01/12/2020
RUGBY

Tweets de Los Pumas: la dirigencia se autoencubre

Racismo, misoginia, odio y discriminación de clase.

Los Pumas se encuentran, una vez más, en el ojo de la tormenta. Esta vez, el «homenaje» a Maradona (que consistió en colocar una cinta en el brazo de cada jugador en su último partido) inició una suerte de revisionismo de redes sociales, donde se encontraron tweets de tres jugadores -Pablo Matera, Guido Petti y Santiago Socino- con frases más que repudiables.

Hoy, la Unión Argentina de Rugby (UAR) decidió suspenderlos y revocarle la capitanía a Matera, a la vez que anunciaron que serán sancionados. Al repudio popular se sumó el Inadi (adelantando que se realizará la denuncia correspondiente) y la DAIA.

Pero la decisión de la UAR es en realidad un autoencubrimiento. Tendría que explicar cómo, en un deporte que presenta la acción colectiva como su principal virtud, la regla parecen ser los comentarios xenófobos y racistas sobre la población de Sudáfrica o misóginos contra las trabajadoras de casas particulares (los cuales rozan y pasan de largo el acoso). El odio de clase y hacia la mujer trabajadora en particular se ve en todos y cada uno de los tweets de estos personajes que aparecieron ahora.

Abundan las noticias de denuncias de acoso y violencias de género de la mano de las golpizas de las que fueron protagonistas en más de una oportunidad. Es lo que se evidenció en enero de este año, cuando una patota de jugadores asesinó a golpes a Fernando Báez Sosa a la salida de un boliche. La impunidad del poder se vio en ese momento y posteriormente: fueron encubiertos por la UAR al hablar de fallecimiento y no de homicidio, pero siguió con la justicia a la cual la familia tuvo que pedir que no les otorgue a sus asesinos la prisión domiciliaria.

Son conocidos los abusos de todo tipo y color en los llamados ritos de iniciación (desde obligarlos a cortarse el pelo hasta abusos sexuales) para quienes juegan sus primeros partidos de rugby. En el mejor de los casos, los dirigentes del mismo miran para otro lado; en otros, los fomentan directamente. Es la violencia propia de una clase que solo puede reproducirla una y otra vez como uno de sus medios de subsistencia, porque quienes una vez fueron «bautizados» serán los encargados de hacer lo mismo con los que vienen. Sucede también que a los principales clubes de rugby no accede cualquiera, sino quienes son parte de una cierta élite, quienes tienen ciertos recursos económicos y pertenecen a ciertos barrios. Y lo hacen notar. Es la tradición de la humillación vs el privilegio.

Las dirigencias de los clubes terminan siendo los principales responsables de estos episodios que, una vez que se los ve de conjunto, pasan a ser más que hechos aislados. Incluso hoy, cuando se conoció que iban a sancionar a los jugadores, quedó claro que la mayor preocupación son los negocios que se esconden detrás de los sponsors y que posiblemente haya existido algún llamado para salir rápidamente con un comunicado que intente lavarle la cara a los clubes y a la propia selección, en pos de que no salgan perjudicados aquellos que financian las transacciones que se encuentran por atrás.

La reproducción de la violencia, el odio de clase y el odio hacia la mujer en particular en el deporte, con su mayor expresión en el rugby, tiene como principales responsables a sus dirigencias y al sector social que dirige la política del mismo.

 

 

 

 

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