27/08/2021
fútbol

Sheriff Tiraspol, una curiosidad política de la UEFA Champions League

El club se reclama nacional de Transnistria, una región ubicado en la frontera entre Moldavia y Ucrania que se proclama independiente pero no es reconocida por la comunidad internacional.

No cabe ninguna duda que la noticia de la fase previa de la UEFA Champions League ha sido la clasificación del Sheriff Tiraspol. En primer lugar porque su rival es un habitual de las copas europeas como lo es el Dinamo Zagreb. Y en segundo lugar porque es el primer equipo de Moldavia en clasificar a la máxima competencia europea.

El equipo esconde una gran historia en la cual, por empezar, no se reconoce como moldavo. Esto se debe a que, pese a jugar en la Divizia Nationala, liga nacional de Moldavia, el equipo dirigido por Yuri Vernydub se reclama nacional de Transnistria.

Transnistria se ubica en casi toda la frontera entre Moldavia y Ucrania y se proclama independiente por más de que la comunidad internacional no la haya reconocido como tal. Desde 1991 hasta hoy en día reclaman la independencia de la zona que va desde el Río Dniéster hasta la frontera con Ucrania.

El detalle del país no reconocido a nivel internacional es que se autoconcibe como soviético. Incluso, la bandera de Transnistria tiene la hoz y el martillo como la de la URSS y, como si ello no fuera poco, frente al parlamento hay una estatua de Vladimir Lenin de varios metros de altura. Actualmente, viven poco más de medio millón de personas y cuentan con un parlamento, su ejército, constitución nacional y moneda propia.

Hasta ahora parecería ser una de las típicas historias de los más chicos asaltando a los grandes clubes europeos. Pero la historia del Sheriff Tiraspol está lejos de ser un club el cual produzca algún tipo de identificación. En 1997 fue fundado por la empresa de seguridad “Sheriff Ltd” que pertenece a Viktor Gushan e Ilya Kazmaly, exagentes de la KGB.

Una compañía que en los primeros años de restauración capitalista era solo una esquina hasta expandirse de manera tal que hoy en día tiene una constructora, la cadena de supermercados más grande de la zona, un canal de televisión y varias refinerías. Anteriormente tanto Gushan y Kazmaly fueron investigados por el gobierno moldavo por lavado de dinero. Un negocio que, según varios medios de comunicación locales, esconde la venta de armas.

Por esos fenómenos políticos que suelen expresarse como curiosidad deportiva en el mundo del fútbol, hoy un régimen estalinista tendrá a una sociedad anónima como representación ante la competencia de más renombre del viejo continente.

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