24/09/2020

«No lo denuncies», el consejo de Bergoglio a una víctima de abuso sexual eclesiástico

Se trata del cura José Francisco Decuyper de Paraná, tío de la víctima.

Sergio Decuyper realizó el 19 de septiembre una denuncia penal por abuso sexual contra su tío, el cura José Francisco Decuyper. Declaró vía Skype ante los fiscales Leandro Dato y Fernanda Ruffatti, de la Unidad Fiscal de Violencia de Género y Abuso Sexual del Poder Judicial, desde Vitoria-Gasteiz en el País Vasco, donde vive actualmente. Simultáneamente, se conoció que el propio Jorge Bergoglio, en un encuentro que mantuvieron en Roma, le aconsejó que no acudiera a la Justicia. Los hechos ocurrieron cuando la víctima era un niño, en la casa de sus abuelos paternos en Puiggari, a 45 kilómetros de Paraná, Entre Ríos.

Primero, Sergio se lo contó a sus padres, por carta. «Queridos papá y mamá, lo que me hizo el tío José no es culpa de ustedes. Entiendo que les cueste este paso de denuncia, porque la sociedad en la que viven ahí los va a juzgar. Pero esta denuncia nos hace nobles, fuertes y nos llena de salud. Esa sociedad marcadamente religiosa y católica ve en mi denuncia el escándalo. Mi denuncia pone de manifiesto la tragedia del amor mal explicado, de la sexualidad mal orientada, del miedo absurdo en el que nos han enseñado a vivir allí» (Análisis, 23/9).

Antes de radicar la denuncia Sergio grabó un video en que pide, si hay otras víctimas de abusos de su tío, se presenten en la Justicia.

Sergio narra que se dio cuenta de su trauma en febrero de 2019, y que entonces puso su caso en conocimiento de la Iglesia local y del Vaticano. Su testimonio es categórico. «me comuniqué primero con el Arzobispado de Paraná para anoticiarlos. Les pedí que me consiguieran la audiencia en la Congregación para la Doctrina de la Fe -donde recaen las denuncias por pederastia del clero-, pero no hicieron nada» (Entre Ríos Ahora, 19/9).

Cuenta que por su propia iniciativa envió una carta al Vaticano, que el Papa se comunicó con él el 19 de marzo de 2019, y que logró reunirse con él el 4 de mayo. Fue un encuentro de media hora en que «me habló de que tenía que tener confianza en (el arzobispo de Paraná, Juan Alberto) Puiggari, que no lo hiciera público porque los periodistas son unos hipócritas y que mi homosexualidad es una enfermedad. Me pidió que volviera con mi esposa, que siguiera trabajando, y llevar todo este caso en silencio. Ese es el consejo que me da el Papa. Yo salí destrozado de esa audiencia» (ídem).

«Fue después de esa reunión con el Papa que inicié terapia. Me explotó la cabeza» agrega Sergio. También denunció que a principios de este año el monseñor Puiggari «me llamó y me aconsejó cerrar esa investigación. Me dijo que había que cerrarla por temas de salud de mi tío». Pero en julio le comunica al arzobispo que había decidido hacerlo público, y entonces sacerdote organizó un viaje a Roma para que realizara la denuncia canónica. Fue «una experiencia espantosa», sostiene. El 9 de septiembre asiste a la audiencia general en el Vaticano, y consigue que Bergoglio se detenga a hablar con él unos minutos; Sergio le dice a que quiere hacer la denuncia, y la respuesta del Papa fue: «No, no denuncies. Tu tío está perdido, tu tío tiene demencia».

Este es un intento más de imponer silencio e impunidad desde la jerarquía de la Iglesia. Acompañamos la lucha de les sobrevivientes de abuso eclesiástico, y exigimos el juicio y castigo al cura abusador José Francisco Decuyper. Justicia para Sergio, separación de la Iglesia del Estado.

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