Universidad
26/11/1998|609
El látigo del amo
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La historia es larga. Recomendamos al lector tener presentes los artículos publicados sobre este tema en los dos últimos números de Prensa Obrera. El capítulo de hoy comienza así: Apuba, el gremio de los trabajadores no docentes de la Universidad de Buenos Aires, llama a paro activo el 24 y 25 de este mes, proponiendo al mismo tiempo una marcha conjunta “de toda la Comunidad Universitaria” para el 25. Mientras tanto, junto con la Fuba y la Aduba ‘reconocida’ por Erman González y por el oficialismo menemo-aliancista de la Conadu, edita una especie de volante que repite casi textualmente la solicitada que había prometido el rectorado y que puede verse en Clarín del día 20. Paralelamente, como parte del ‘plan de lucha’ diseñado por el rectorado y que han acatado fielmente todos los ‘representantes’ de la ‘comunidad universitaria’, se puede tomar de Internet un ‘petitorio’ al Congreso en el que Los abajo firmantes reclaman “aumento del presupuesto universitario”.
Uno podría señalar que, dada la magnitud del problema, organizar un ‘petitorio’ que se limita a exigir un “aumento” del presupuesto sin siquiera ponerle cifras es, como mínimo, una acción bastante pobre. En tanto Los a- bajo firmantes sólo deberán, para demostrar su espíritu ‘combativo’, enviar un e-mail poniendo en el cuerpo del mensaje el nombre (completo, por supuesto) y el documento de identidad, la voluntad de empujar hacia adelante el carro de la historia quedará registrada y todos podremos dormir tranquilos con la sensación del deber cumplido. Pero lo peor no es esto. Porque tras la reivindicación obvia de aumento del presupuesto, las movilizaciones del 24 y 25 de este mes han sido llamadas en pro de ‘conquistas’ más precisas y más mezquinas.
En todos los documentos emitidos por la ‘comunidad’ que forman el rectorado, Apuba, Fuba y esa Aduba (documentos a los que adhieren personalidades como Marta Maffei y Víctor De Genaro, firmantes de la solicitada mencionada), figuran en primer plano tres exigencias inmediatas: el cumplimiento de la Ley Federal de Educación, el fin de la discriminación a las universidades públicas en relación con los aportes patronales y el incumplimiento del plan salarial plurianual. Quienes ayer decían “el ajuste no pasará”, ahora aceptan como un hecho la Ley y sólo piden que se cumpla, creyendo que constituye toda una ‘picardía’ volver la ley contra el gobierno obligándolo a ‘cumplir’ con los aumentos de presupuesto que allí se prometían. A cambio de un giro retórico de corto plazo, entregan el verdadero punto en disputa: el problema no es un peso más o un peso menos en el presupuesto sino la reestructuración (el ajuste) de todo el sistema universitario.
Pero no, la miopía no les alcanza. Hace falta ceguera de ciego de nacimiento en noche negra para exigir que se cumpla un ‘planplurianual’, que fue acordado a cambio de la renuncia a todos los derechos laborales de los docentes y no docentes y va a terminar con la expulsión de decenas de miles de trabajadores de la universidad pública y con un régimen de superexplotación. Pero no hay peor ciego que el que no quiere ver: la perla de las reivindicaciones consiste en exigir que la universidad pague la luz y el gas con el salario de los docentes. Esto es lo que significa el “fin de la discriminación” de las universidades públicas en tomo de los aportes patronales. Las universidades privadas han sido eximidas por el gobierno de pagar dichos aportes en porcentajes que van del 30 al 70%. Lo que significa que se les permite rebajar el sueldo de sus docentes en la parte ‘indirecta’ de sus salarios. ¿Qué hace Shuberoff? Pide el mismo privilegio. Que él lo haga es entendible: todo patrón tiene derecho a exigir del estado capitalista la posibilidad de imponer a sus trabajadores la misma tasa de explotación que los otros. Que los gremios docentes y no docentes y el CTA se sumen a este redamo sólo muestra hasta qué punto su ceguera voluntaria responde a la estrategia que han adoptado hace mucho: el ajuste autoasumido. Como el esclavo del que hablaba Kafka, que le sacaba el látigo a su amo y se golpeaba solo. El caso de la Aduba de Erman González es peor, porque contradice a su entidad madre, la Conadu, que ha desarrollado acciones legales contra el no pago de los aportes patronales. El ‘plan de combate’ propuesto por el rectorado (es decir, por la patronal) ha sido acatado por quienes debían combatirlo y formular un plan de reivindicaciones propio: duplicación del presupuesto universitario y aumento salarial de emergencia ya, sin ninguna condición, es decir, sin Ley Federal y sin ‘plan plurianual’. Marchemos todos, el 24 y el 25, tras estas consignas e impongamos el único método real con el que pueden triunfar: la huelga general universitaria hasta la satisfacción de nuestras reivindicaciones. Basta ya de llorar y seguir a los patrones: organicemos asambleas conjuntas (docentes-no docentes-estudiantes), formemos una coordinadora de lucha y dejemos de perder el tiempo.

