Elecciones en el Nacional Buenos Aires: Una batalla que no terminó

En las elecciones realizadas en Nacional Buenos Aires, que acaban de concluir, se impuso la lista Ceba, con el 33% de los votos, sobre un total de 1.300 votantes. Nuestra lista, el FEL (dirigido por la UJS), obtuvo el cuarto lugar, con el 11%. El segundo puesto fue para El Resto (19%), una lista que responde directamente a las autoridades; el tercero para PP (14%), cuya consigna era «dejar de luchar sin sentido y dialogar con las autoridades». Los votos restantes fueron para listas ‘en joda’ o en blanco.

Ofensiva de las autoridades

Las elecciones zanjaron, provisionalmente, el conflicto abierto en el colegio desde la toma del primer cuatrimestre. En esa ocasión el movimiento estudiantil protagonizó una ocupación durante ocho días para reclamar el cumplimiento del acta-compromiso suscripta entre los gremios de los colegios pre-universitarios y el Rectorado, que establecía la formación de un Consejo Resolutivo y, como parte de ello, la libertad de organización del movimiento estudiantil.

Nosotros, como FEL, que habíamos caracterizado que el cuadro político no era el adecuado para lanzar la ocupación, ya que no se evidenciaban fuertes fracturas al interior de las camarillas ni un desplazamiento en la masa de los docentes hacia la izquierda, decidimos ponernos de todos modos a la cabeza de la toma al ver que el impulso de los estudiantes era irrefrenable. Actuamos de manera correcta porque ninguna caracterización, por justa que sea, puede ser la justificación para carnerear una lucha. El resultado de la ocupación fue contradictorio: se conquistó la creación de una mesa de negociaciones con la UBA para la elaboración del Consejo Resolutivo (que finalmente fue aprobado hace unas semanas por el Consejo Superior), pero no se logró derrotar la política represiva de la rectora. Concluida la ocupación, con el reflujo natural operado en el movimiento estudiantil, González Gass lanzó una contraofensiva para derrotar al centro de estudiantes y al activismo que había protagonizado la lucha.

La política de las agrupaciones

Frente a la contraofensiva de la rectora, las agrupaciones que habían participado de la ocupación empezaron a recular en chancletas. Escoria, que había conseguido el segundo lugar en las elecciones se disolvió; la Ceba, que encabezó el FEL el año pasado, se fue del mismo, quedando en el FEL la UJS y un grupo de compañeros independientes, entre los cuales se encontraba el presidente del Centro, que a principios de año, junto con un grupo de compañeros, se pasó de la Ceba a la UJS. Luego de la ruptura, la Ceba votó en el Consejo de Convivencia a favor de las sanciones propuestas por la rectora. Como es clásico en los grupos vacilantes buscaron explotar a su favor el retroceso del movimiento.

Este cuadro de ofensiva de las autoridades, que se veía beneficiado por la política de la mayoría de las agrupaciones, condicionó a la masa de los estudiantes, que prefirieron votar por listas disociadas de la lucha y no por las que defendimos consecuentemente las perspectivas abiertas por la toma. Por eso las listas que eludieron sus responsabilidades, se vieron beneficiadas y recibieron una mayor porción de votos. Mientras, el FEL siguió peleando contra el autoritarismo y la regimentación. Se nos identificó directamente con la «toma», lo cual es lógico, debido a que no sólo no renegamos de la ella sino que defendimos el pliego que le dio origen.

La nueva situación

El resultado obtenido por el FEL expresa que, en esta etapa, la lucha estudiantil se encuentra en un reflujo y que la ofensiva política está en manos de las autoridades. El balance de la elección y, más en general, de la actividad del FEL arroja un resultado contradictorio. Por un lado quedamos relegados en la elección, obteniendo menos votos de los que esperábamos;  por el otro el FEL se fortaleció triplicado sus militantes en comparación con un año atrás.

La lista que obtuvo la presidencia profundizará su rumbo a la derecha, lo que no dejara de producir nuevas crisis y divisiones. Como sucedió en todos estos años, cada vez que una lista centrista ganó el centro en el Nacional, involucionó hacia su propia disolución y a la del centro de estudiantes. Ante esta situación y la ofensiva permanente de las autoridades el FEL, como ya lo demostró durante este año, estará claramente parado en defensa de la lucha y la organización de la juventud contra todo tipo de regimentación y represión.

Se abre una etapa signada por una profunda lucha política al interior del colegio, que planteará la necesidad de una clarificación y delimitación a partir de la propia experiencia del movimiento estudiantil. Ya nos sucedió en el Pellegrini cuando, luego de una dura lucha en el año 2007, fuimos derrotados en las elecciones, pero volvimos a ganar este año, por amplísimo margen, a partir de un trabajo político sistemático. Si seguimos ese camino, el triunfo será nuestro.

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