02/11/2000 | 686

Balance de las elecciones en la UBA

Las elecciones que se realiza­ron hasta el momento en la Uni­versidad de Buenos Aires arroja­ron como resultado un retroceso de la Alianza, un estancamiento de la izquierda democratizante y un crecimiento del Partido Obrero y de la Unión de Juventudes por el Socialismo.


Franja Morada y la Alianza retrocedieron en la mayoría de las facultades, aunque mantuvieron un caudal importante de votos. En Psicología retrocedieron 6 puntos pasando al 62%; en Medi­cina 1 punto, con el 48%; en Ar­quitectura creció 1 punto, con el 52%, y en Derecho retrocedió 13%, votos que fueron a parar a un sector independentista y a los cavallistas. En Filosofía y Letras la Franja volvió a perder aunque creció el MNR (PSP), y entre los dos ganaron en la mitad de las ca­rreras.


Fue en Ciencias Sociales, sin embargo, donde la Alianza sufrió un derrumbe que incluso sobrepa­sa lo electoral. Obtuvo apenas el 22%, una caída superior a 10 pun­tos, perdiendo el Centro de Estu­diantes a manos del MRS, que ca­si la duplicó. El MRS es un frente encabezado por agrupaciones de la CTA y al que se ha integrado como furgón de cola la izquierda democratizante en todas sus va­riantes (IU, Patria Libre, Ptp).


El derrumbe electoral de la Alianza en Ciencias Sociales, sin embargo, no puede ser visto como una excepción sino que expresa un proceso que, más allá de los tiem­pos, se desarrollará en el conjunto de las universidades del país. Es en Sociales, la facultad más acti­va y politizada de la UBA, donde se ha puesto de manifiesto que la Alianza es un peso muerto para el movimiento estudiantil y que su dominio representa más el pasado que las tendencias presentes en­tre la masa estudiantil.


La izquierda… del Chacho


De modo general, la izquierda democratizante se presentó a las elecciones camuflada detrás de frentes que se construyeron a úl­timo momento dando lugar a todo tipo de componendas. Estos fren­tes adquirieron en todos los casos, dentro de sus posibilidades, el ca­rácter más derechista posible.


En Arquitectura se formó un frente encabezado por el Ptp e integrado por Lucha Socialista, IU y Patria Libre que obtuvo el 26%, casi 10 puntos menos que el año pasado. En esa facultad el consejero del Ptp votó a favor del arancel de los posgrados y de la recepción de los funcionarios del Banco Mundial. En Psicología también se formó un frente, pero encabezado en este caso por Pa­tria Libre, que se presenta como la juventud de la CTA, y en el que participaron IU, Ptp y la Lsr, sacando el 21%, con un re­troceso de 1 punto. En Medicina la izquierda fue separada, aun­que usó en forma oportunista el verso de la ‘unidad’ contra el PO en el resto de las facultades. El caso de Filosofía y Letras confir­ma la regla; aquí La Marea, que mantuvo la conducción del Cen­tro a pesar de caer casi 6 puntos, fue encabezada por la Mariátegui, una agrupación académica, que desplazó al Mst de la direc­ción de la lista.


La izquierda democratizante actuó como el ala izquierda del Frepaso, lo que se profundizó con la renuncia del Chacho Alvarez. El MRS de Sociales hizo campaña con el discurso de renuncia del Chacho, llegando al extremo de editarlo como volante. La Marea de Filosofía y Letras, por su lado, sacó una declaración diciendo que “ni el Chacho los aguanta”, en alusión a la UCR, colocándose en el campo del ex vicepresidente. Esto, claro, mientras la UJS y el PO señalaban que Alvarez se fue para salvar a De la Rúa, denun­ciando que su renuncia apuntaba a salvar al régimen fondomonetarista de la Alianza.


Detrás de la confusa denomi­nación de izquierda se expresaron dos estrategias opuestas en las elecciones universitarias: la de los partidarios de reconstruir la centroizquierda frepasista, que durante el año se adaptaron a la pa­rálisis de la FUA y ni siquiera apoyaron los paros docentes; y la de los que luchamos por la inde­pendencia del movimiento estu­diantil a través de las movilizacio­nes junto a la Conadu y del apoyo activo a la lucha del movimiento obrero.


El crecimiento del PO 


La única corriente que creció en todas las facultades fue la UJS y el PO (ver nota). Señala, entonces, una tendencia general del mo­vimiento estudiantil hacia su radicalización política y la búsque­da de una salida a través de una organización identificada clara­mente con la lucha obrera y el so­cialismo. Lejos del oportunismo de moda, la UJS ofreció un pro­grama y no slogans electorales va­cíos de contenido. Ese programa fue debatido y aprobado por un Plenario Nacional y difundido en todo el país mediante La Caldera Universitaria.


La votación obtenida por la UJS y el PO debe ser vista como una oportunidad para que la caí­da inexorable de la Alianza en el movimiento estudiantil dé lugar a una dirección revolucionaria de los estudiantes, que luche junto a la clase obrera contra el régimen del FMI y el imperialismo.