07/07/2020

Sobre el desembarco de Bill Gates y su nuevo paquete tecnológico agropecuario

¿Qué es AgTech?

El pasado 30 de junio se realizó un evento por videoconferencia, organizado por la Organización de Estados Iberoamericanos (OEI) y el Instituto Interamericano de Cooperación para la Agricultura (IICA), para promocionar el avance del paquete tecnológico vinculado al sector agropecuario, conocido como AgTech.

El evento fue inaugurado por Luis Basterra, ministro de Agricultura, Ganadería y Pesca, y Roberto Salvarezza, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación, y contó con la presencia del director general del IICA, Manuel Otero, y el secretario general de OEI, Mariano Jabonero.

A los funcionarios nacionales los acompañaron Alfredo Paseyro, director ejecutivo de la Asociación Semilleros Argentinos (ASA), y otros representantes de AACREA y AAPRESID, mientras que los funcionarios latinoamericanos vinieron con ejecutivos de la Fundación Bill Gates, de Bayer/Monsanto, y de Corteva (Dow, Dupont & Pionner).

Qué es AgTech

AgTech es un plan de implementación integral de tecnologías disruptivas en el agro, que comprende un conjunto de softwares asociados con el fin de una automatización completa (digital y física) de la agricultura, con drones y  maquinarias automatizadas para todas las etapas de producción y recopilación de datos mediante sistemas de software específicos. El avance del paquete tecnológico vinculado al sector agropecuario incluye la aplicación de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), así como la masificación de las técnicas de manipulación genética.

Drones teledirigidos y programables para sembrar, medir variables y seguir fumigando con nuevos combinados de agrotóxicos y fertilizantes sintéticos con la incorporación de software de precisión para mapear y recolectar toda la información de los recursos biológicos y genéticos. De manera general, se acepta que históricamente existe una amplia adopción de las tecnologías de input, que son aquellas que vienen embebidas en los insumos, productos o maquinarias que el agro utiliza para desarrollar su actividad —desde semillas genéticamente modificadas (OGM), hasta agroquímicos de acción selectiva, maquinarias más regulables, más precisas y mejor equipadas tecnológicamente; y el nudo principal a desatar reside en mejorar las tecnologías de manejo, es decir, las prácticas agropecuarias que utilizan aquellos recursos o inputs (www.naturalezadederechos.org)

Bajo la adopción de estas nuevas tecnologías se esconde un nuevo intento de colonización de los grandes grupos financieros internacionales sobre la producción agropecuaria, y las consignas principales que esgrimen son las mismas que la «revolución verde» o los transgénicos, solucionar el hambre del mundo, procurando aumentar la productividad y reducir costos de producción.

Rol del IICA

El IICA, un organismo internacional sostenido por los Estados, asume un claro papel de una auténtica entidad encubierta del agronegocio, a través del cual opera la Fundación filantrocapitalista de Bill & Melinda Gates, con vistas a consolidar un acuerdo específico de asistencia técnica y asesoramiento entre el IICA con el gobierno argentino, a través de los Ministerios de Agricultura, Ganadería y Pesca de la Nación y de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación. Es muy claro el modus operandi de la Fundación de Bill Gates de cooptar instituciones de carácter público para imponer su agenda en la agricultura de los países.

A esta alianza estratégica con Bill Gates se sumó también la corporación Global Hitss, subsidiaria de American Móvil (del multimillonario Carlos Slim), para fortalecer las aplicaciones de software, y las empresas agrobiotecnológicas  Bayer-Monsanto y Corteva con sus respectivos paquetes tecnológicos que incluyen las  semillas modificadas genéticamente y sus agrotóxicos.

La puerta de entrada elegida, fue la Argentina, del mismo modo que Monsanto en 1996 eligió a nuestro país para liberar su primera semilla transgénica de la mano del actual canciller Felipe Solá. Pero programas pilotos similares serán ejecutados también en Brasil.

Agtech pone de relieve el predominio del modelo norteamericano de desarrollo y financiación de la innovación aplicada también en este segmento, para apropiarse también de las ganancias.

