Universidad
19/10/2026
Después de la quinta marcha universitaria, ¿cómo la seguimos?
Por la continuidad del plan de lucha.
La jornada del 15 de octubre marcó un salto en la declaración de guerra de Milei a la universidad: por primera vez, el gobierno avanzó en una represión brutal sobre la marcha federal universitaria. Ya en la jornada anterior, la policía había impedido de forma violenta un corte protagonizado por estudiantes terciarios sobre Corrientes que reclamaban contra el avance del BA Aprende. La señal es clara: el gobierno está decidido a imponer por la fuerza lo que no pudo imponer en las calles, el Congreso ni en la justicia.
La masividad y combatividad de la columna marcan a su vez que el movimiento estudiantil, en confluencia con docentes, no docentes y trabajadores que además de reclamar por la Ley de Financiamiento Universitario también se movilizaban contra el decreto 70/23, está decidido a enfrentar al gobierno. Antecedida por numerosas asambleas y tomas en distintos puntos del país, la movilización se sostuvo a pesar de que las más de 3 horas de represión sostenida por el gobierno no lograron dispersar la manifestación, con columnas que resistieron los gases y avances de la policía hasta avanzadas las 18:00 horas. El día miércoles, la asamblea interterciaria convocada por el CEJVG (Centro de Estudiantes del Joaquín V. González), luego de la represión, reunió a más de 150 estudiantes y no docentes de distintos institutos y planteó como perspectiva una nueva convocatoria a una interterciaria con el objetivo de profundizar un plan de lucha. Los secundarios, por su parte, con medidas de lucha precedentes, entre las cuales se configuró la toma del CNBA y otros colegios, tuvieron una participación numerosa en la movilización.
Las autoridades y sus agrupaciones son un freno a la lucha
La situación de la lucha universitaria es una expresión distorsionada de la situación política nacional. Mientras la sesión contra el DNU 70/23 caía a partir de la colaboración de los diputados peronistas y radicales que se ausentaron en común acuerdo con Milei, las autoridades universitarias, con el vicerrector de la UBA Emiliano Yacobitti a la cabeza, salieron a justificar la represión policial del gobierno. Si Milei se sostiene por la colaboración de las fuerzas del régimen político, la no aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario debe explicarse también a partir de la colaboración del régimen universitario con el gobierno.
Así lo hicieron en 2024, pactando los gastos de funcionamiento sin contemplar el salario en el primer cuatrimestre y actuando contra las tomas en el segundo, al mismo tiempo que parlamentarizaban y desmovilizaban en 2025 y 2026. Este año, las autoridades del CIN y la burocracia firmaron una paritaria 35% por debajo de lo establecido por la ley.
En este cuadro puede explicarse el contraste entre la masividad de la movilización y las columnas de los centros y federaciones notablemente reducidas en cada universidad. No es menor señalar que, meses después de las masivas asambleas en Exactas UBA o la columna desbordante de las movilizaciones anteriores, hoy tuvieran como continuidad asambleas chicas. Ni hablar del caso de Filosofía y Letras, históricamente bastión del movimiento estudiantil. La razón es que la política de desmembramiento y vaciamiento de las gestiones, con una política consciente de desarmar para conducir los procesos de lucha encorsetados, no es gratis. La desmoralización generada en el movimiento estudiantil a partir de la entrega del conflicto y la utilización de los centros como base de operaciones de los negociados de las gestiones tienen consecuencias. Los estudiantes no ven a sus centros como puntos de agrupamiento. No lo ven, desde ya, en las facultades que dirige el reformismo ni en las facultades kirchneristas/peronistas. La Facultad de Medicina salió con una columna de 80 no docentes (con un padrón electoral de 1.000 aproximadamente) y 0 estudiantes, siendo la facultad más grande de toda la UBA.
