Universidad
7/9/2026
Ciencia Política (UBA): arena de todas las disputas
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Las elecciones de la UBA, las cuales se disputaron en el primer cuatrimestre del año, arrojaron una nueva configuración en la Facultad de Ciencias Sociales, siendo Ciencia Política una de las carreras donde el cambio fue más notorio. Si bien la dirección se mantuvo, con Alternativa Académica aún al mando después de más de dos décadas, sí podemos notar importantes diferencias dentro de la junta de carrera, en la cual se expresaron a fondo tanto el avance de la dirección dentro de los claustros como la interna entre los partidos que integran la gestión de la facultad, teniendo dos listas diferentes formadas por frentes que, a nivel Centro, integran la 15.
La 15 verde vs La 15 azul, o Ana Arias vs De Charras
La administración del CECSo de La 15 habrá sido, junto con la del Colectivo de Filo, la más amplia en cuanto a cantidad de partidos. La Cámpora, La Mella, todo el clan de Acción por Sociales (Urbana, el Mate, la Efervescente y la JUP), La Cullen, junto con otros partidos de menor envergadura como Auge conformaron la lista que venció a la UES en 2024. Sin embargo, esta alianza masiva que asumió la conducción bajo la promesa de apoyar e incentivar la lucha universitaria por el presupuesto y contra el ajuste de Milei terminó dividida por su verdadera debilidad: los cargos.
En este nuevo armado, la Mella avanzó en un acercamiento político con Alternativa Académica, el histórico oficialismo de Ciencia Política. Este vínculo llegó incluso a expresarse en acuerdos electorales y candidaturas compartidas en algunas carreras, mostrando que el supuesto límite entre “oposición” y oficialismo se vuelve bastante difuso cuando aparecen en juego los cargos y el próximo recambio de autoridades.
Después de una cantidad insólita de prórrogas para el cierre de listas, La 15 logró finalmente presentar una lista unitaria para disputar la reelección en el centro. Pero esa unidad no pudo trasladarse a las Juntas de carrera, y Ciencia Política fue el ejemplo más claro. Allí, además de la lista 15, apareció la Lista 1111, integrada por militantes de La Cámpora y encabezada por Luciano Nosetto, histórico candidato de la 15 a la dirección de la carrera.
Del otro lado, la lista 15 “oficial” quedó conformada por Acción por Sociales y La Mella, con Mariana Altieri, docente de Urbana, como candidata a directora. Esta fórmula terminó pagando un costo político significativo: su acercamiento a Alternativa Académica implicó un alineamiento con el histórico oficialismo de la carrera, justo cuando La Cámpora volcaba todo su aparato para imponerse en la interna y denunciaba a sus adversarios como “falsos peronistas”. El resultado fue que la disputa terminó siendo, más que una elección de Junta, una batalla por quién se quedaba con la representación del peronismo universitario en la carrera.
Alternativa Académica: camino allanado y una oportunidad de oro
Alternativa funciona como un verdadero señor feudal de la carrera de Ciencia Política. Dirigiéndola prácticamente desde su fundación. Este satélite de la Franja Morada que posa de “pluralista”, de “neutral” y de puramente académico, cuenta con mayoría automática en la junta, y desde la reforma de 2016 tienen una probabilidad ínfima de perderla. Aún así, si algo le costó siempre a AA es ganar el claustro de estudiantes, el cual estaba siendo el terreno más fértil para la 15.
La división en dos listas de la 15 terminó no solo debilitando su hegemonía en el claustro estudiantil y haciéndole perder su mayoría, sino que además le regaló a Alternativa Académica lo único que le faltaba por conseguir. Ese primer puesto en las elecciones le garantizó mayoría en los tres claustros, con un total de 9 consejeros, reforzando más aún su mayoría automática en la junta. Y si bien Ciencia Política fue siempre su carrera más fuerte, hay que remarcar que el avance del yacobittismo en FSOC por medio de Alternativa Académica también se extrapola por fuera de la carrera: obtuvieron un tercer puesto en las elecciones de centro de estudiantes y lograron, de manera inédita, un consejero estudiantil en la carrera de Comunicación.
El gran perdedor de la jornada fue nada más y nada menos que Urbana: de ser la referencia del peronismo dentro de Ciencia Política, pasaron a perder la interna de la 15 frente a la “Lista 1111” de La Cámpora, tanto en consejeros como en directores de carrera, con una categórica victoria de Nosetto frente a Altieri. Quedó demostrado que la estrategia de ser una “Alternativa Académica peronista” no sirve y es completamente contraproducente.
Ya pasaron las elecciones, ¿cómo la seguimos?
La tendencia al avance de las conducciones radicales en la UBA en estas últimas elecciones son más visibles en nuestra carrera que en cualquiera de las otras de FSOC. Y, si algo nos deja en claro, es que esta etapa de relativa parálisis del movimiento estudiantil frente al criminal desfinanciamiento del gobierno es el tipo de escenario que más los favorece.
Cuando la lucha por el presupuesto y por los salarios no ocupa el lugar más preponderante en los debates de la carrera, y es reemplazada por la discusión sobre la asignación de aulas para uno de los tantos prácticos de Fundamentos I de De Luca; o cuando los pronunciamientos de nuestra carrera frente a los montones de causas políticas que hay en el país pierden lugar frente a invitaciones a recorridas guiadas a la Embajada de Israel; el terreno se vuelve cada vez más propicio para la derechización y los resultados son claros.
Tampoco podemos olvidarnos del desarrollo que está mostrando Somos Libres, la organización oficial del mileísmo, cuya mayoría de integrantes, tanto estudiantes como docentes (como Darío Luna, quien organizó una actividad militante de LLA en su clase de Derecho Constitucional) son de nuestra carrera.
Pero, por supuesto, la responsabilidad de esta despolitización no solamente le corresponde a Alternativa Académica, sino también a la “oposición” de la 15 que, lejos de plantarse, acabó siendo un apéndice que le votó todas las mociones en la junta, diferenciándose solo en aquellas que involucraban a Cristina F. de Kirchner.
La construcción de las agrupaciones de la 15 en Ciencia Política, destacándose Urbana, se limitó al desarrollo de algún taller y de algún grupo de investigación promocionado por sus cátedras, sin transformarse nunca en una alternativa que dispute la conducción de la carrera. Pero hay algo todavía más importante: las fronteras entre radicales y peronistas se vuelven cada vez más borrosas cuando se trata de disputar cargos y controlar la universidad. Acuerdos electorales, candidaturas compartidas y acercamientos entre quienes se presentan como oficialismo y oposición muestran que, detrás de las diferencias discursivas, existe una misma lógica de reparto y gestión de la institución.
En Ciencia Política, donde se supone que estudiamos el poder, esta realidad queda particularmente expuesta: radicales y peronistas terminan acomodándose entre sí para sostener sus espacios de poder mientras estudiantes, docentes y no docentes enfrentamos el ajuste universitario.
Por eso, no hay nada que esperar de ninguno de estos sectores. Si radicales y peronistas terminan acomodándose entre sí cuando están en juego los cargos y la conducción de la facultad, queda claro que la alternativa no pasa por elegir qué camarilla administra mejor la universidad. La salida es por izquierda: construir una política independiente de las autoridades y de todos los bloques que vienen gobernando Sociales, que enfrente el ajuste y ponga en pie la organización de estudiantes, docentes y no docentes.
En Ciencia Política, donde todos hablan de poder y conflicto, tenemos la oportunidad de sacar una conclusión sencilla: dejar de mirar cómo se reparten el poder desde arriba y empezar a discutir cómo lo enfrentamos desde abajo.




