NEUQUÉN

Torturas en la Comisaría 28 de Villa La Angostura

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Víctimas de la violencia policial se organizan

La denuncia de dos hermanas mellizas de 20 años contra efectivos de la Comisaría 28 de Villa La Angostura vuelve a poner en evidencia el accionar represivo de la Policía del Neuquén. Siete efectivos son investigados por la Fiscalía por apremios ilegales, vejaciones y lesiones. Pero el relato de las jóvenes y el testimonio de su madre describen algo mucho más grave: torturas, violencia sexual, humillaciones y maniobras de asfixia sufridas durante las casi nueve horas que permanecieron bajo custodia policial.

Según la denuncia presentada ante la Justicia y el testimonio brindado por su madre a Prensa Obrera, el procedimiento se inició en la vía pública, a la salida del boliche Misa, durante la madrugada del 19 de julio. Desde ese momento comenzaron las agresiones. Mientras reducían a una de las jóvenes para subirla al móvil policial, un efectivo le presionaba la cabeza hacia abajo hasta casi asfixiarla. Al mismo tiempo, a su hermana, que vestía un short, la empujaban hacia la caja de la camioneta mientras le gritaban: "Así salís vestida, después se quejan". Las agresiones continuaron durante los reiterados traslados al hospital, al que fueron llevadas en cuatro oportunidades, y luego dentro de la Comisaría 28, donde fueron golpeadas y sometidas a las peores vejaciones.

Las obligaron a desnudarse, las humillaron, las insultaron, no les permitieron ir al baño, una de ellas fue obligada a limpiar sus propios vómitos y denunciaron nuevos episodios de violencia física, psicológica y sexual mientras permanecían bajo custodia del Estado. La madre de las jóvenes relató a Prensa Obrera que cuando logró llegar a la comisaría alcanzó a presenciar parte de las agresiones contra una de sus hijas.
Los métodos denunciados —golpes, violencia sexual, humillaciones, amenazas y maniobras de asfixia contra personas detenidas— remiten a prácticas que nuestro pueblo asocia con los peores métodos utilizados por las fuerzas represivas durante la última dictadura militar. Que una denuncia de estas características recaiga hoy sobre una comisaría de la Policía del Neuquén es de una enorme gravedad.

Mientras la Fiscalía investiga a siete efectivos, la respuesta de la Policía fue denunciar a las propias jóvenes. En lugar de poner el foco en las torturas denunciadas, comenzó un intento por convertir a las víctimas en victimarias.

Quieren proteger a la Policía

A esa maniobra se sumó parte de la prensa local. En lugar de investigar qué ocurrió dentro de la Comisaría 28, varios medios eligieron reproducir casi exclusivamente la estrategia del abogado defensor de los policías, Cristian Pettorosso.
La discusión dejó de ser la denuncia de torturas y pasó a centrarse en la vida de las jóvenes, en supuestos antecedentes y en las lesiones que dicen haber sufrido algunos efectivos. Así se intenta instalar un relato que justifique el accionar policial y desacredite a quienes denunciaron los hechos.

Una misma fuerza, una misma política

Es la misma Policía del Neuquén que asesinó a Robinson Gatica en Villa La Angostura. La misma que detuvo y esposó a una joven víctima de abuso sexual y a su madre cuando reclamaban frente al juzgado contra los beneficios otorgados a su agresor. La misma que quedó registrada en videos mientras golpeaba brutalmente a un joven a la salida de un boliche, una causa que la Justicia de San Martín de los Andes terminó archivando. Hoy vuelve a estar bajo investigación por las torturas denunciadas por dos mellizas dentro de la Comisaría 28. La reiteración de estos casos expone el funcionamiento de una fuerza que actúa convencida de que contará con protección política, judicial y mediática.

Esta política represiva no surge en el vacío. Es parte del rumbo que impulsan Javier Milei a nivel nacional y Rolando Figueroa en Neuquén, fortaleciendo a las fuerzas represivas mientras avanzan sobre las libertades democráticas y buscan disciplinar a la juventud y a quienes luchan. La violencia institucional no es un exceso: es la consecuencia de una orientación política que garantiza impunidad cuando los responsables llevan uniforme.

No alcanza con investigar a los siete efectivos involucrados. También deben responder los responsables políticos de una fuerza que acumula denuncias por violencia institucional, así como un Poder Judicial que, una y otra vez, demora o archiva causas cuando los acusados pertenecen a las fuerzas de seguridad.

La organización para enfrentar la impunidad

Frente a esta realidad, empezó a abrirse otro camino. Las madres de las mellizas, de Robinson Gatica y de la joven víctima de abuso sexual, quien fue detenida junto a su hija cuando reclamaba justicia, participaron del Festival Antirrepresivo realizado en Villa La Angostura, junto a organizaciones y activistas. Allí compartieron sus testimonios y dejaron en evidencia que detrás de cada uno de estos casos aparece una misma política represiva.

El festival fue un primer paso para unificar estas luchas. Las familias, junto a organizaciones y activistas, resolvieron seguir impulsando acciones para enfrentar la violencia institucional y exigir justicia. Como parte de ese camino, se planteó el desafío de llegar al próximo Encuentro Plurinacional de Mujeres y Diversidades que se realizará en Córdoba, llevando estas denuncias para romper el cerco de impunidad que intenta imponer el poder político.

La pelea por justicia para las mellizas es también la pelea por Robinson Gatica, por la joven detenida junto a su madre y por todas las víctimas de la violencia estatal. La única salida es seguir organizándonos, fortalecer esta lucha y ganar a más sectores para que estos crímenes no queden impunes. Solo la organización, la movilización y la lucha podrán quebrar la impunidad que protege a la Policía del Neuquén y a los responsables políticos de su accionar.