15/11/2020
san lorenzo de almagro

Sobre la Ley de Rezonificación en Boedo

El pasado viernes 30/10 la dirigencia del club San Lorenzo (Casla) ingresó a la comisión de Planeamiento Urbano de la Legislatura porteña, el proyecto de Ley de Rezonificación que implica la habilitación para volver a construir el estadio de fútbol en Av. La Plata 1700. La “Ley de Rezonificación” es el último paso legal para que San Lorenzo pueda construir su estadio nuevamente en Boedo.

Un poco de historia

El “Viejo Gasómetro”, antiguo estadio del club, abrió por última vez el 2 de diciembre de 1979 resultado de la presión e intimidación que ejerció el Brigadier Osvaldo Cacciatore, quien era el intendente de facto de la dictadura militar en la Ciudad. El argumento del despojo fue la necesidad de reorganizar el trazado urbano (Ordenanza Municipal 38.696) a partir de la construcción de la autopista “25 de Mayo”, que debía atravesar la zona y la apertura de la calle Avelino Diaz (Salcedo).

Cabe señalar que el 20 de junio de 1977, las Madres de Plaza de Mayo realizan su primera aparición en público en el Viejo Gasómetro, desplegando banderas. Algo que la dictadura genocida no estaba dispuesta a tolerar y redobló la presión sobre la dirigencia azulgrana. Asimismo en el año 1980 se realiza una manifestación de los hinchas “cuervos” contra la demolición del estadio, manifestación que fue reprimida por la policía, en un contexto represivo como nunca antes había vivido el país.

Finalmente, los terrenos fueron vendidos por U$S 800 mil a dos sociedades fantasmas ligadas al Banco Mariva. La Ordenanza Municipal 38.696 fue derogada en el año ´83: la autopista se trazó a 6 cuadras de distancia. Luego, ya en democracia, la Legislatura aprobó la venta de los terrenos por U$S 8 millones para que instale su primer sucursal la multinacional francesa “Carrefour” en el año 1985.

Más cerca en el tiempo, en el año 2007 se sanciona la “Ley de Reparación Histórica”, donde se le reintegra a San Lorenzo los terrenos de la “Plaza Lorenzo Mazza”, cito en la intersección de las calles Salcedo y José Mármol. En el año 2016, en esos terrenos, se construye el Polideportivo “Roberto Pando” donde actualmente compiten varias disciplinas (básquet, futsal, vóley, entre otras).

El 8 de marzo de 2012, se concentran más de 100.000 hinchas, socios y simpatizantes en la Plaza de Mayo para reclamar por la “Vuelta a Boedo”. El 15 de noviembre de ese año se sanciona por unanimidad la Ley de Restitución Histórica (Ley 4384) en la Legislatura porteña, modificada en su versión original, redactada por Adolfo Resnik de la Subcomisión del Hincha, donde se planteaba el no pago indemnizatorio a Carrefour dado el daño y prejuicio sufrido por el club: “El proyecto era con expropiación del Estado, la ley de máxima. Es decir: que el Estado pagará por esos terrenos porque era el que había obligado a San Lorenzo a malvender y tener que irse, con el verso de las calles y el desarrollo urbano”.

El 1° de julio de 2019, Carrefour cede definitivamente los terrenos al Casla, que toma posesión de los mismos.

La movilización como método

Es preciso señalar que los hinchas de San Lorenzo han logrado llegar hasta acá, en buena medida, apelando al método de la movilización (Legislatura porteña, Plaza de Mayo, Embajada Francesa) y hasta piquetes (en la puerta de la Carrefour en diciembre de 2014). Años antes, los piquetes de los hinchas lograron frenar la privatización del club en noviembre de 2000.

La movilización y organización de los hinchas se ha contrapuesto al oportunismo político y dirigencial que no ha sido garantía de restituir la vuelta del estadio, sino por el contrario lo que se pone de relieve es la permanente dilación de estos sectores para avanzar con la Ley de Rezonificación.