La diversificación e ingreso del grupo financiero de Bill Gates en el negocio agroalimentario tiene una misma raíz que el de otros grupos, y es el paulatino aumento de los costos de insumos como semillas, fertilizantes, agroquímicos y mano de obra, en contraposición con el estancamiento de precios de commodities que se viene produciendo desde hace años. Según especialistas, el tamaño de la actividad es muy grande, llegando a cinco trillones de dólares de valor de producción (incluyendo el área de alimentos y las industrias de soporte), es decir, el valor del negocio global de la cadena de agroalimentos (www.academia.edu).

Qué comprende

Prácticamente intenta abordar todos los sectores productivos que se encuadran en la agricultura extensiva, la intensiva y la ganadería. Comprende dentro de la extensiva a cereales, oleaginosas, caña de azúcar, hortalizas, algodón y cultivos forestales. Dentro de la intensiva a cultivos frutales, café, té, yerba, nueces, berries y hortalizas. Y en la ganadería a bovinos, ovinos, porcinos, tambos y aviar.

Entre otros de los objetivos, figura producir alimentos sin tierra o proteína animal sintética o in vitro. Por ejemplo, en respuesta a los veganos, bajo el fundamento de una postura moral muy fuerte contra los métodos convencionales de producción animal, en cuanto al impacto en el bienestar de los animales y en la emisión de gases de efecto invernadero que genera la ganadería, en especial la de animales bovinos, Bill Gates y el IICA promueven la carne sintética que es una derivación biotecnológica de técnicas de reproducción de tejidos de la medicina regenerativa. Se señala que el AgTech se interesa por personas con posicionamiento éticos al consumo animal, de productos cárnicos “sin animales”, pero en realidad lo que importa es que se trata de un mercado global creciente y con muy buen poder adquisitivo. Una buena oportunidad para que la principal empresa norteamericana Beyond Meat, en la que Bill Gates es un accionista importante, pueda explotar económicamente todas sus patentes e instalarse en el mercado argentino. O sea producir en tanques a partir de reproducción celular. Y no solamente carne bovina, sino también pollos, pescado, huevo e incluso mayonesa.

Lo que no se dice que este tipo de comida artificial que alienta y promueve el AgTech, presenta un grave riesgo a la salud humana. En 2017, el diario New York Times publicó los documentos de la Administración de Alimentos y Medicinas de Estados Unidos (FDA) que revelaban que Impossible Foods, empresa creadora de la hamburguesa imposible, no había brindado suficiente prueba sobre la inocuidad de la proteína genéticamente alterada  (leghemoglobina de soja) que le da a la hamburguesa su sabor a carne y su color, con lo cual el producto no fue aprobado. Se trata de la ingeniería genética extrema o biología sintética, particularmente la tendencia a la producción de comida procesada totalmente en laboratorios (carne, lácteos y otras proteínas que se hacen en un tubo de ensayo en vez de proceder de un animal). Sin embargo, llamativamente, en el año 2019 la FDA destrabó el obstáculo considerando segura  la leghemoglobina de soja (www.etcgroup.org).

No sólo vienen por la producción agrícola monopolizando toda la cadena desde la semillas (tecnología CRISPR/Cas9, tijeras moleculares que modifican el ADN en puntos escogidos con una precisión sin precedentes, una vuelta más sobre la transgénesis), los insumos y las maquinarias necesarias, sino también quieren incursionar en toda la cadena de producción de productos especiales (berries, yerba, te, nueces, frutales y hortalizas) y en la ganadería con la producción de súper vacas con tecnología CRISPR, lo mismo para porcinos y producción aviar.

La edición genética, al igual que la inserción de un gen en el genoma, no está exenta de producir cambios impredecibles que representan una situación de riesgo de daño grave. Pero esto no interesa, incluso tendrían menos inconvenientes para aprobar un producto de este tipo, que si quisieran inscribir un transgénico; con la sola manifestación de la empresa productora de que es inocuo, se permitiría.

La revolución tecnológica del gran capital está preñada de una menor salubridad de la población y una mayor dependencia colonial. La complementariedad del desarrollo agroindustrial y ganadero con el desarrollo nacional y una mejora en la alimentación de las familias trabajadoras será obra de un plan económico debatido y dirigido por los trabajadores.

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Organizada por Tribuna Ambiental, y con referentes de Rebelión o Extinción y Alianza por el Clima.