05/11/2021

Finales presenciales: el ajuste y la improvisación continúan

El planteo de La Caldera en Humanidades-Unsam.
Por Axel Wey

Finalizando el segundo año de cursada virtual, las autoridades universitarias y el gobierno imponen la modalidad presencial de los exámenes finales, luego del fracaso de la virtualidad forzada. Les estudiantes y docentes tenemos que defender que nadie se quede sin rendir y no se sobrecarge a les docentes.

Sucede que se ha impuesto de forma unilateral la presencialidad en los exámenes finales sin garantizar las condiciones necesarias, a sabiendas que muchos estudiantes no podrán asistir a las mesas de examen. En el relevamiento que realizamos, sobre 339 estudiantes, el 92% se manifestó a favor de los finales virtuales y el 76% planteó dificultades para rendir presencial.

Entre los motivos se destaca la incompatibilidad con los horarios laborales, el estar viviendo en ciudades lejanas o incluso en otras provincias y las tareas de cuidado de niñes o adulto mayores, producto de habernos organizado la vida en base a la cursada virtual. Ninguno de estos puntos es tenido en cuenta y garantizado por las autoridades, aún más necesario para una juventud que en su 98% cobra menos de menos de 50.000 pesos, y la enorme mayoría tiene trabajos precarios o en negro.

El argumento de que quienes no puedan rendir ahora lo hagan el año que viene no contempla la situación de aquellos a quienes se le vence la regularidad de alguna materia, así como el retraso que implicarían las correlatividades por finales. A su vez, se pretende obviar que los exámenes, como parte del proceso pedagógico, deben colaborar en la formación y no simplemente calificar en aprobado o bochado. Para quienes aún nunca pisaron un aula de la universidad, y solo han rendido virtualmente, el miedo y la frustración también son un problema a la hora de rendir.

La improvisación de la improvisación

Esta nueva voltereta forzando los finales presenciales se da luego de imponer una virtualidad en la cual tampoco garantizaron las condiciones. La deserción ha sido masiva. Distribuyeron apenas 45 computadoras y 200 paquetes de datos en toda la universidad. Ni hablar del wifi. Las becas Unsam son una miseria y las de escuela no se otorgaron. Tampoco abrieron los cargos docentes necesarios, sobrecargándolos con más trabajo por el mismo sueldo. La cursada virtual sin las condiciones necesarias ha sido un enorme golpe. Ahora, en medio del proceso electoral y la pretendida normalidad post-pandémica, fuerzan esta nueva improvisación de los finales presenciales.

No es presencial vs. virtual, el problema es el ajuste

En relación a la cursada virtualidad o a la vuelta a la presencialidad, no estuvimos ni estamos frente a un problema técnico administrativo, sino a medidas que se adaptan al ajuste sobre las universidades. Son distintas formas por las que se expresa el recorte presupuestario de 20 puntos por detrás de la inflación en lo que va de este año, y que tendrá continuidad en 2022 con un aumento del 26,5% frente a una inflación proyectada del 33% por el propio gobierno. Ambos presupuestos fueron apoyados por las autoridades de la Unsam.

¿Sobrecargar a les docentes?

La conducción del Centro de Estudiantes de Humanidades (La Martí/Patria Grande y el MUI/PC) exigen que les docentes evalúen tanto de manera presencial como virtual. En vez de plantear llegar a un consenso, dar una pelea en común que se les pague las horas extra, nos llevan al choque con nuestros docentes al exigir que hagan el doble de trabajo por el mismo salario, mientras blanquean las improvisaciones y el ajuste que aplican el gobierno y las autoridades.

Defendamos la educación pública y nuestro derecho a rendir

Es tal la improvisación que en algunas comisiones ya estaban haciendo monografías como final y deben abandonar todo el esfuerzo invertido. Para colmo, la decana informó que la presencialidad fue resuelta en el consejo de escuela, pero ni siquiera figura en las actas de la última reunión (20/10).

Es hora de hacernos escuchar. Hay que abrir el debate en cada comisión, atendiendo cada situación particular y lograr un consenso entre estudiantes y docentes sobre la modalidad de examen, para que nadie se quede sin rendir ni sobrecargar a les docentes.

Puede ser que todos acordemos presencial, puede ser que acordemos virtual, puede ser que se consensue ambas modalidades -a la vez que se exige el pago de las horas extra del docente. A su vez, es necesario ampliar el pliego de reclamos en torno a las becas, los dispositivos, la Sube, los cargos docentes y el aumento del presupuesto educativo. Impulsemos relevamientos, reuniones, petitorios y mailazos.

La defensa de la educación pública está en nuestras manos, frente a todas las fuerzas políticas patronales que se disputan nuestro voto el 14 de noviembre, pero se unen para reventar el presupuesto educativo en pos de cumplir con las exigencias del FMI. La única excepción es el Frente de Izquierda Unidad, que rechazó cada recorte sobre el presupuesto educativo y batalló por su aumento.

 

 

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