La “Vuelta es con Estadio”

Es importante tener presente que la vuelta del estadio debe reafirmar el carácter de “Asociación civil sin fines de lucro” de la institución frente al avance de las S.A en el fútbol argentino. Sin embargo algunos de los apartados presentados en el proyecto de rezonificación, al menos son llamativos, en tanto que abren la posibilidad de explotar como una verdadera S.A los predios del club.

En la reunión del pasado 30/11, los dirigentes del club sostuvieron que “San Lorenzo y este proyecto traerán al predio de Av. La Plata espacios verdes, una escuela, un destacamento policial, iluminación, actividad deportiva y cultural, más de 1000 estacionamientos, una galería comercial, y rol social… Que es lo que históricamente, desde nuestra fundación, le hemos dado a la sociedad”. Todo esto sería favorable para los vecinos del barrio, en la medida que realmente puedan acceder a lo mencionado: por ejemplo, la escuela y jardín maternal, ¿qué carácter tendrán? ¿Habrá que pagar la cuota del club? ¿o será gratuita? Es importante problematizar esto, porque lo que se presenta como el rol social del club para con el barrio, no parece diferir de un emprendimiento privado (con fines de lucro) restrictivo, esto es: escuela privada, jardín privado, estacionamiento privado, plazoleta para el socio, etc.

Es llamativo los siguientes “usos permitidos” que se proponen para las instalaciones: “Diversiones Públicas, Cultura, Culto y Recreación” (local de representación, de lectura, deportivo, de fiesta o diversión, de juego). Con este apartado, podemos preguntarnos ¿se le va a volver a alquilar, no ya el Poliderportivo Pando sino el nuevo Estadio a las iglesias evangelistas, archienemigas de los derechos de las mujeres?

Otro, “Eventos artísticos, deportivos y culturales”: a diferencia de los carnavales, bandas y orquestas que desfilaban por Av. La Plata, fiesta popular del barrio en décadas pasadas, ahora, esto habilita a utilizar el estadio como un apéndice del “Entertainment” capitalista y lo que eso implica (Time warp como botón de muestra)

Este ítem también deja entrever que el proyecto no deja puntada sin hilo: “alojamiento turístico hotelero y parahotelero”. En un contexto de agudo problema de vivienda, donde Boedo no escapa a la regla, esto roza el mal gusto.

Asimismo, vale señalar, que los casos de delincuencia no se solucionan con un nuevo “destacamento policial” en la sede, ya que a cinco cuadras se encuentra la Comisaría Vecinal 5B. Por otro lado, en relación a la violencia, es menester denunciar los vínculos de los “barrabravas” no solo con el delito organizado y la connivencia policial, sino también la relación con el poder político y su instrumentación como fuerza de choque paraestatal; hace pocos días atrás se cumplieron 10 años del asesinato de Mariano Ferreyra, caso emblemático sobre el rol de los barras con la burocracia sindical.

Para finalizar, el regreso del estadio a Boedo es parte de una lucha de muchos años para restituir a Casla lo que fue “arrancado” por la última dictadura. Paradójicamente, uno de los nombres candidateados para el nuevo estadio es “Papa Francisco”, dado la simpatía de Bergoglio por el “Ciclón”. Paradójico ya que la Iglesia Católica apoyó y fue cómplice de la dictadura, que, entre tantísimas aberraciones, se cargó el “Viejo Gasómetro”. La nostalgia (tanguera) del club social del arrabal abierto al laburante del barrio que supo ser San Lorenzo actualmente se encuentra muy lejos de esa situación, partiendo, en primer lugar, de una cuota que es imposible de pagar para muchísimas familias simpatizantes del club. Los “servicios” al barrio que traería el estadio quedan cuestionados por un lado, por el carácter (a priori) arancelados que plantean y por otro lado, por la devaluación sistemática del salario. Es valiosísimo que la activa participación de los hinchas de San Lorenzo continúe no solo para garantizar el regreso del estadio a Boedo sino para que los clubes sean espacios realmente abiertos a la familia trabajadora, donde se cultive la conciencia, la solidaridad y la organización de clase.

 

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