24/08/2017 | 1471

A dos semanas de las elecciones de la UBA

Por Julián Asiner Presidente de la FUBA


Dos conflictos que emergieron en el inicio de este segundo cuatrimestre ilustran la situación de crisis de la UBA, a dos semanas de las elecciones de consejos directivos y centros de estudiantes.


 


De un lado, los docentes de la carrera de Edición que se dicta en Filosofía y Letras se movilizaron al Consejo Superior frente a una realidad desesperante: más de la mitad de sus 140 docentes trabajan sin cobrar salario, en algunos casos hace casi diez años. La crisis de la carrera, que no para de crecer en matrícula, tuvo un salto dramático en estos días: una de las principales cátedras de primer año decidió cerrar siete de trece comisiones hasta que haya una respuesta. Lejos de ser el problema de una carrera aislada, el tema de los “ad honorem” domina las grandes facultades (Económicas, Derecho, Medicina, Fadu).


 


Del otro lado, los 500 científicos despedidos del Conicet siguen sin que les dé una solución a sus reclamos. Ciento siete de ellos se graduaron en la UBA, pero el gobierno no garantiza los recursos para que puedan reinsertarse. De resolverse, los compañeros deberían aceptar un cargo por un salario menor al que ganaban en el Conicet (6 mil pesos menos) y sin estabilidad. El plan de achique del organismo presentado por Barañao deja sin destino en la investigación pública a las carreras sociales y humanas… -o sea, prácticamente sin destino.


 


Las elecciones de centros y consejos se darán en la antesala de los grandes ataques que prepara el gobierno contra la universidad para después de octubre. Algunos trascendidos hablan de un recorte de 5.000 millones para el presupuesto de 2018. En la mira están las carreras de la universidad pública, que el gobierno quiere degradar al nivel de las privadas reemplazando contenidos por trabajo precario (“prácticas pre-profesionales”). La conversión del sistema educativo, inclusive del secundario, en un proveedor de mano de obra barata es una de las llaves para imponerle al conjunto de la clase obrera una reforma laboral “a la brasileña”.


 


Frente al ajuste en curso y el que se viene, la universidad no ha actuado ni actuará como un cuerpo homogéneo. Este año, el rector Barbieri, que representa a la cúpula ultra-minoritaria de profesores que controla el mal llamado “co-gobierno”, arregló un presupuesto para la UBA que no contemplaba aumento alguno para los docentes ni salario para los “ad honorem”. En simultáneo, estudiantes y docentes poblábamos de clases públicas las facultades con la AGD, la Fuba y los centros combativos a la cabeza. Los decanos kirchneristas y peronistas, que conducen buena parte de las facultades, no sacaron los pies del plato y se aprestan a impulsar las reformas junto a sus pares radicales.


 


El termómetro de la capitulación del kirchnerismo frente al régimen universitario lo dará Sociales. Allí, mientras dos candidatos a decano se pelean por ver quién da más muestras de fe nacional y popular, todos coinciden en ir en el movimiento estudiantil -la aplastante mayoría de la facultad- detrás de la UES, la agrupación pejotista de Barbieri y Yacobitti. La Mella, que quedó afuera del acuerdo, sobreactúa sus diferencias ya que viene de compartir con esas mismas fuerzas la lista en la Ciudad (Filmus-Moreno-Hagman). En Sociales, la Mella (rebautizada “Sudestada” y van…) votaría por Postolski -el decano K actual- para “frenar a la derecha” -es decir, a sus compañeros en la Ciudad. Esta incorporación de La Mella al kirchnero-pejotismo, a pesar de ser largamente anunciada, provocó una crisis interna de magnitud.


 


El movimiento estudiantil tiene el desafío, en este cuadro, de defender más que nunca una federación y centros de estudiantes independientes del gobierno y las autoridades. Podemos derrotar los planes de ajuste contra la ciencia y la universidad, pero para ello necesitamos una Fuba y centros “que estén donde tienen que estar”. Esto implica superar la crisis actual de la federación, en la que uno de los componentes de su conducción fue cooptado por al PJ-kirchnerismo. Para ello, la izquierda debe lograr un salto en la universidad, valiéndose del derrumbe de las fuerzas intermedias (la famosa “avenida del medio” de los socios del ajuste macrista) que ya se verificó en las Paso.


 


Hagamos de las elecciones universitarias un gran pronunciamiento contra el rumbo oficial de destrucción de las conquistas obreras y populares, por una salida a la crisis nacional en los términos de la mayoría trabajadora. Y preparemos las fuerzas del movimiento estudiantil para las luchas que tenemos por delante. La UJS se jugará en esta pelea y convoca a ella a toda la izquierda, en primer lugar, a las fuerzas con las que integramos el Frente de Izquierda.


 


 

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