Sociedad

16/5/2023

Más de cuatro millones de niñxs padecieron inseguridad alimentaria en el último año

Según un informe de la UCA.

Imagen: Pablo Piovano

La situación de vulnerabilidad que atraviesan las infancias es alarmante: en Argentina, 6 de cada 10 menores de 17 años son pobres y uno de cada seis vive en la indigencia. Esxs niñxs son condenados a una “senda de privaciones”, como indica el título del informe encargado de describir esta realidad.

El mismo fue elaborado por el Observatorio de la Deuda Social Argentina, perteneciente  a la UCA, y da cuenta del fracaso inapelable de los sucesivos gobiernos, artífices de que 8,2 millones de niñxs estén sumidos en la pobreza y 1,6 millones sean indigentes. Los datos corresponden al 2022, es decir, no están contemplados los efectos de la estampida inflacionaria de este año, que de seguro habrá agravado esos índices.

Así las cosas, 4,2 millones de niñxs y adolescentes tuvieron que reducir su alimentación en los últimos doce meses por falta de recursos, y, 1,6 millones directamente pasaron hambre en algún momento. En este cuadro desolador, el gobierno decide ajustar en asistencia alimentaria y recortar programas sociales, dejando sin ingreso a los hogares más postergados. Como vemos, el peronismo sacrifica el plato de comida de las niñeces pobres en el altar del FMI, mientras sus funcionarios se aseguran una vida de lujos con plata del Estado.

A la carencia material se le suman muchísimas otras: el déficit de controles de salud llega al 18% en lxs niñxs de bajos ingresos y al 25,3% en los de muy bajos ingresos. A su vez, el déficit de oferta educativa en lxs niñxs entre 6 a 12 años (que no asisten a la escuela o lo hacen con sobreedad) alcanza el 64,3% en el sector de bajos ingresos y el 72,7% en el sector de muy bajos ingresos. Finalmente, los gobiernos que le adjudican a los docentes la responsabilidad del fracaso escolar no garantizan las mínimas condiciones para que les jóvenes estudien.

Como si fuera poco, el trabajo infantil -tanto el remunerado como el desempeño de tareas domésticas de manera intensiva- se ubica en el 14,8%, ascendiendo al 17,3% en el sector de bajos ingresos y al 20,1% en el de muy bajos ingresos. Que el sustento de las familias trabajadoras dependa de la explotación laboral de lxs niñxs retrata a un régimen social signado por la barbarie.

Los políticos capitalistas le roban el presente y el futuro a las infancias, razón principal para echarlos y arar otro porvenir.