Las asambleas convocadas de manera tardía o directamente no convocadas por las conducciones peronistas, las acciones mediáticas lanzadas por La Mella por fuera de cualquier ámbito de deliberación estudiantil -que si bien pueden tener un impacto en visibilizar un conflicto, no impulsan una intervención de estudiantes en el mismo-; y no solo eso, sino que tampoco impulsan una radicalización. Las grandes tomas al Rectorado o al Ministerio de Educación fueron siempre parte de una radicalización ya en curso y un proceso natural con intervención de "cuerpos orgánicos", no una suplantación con aparatos partidarios. Toda esta política hizo que las universidades transcurran con normalidad su cursada hasta unos días antes, sin acciones preparatorias que generen un mayor margen de movilización. La comunión de intereses entre estos sectores quedó claramente expresada en la reunión de la FUA, donde la Franja Morada, el peronismo (Evita, Mella, Cámpora, JUP) y ¡el MST! votaron un plan de acción común que no implicaba ninguna continuidad concreta, lo que contrasta con lo presentado por la representación de la UJS, que planteó ocupaciones, asambleas, cortes y una acción central en Palacio Pizzurno.
Si bien las columnas de los centros de estudiantes fueron de piel y hueso, no podemos obviar la movilización de un sector muy amplio del activismo con la UJS y la izquierda en general, que marca el termómetro de una vanguardia radicalizada.
Mantengamos la combatividad
A pesar del freno de las autoridades y sus expresiones estudiantiles en las direcciones de las federaciones y centros, esta quinta marcha deja muchas señales alentadoras que entendemos fundamental desarrollar. En primer lugar, la masividad y la resistencia frente a la represión que existió en la movilización marcan que el agotamiento frente a Milei tiene una expresión combativa genuina en la población, dispuesta a enfrentar incluso represiones policiales muy violentas. Esta lucha no es solo contra Milei: es una impugnación al régimen político que lo sostiene, ya sea diputados, jueces o autoridades universitarias.
Por otro lado, las asambleas estudiantiles marcan algunos puntos altos en donde las direcciones burocráticas son superadas por el activismo independiente y la izquierda. El punto más alto se dio en Humanidades de Rosario: les estudiantes no solo le impusieron a la conducción (Franja Morada) la toma, sino que incluso los echaron de la misma. En la Universidad de Buenos Aires, además de Filosofía y Letras -donde, a pesar de no ser conducción, la tradición de lucha del activismo suele imponerse a El Colectivo (K)-, las mociones políticas y de plan de lucha de la izquierda lograron imponerse frente al kirchnerismo tanto en Sociales como en Psicología. Al mismo tiempo, los cortes de Plaza Houssay y la Facultad de Derecho, ambos numerosamente concurridos, fueron impulsados por las agrupaciones estudiantiles de izquierda (en particular la UJS) junto a la AGD, contrastando con la absoluta inacción de la Franja Morada.
Como advertimos previamente, vemos con preocupación la continuidad de la política divisionista impulsada por el PTS y el MST, que quisieron imponer que las columnas estudiantiles marchen con la "Marcha de la Bronca", buscando arrogarse una representación que estas agrupaciones no tienen en estos frentes de intervención y buscando aislar a la izquierda del activismo. Ambas corrientes se negaron a impulsar una campaña o acciones comunes, dificultando que la izquierda despliegue todo su potencial como un bloque de contrapeso a las direcciones burocráticas.
Estos datos, aunque alentadores, no dejan de ser leídos como una tendencia embrionaria. Es evidente que aún las autoridades universitarias y sus expresiones estudiantiles conservan la dirección del movimiento de rehén y que la mayoría de les estudiantes no rompen con esos sectores porque aún no se dio un proceso de mayor radicalización que permita contrastar programáticamente, como sí está pasando en terciarios luego de más de cinco años de reflujo. Sin embargo, la existencia de este proceso clarifica nuestra tarea inmediata: desarrollar a fondo la experiencia de estos sectores dotándolos de un plan de acción para darle continuidad a la lucha en defensa de la universidad. La jornada de cortes en las facultades y acciones en la Anses votada en Filosofía, Sociales, Exactas y Psicología tiene particular importancia, al igual que la necesidad de impulsar nuevas asambleas en todos los lugares de estudio. En ese sentido, hacemos un llamado a todas las corrientes independientes del movimiento estudiantil (PTS, MST, IS, MAS, 29 de Mayo, La Revuelta, La Fede) a impulsar esta orientación de forma común, dejando de lado la intervención sectaria que sobre todo el PTS y el MST están llevando adelante.






