Universidad
27/6/2026
Histórica derrota del radicalismo en la UNCuyo: se impuso el rechazo al ajuste de Cornejo
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Con el 53% de los votos, la fórmula García-Sisti se impuso en el balotaje de la Universidad Nacional de Cuyo frente a la lista del oficialismo el pasado 23 de junio. La fórmula Fidel-Filippini, sostenida por el gobernador Alfredo Cornejo, obtuvo el 46%. La derrota del oficialismo en la UNCuyo constituye un golpe político para Cornejo y para el bloque de poder que sostiene el ajuste de Milei. El gobernador, alineado con el gobierno nacional, fue además repudiado por estudiantes y docentes cuando concurrió a votar.
El resultado tomó por sorpresa incluso a los propios vencedores. Adriana García reconoció después del triunfo que no esperaba una diferencia tan amplia. En la primera vuelta, Encuentro Plural había obtenido el 29% de los votos, contra el 37% de Sumar Universidad.
Las otras dos listas, Proyecto Universidad Abierta, de Fernanda Bernabé, y Trayectoria y Renovación, de Ismael Ferrando, alcanzaron el 18% y el 15%, respectivamente.
La primera explicación de la derrota es la crisis del oficialismo. Hace apenas cuatro años, Fidel, Bernabé y Ferrando habían conformado una lista de unidad en Interclaustro y derrotado a Adriana García con el 51% de los votos. Esta vez llegaron fracturados. Esa división no solo se expresó en la presentación de tres listas, sino también en que una parte decisiva de esos votos terminó inclinándose por la oposición en el balotaje. Pero la fractura, por sí sola, no alcanza para explicar el resultado.
El oficialismo llegó profundamente desgastado por haber administrado el ajuste de Milei sobre la universidad pública. Mientras el presupuesto se licuaba, los salarios docentes y no docentes se desplomaban y las condiciones de estudio empeoraban, la gestión sostuvo al gobierno nacional. Ese fue el verdadero balance que emitieron las urnas. No casualmente, el radicalismo fue derrotado en los claustros docente, no docente, de auxiliares y de egresados, imponiéndose únicamente entre los estudiantes.
Ahora bien, si una parte importante de ese rechazo se canalizó hacia la lista García-Sisti, ello ocurrió mucho más por el desgaste del oficialismo que por los méritos de su campaña.
Lejos de plantear una salida frente al ajuste, García evitó durante toda la campaña identificar al responsable político de la crisis universitaria. Incluso llegó a sostener que el problema de la UNCuyo radicaba en una mala administración de los recursos y no en el brutal recorte presupuestario impuesto por Milei. También evitó presentarse como candidata del peronismo o confrontar abiertamente con el gobierno nacional. No se trató de una casualidad: radicales y peronistas comparten la política de subordinación al gobierno nacional, como quedó demostrado en el acuerdo de los rectores para dejar caer la Ley de Financiamiento Universitario. Su discurso se limitó a una defensa abstracta de la universidad pública y a reivindicar el carácter "académico" de su lista, evitando cualquier delimitación política de fondo.
La consecuencia de este escenario fue una elección marcada por el desencanto. La participación no alcanzó siquiera el 30% del padrón, una expresión del descrédito tanto del oficialismo como de una oposición que se negó a levantar un programa consecuente contra el ajuste. Por eso, quienes presentan este resultado como el inicio de un "cambio de ciclo" en favor del peronismo pasan por alto un hecho elemental: en la universidad, en la provincia y frente al gobierno nacional, radicales y peronistas coinciden en lo esencial. Ninguno está dispuesto a organizar una pelea real para derrotar el ajuste de Milei.
La defensa de la universidad pública, del salario y del cumplimiento efectivo de la Ley de Financiamiento Universitario no vendrá de las nuevas autoridades ni de quienes ya demostraron su disposición a pactar con el poder político de turno. Esa tarea recaerá sobre la organización independiente de docentes, no docentes y estudiantes. En ese terreno aparecen los datos más alentadores de la elección. El crecimiento de la izquierda expresa que existe un sector dispuesto a enfrentar consecuentemente el ajuste y no a administrarlo.
El 11% obtenido por la lista Desde Abajo (MST/Pts/independientes) en la Federación Universitaria de Cuyo y el 23% alcanzado en la carrera de Sociología muestran que comienza a abrirse una referencia política para quienes rechazan tanto al mileísmo como a sus variantes radicales y peronistas. Del mismo modo, la lucha impulsada por AGD UBA contra el pacto de los rectores con el gobierno señala el camino a seguir.
La reciente confirmación del fallo que obliga al gobierno a cumplir la Ley de Financiamiento Universitario vuelve a poner en evidencia la necesidad de la organización independiente.
Organicemos la rebelión universitaria, con asambleas de base, paro y movilización para imponer el cumplimiento de la ley, recuperar el salario y derrotar el ajuste de Milei sobre la universidad pública.




