, relevado en 31 concentraciones urbanas del país, que da cuenta de la situación en la que viven millones de habitantes del país, con hacinamiento, expuestos a la contaminación, sin servicios esenciales y/o en una precaria situación habitacional.

El universo de la muestra del organismo oficial alcanza los 9,3 millones de hogares y a unas 28,9 millones de personas, y retrata como los sectores más vulnerables (población pobre e indigente) son quienes más padecen las carencias estructurales producto de décadas de gobierno peronistas y filorradicales, que han hundido a la población en la miseria social. El 12,3% de los hogares urbanos carece de agua corriente, el 34% de gas por redes y el 31,5% no tiene acceso a cloacas.

Un dato preocupante es que se estima que unas 1,7 millones de personas viven en hogares a menos de 300 metros de basurales, lo que los expone a las emisiones contaminantes que afectan el oxígeno y al impacto de estos vertederos antisanitarios en los barrios.

Cabe agregar que en la mayoría de las concentraciones urbanas más pobres se extienden los juntaderos de basura y vertederos causados por la nula recolección municipal y la falta de urbanización y asfaltos en las villas y asentamientos pobres, los cuales no son relevados por el organismo oficial e implican un deterioro en la salud de las familias produciendo todo tipo de infecciones.

Esto debe ser considerado a la luz de que casi 2,5 millones de personas habitan en zonas inundables, lo cual no solo coloca sus vidas y pertenencias en un peligro constante, sino que promueve una mayor contaminación, mezclando aguas servidas, basurales de hecho y todo tipo de elementos dañinos para la salud en una “sopa tóxica” que ingresa a las casas y permanece en los barrios durante días.

En informe también dejó al descubierto que aun cuando persistían los altos niveles de contagios por Covid-19, casi 1,2 millones de habitantes se encontraban viviendo en condiciones de hacinamiento. Algo que fue denunciado hasta el hartazgo por las organizaciones piqueteras, con un fuerte trabajo en los barrios pobres y villas, donde más se expresa esta situación.

Otro dato importante, vinculado al padecimiento habitacional, es que del total de hogares relevados casi el 30% se encuentra en calidad de inquilino, ocupante y otras razones, y otro 7% ha construido su vivienda en tierras que no le son reconocidas como propias. El problema habitacional ha quedado más que de manifiesto con la proliferación de procesos de recuperación de tierra, a los cuales el gobierno nacional respondió con el método de la represión. El Frente de Izquierda Unidad, en cambio, es la única fuerza política que antepone el derecho a la tierra y la vivienda por sobre el lucro capitalista y los especuladores inmobiliarios.

El informe del Indec da cuenta de otros datos, como que el 32,1% de la población de los centros urbanos solo accede al sistema público de salud, el cual fue colapsado durante la pandemia y que relegó gran parte de la atención y tratamiento necesarios para las familias.

De conjunto se trata de una foto que ilustra las consecuencias de años de desinversión pública y de promesas incumplidas por los sucesivos gobierno, todo lo que es parte de una orientación ajustadora, que transfiere los recursos nacionales al pago de la deuda externa y a los negocios capitalistas. El Frente de Izquierda Unidad, en cambio, recorre gran parte de estas concentraciones urbanas, recogiendo los plantes, reivindicaciones y necesidades de los y las vecinas, para convertirlos en un programa de intervención en defensa de un verdadero acceso a la vivienda y a mejores condiciones de vida.

Allí se inscribe el planteo de un Banco de Tierras y un plan de viviendas nacional y universal, a tasas cero y de acceso a todos los trabajadores; reactivación de las obras públicas; saneamiento y limpieza de los barrios y cuencas contaminadas, con comités vecinales y de trabajadores de control de las emisiones y contaminación de las empresas; y acceso inmediato a todos los servicios esenciales, en su sentido más amplio: luz, gas, agua, electricidad, cloacas, wifi, comunicaciones, transporte, etc.

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